En el interior del superordenador

Fernando Clavijo y Carlos Alonso visitan el ITER para conocer en profundidad los proyectos del centro

09.04.2016 | 00:14
En el interior del superordenador
En el interior del superordenador
Los miembros del Gobierno de Canarias y el Cabildo en las puertas del superordenador Teide-HPC.

La historia del Instituto de Energías Renovables (ITER) comenzó hace más de 25 años, en una época en la que tan solo unos pocos apostaban por estas nuevas formas de energías. En este tiempo, el centro ha ido evolucionando y se ha convertido en un referente internacional en la investigación y desarrollo tecnológicos. En la mañana de ayer, los presidentes del Gobierno de Canarias y el Cabildo, Fernando Clavijo y Carlos Alonso, respectivamente, acompañados por otros miembros de ambas instituciones, visitaron las instalaciones ubicadas en Granadilla, donde pudieron ver de cerca el Datacenter D-Alix y el superordenador Teide-HPC, el segundo más potente de España.

Fernando Clavijo quiso agradecer al Cabildo por "plantar la semilla de este centro hace 25 años, cuando nadie hablaba de energías renovables". Para el presidente, el ITER es una referencia de cómo se tienen que hacer las cosas. "Ahora mismo es un ejemplo de liderazgo en muchas facetas. Y este es el camino que nos hemos planteado en el Gobierno de Canarias". De esta manera, Clavijo informó de que el Gobierno colaborará con la Corporación insular en iniciativas sobre investigación y desarrollo.

Para el dirigente canario, los próximos 10 años serán estratégicos para el ITER porque "estamos en un cambio de ciclo económico", manifestó. Así, aseguró que las instituciones tienen que realizar ahora las inversiones para poder recoger los frutos en un futuro a medio o largo plazo, y no pensando solo en los que se verán durante la legislatura.

Además, Clavijo destacó los beneficios que este instituto aporta también en la mejora de la empleabilidad. "Si queremos cambiar nuestra estructura del mercado laboral, la apuesta es la que estamos viendo hoy [en relación a ayer]. Tenemos que ser capaces de darle empleo a nuestra población y para eso todo lo que tenga que ver con la conectividad, es lo que nos permite compensar y acercarnos al continente. Esa lejanía e insularidad las podemos ir poco a poco compensando con tecnología, investigación y desarrollo", explicó.

Carlos Alonso resaltó que el ITER "es una pieza esencial de nuestro proyecto de mejora de las capacidades que tiene la Isla para el futuro", gracias a la iniciativa Tenerife 2030 con la que se pretende mejorar la innovación, creatividad, emprendimiento y desarrollo de una economía sostenible.

Alonso recalcó también que el ITER cuenta con proyectos muy importantes. "Tenemos una gran potencia de energías renovables vinculadas al viento; un proyecto muy potente en materia de conectividad, con una inversión de más de 100 millones de euros, con el superordenador que está empezando a dar servicio a la industria, por ejemplo, de la animación. Pero también queremos avanzar en investigación sanitaria con un proyecto para secularización de genomas", manifestó, a los que hay que sumar los trabajos que realiza el instituto en materia de medioambiente, investigación tecnológica y vulcanológica, y en energía geotérmica, entre otros.

Todas estas actividades generan "empleo de calidad", agregó Alonso, por lo que la visita de ayer sirvió también para buscar el respaldo del Gobierno de Canarias.

Pero antes de realizar la visita a las instalaciones, los representantes políticos pudieron conocer, de la mano del gerente del ITER, Manuel Cendagorta, un poco sobre la historia del centro que comenzó en 1990 con la instalación de la primera plataforma eólica. En estos 25 años se han desarrollado más de 200 programas de I+D+i. Así, en la actualidad, el ITER, junto con el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, está trabajando en un proyecto genético para secuenciar el genoma humano. "El objetivo es crear una infraestructura en Canarias y formar al personal para apoyar a la Sanidad y a la investigación", señaló Cendagorta. En este sentido, el ITER se encuentra en una primera fase, ya que cuenta con una máquina que ha costado un millón y medio de euros, pero el mantenimiento, con los reactivos, explicó el gerente, supondría dos millones de euros al año. Para secuenciar el ADN se establecerá un calendario con prioridades, que se centrará primero en los recién nacidos y pacientes con enfermedades.

En la actualidad, el ITER cuenta con más de 200 trabajadores y tiene presencia en 30 países. En este cuarto de siglo de vida han pasado por el centro más de 130.000 visitantes.

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