La primera tesis del chicharro

La catalana Alba Jurado realiza el primer estudio universitario sobre este pescado del que surgió el gentilicio popular de los santacruceros

27.03.2016 | 01:00

El chicharro es una especie emblemática en Santa Cruz, pero no solo por ser el origen del gentilicio popular con el que se conoce a los habitantes del municipio, sino también por la actividad socioeconómica que trae aparejada. Esa reflexión la realizó la catalana Alba Jurado hace unos diez años cuando decidió dar comienza a su tesis doctoral, la primera que se realiza sobre este pez. La joven vive en Tenerife desde el año 2000. Vino a la Isla a estudiar Biología Marina y tras realizar las prácticas en el Instituto Español de Oceanografía, se quedó en esta misma instalación trabajando.

Jurado explica que decidió centrar su tesis doctoral en el chicharro puesto que "esta especie es una de las más emblemáticas de Santa Cruz pero no existe demasiada información sobre la actividad pesquera que se desarrolla alrededor de ella". "Así que decidí embarcarme en esta aventura en el año 2006", matiza. La tesis Parámetros poblacionales del chicharro en aguas de Tenerife fue presentada en diciembre y Jurado asegura que obtuvo "muy buen resultado".

Para llevar a cabo su investigación, Jurado comenzó a estudiar los antecedentes del Trachurus picturatus, su nombre científico. "No solo desde el punto de la Biología Marina, sino también he investigado las actividades económicas que inciden sobre esta especie y, además, he incluido apuntes sociales sobre lo que supone el chicharro en la vida de los tinerfeños", añade la experta, quien destaca que le fue complicado encontrar una referencia acerca del término chicharrero como sinónimo de vecino de Santa Cruz.

A pesar de ello, Jurado se ha convertido en una experta en la historia de este término. "Pocos años después de que se produjera la Conquista castellana, la capital estaba situada en La Laguna y Santa Cruz no era más que una pequeña ciudad de pescadores y gente humilde. Aquí se pescaba mucho chicharro y cuando la capital pasó a estar en esta zona, a sus habitantes comenzó a conocérseles con el término que aún hoy se mantiene", relata.

La joven centró buena parte de su tesis en la biología pesquera del chicharro. Sin embargo, explica que, "oficialmente, Canarias no cuenta con un registro donde se faciliten estos datos y solo hay información de proyectos puntuales y muy recientes, por lo que no se puede hacer una serie histórica". Además, "el chicharro se mueve entre Islas y es difícil evaluarlos", sentencia.

En Tenerife, aunque el chicharro es una especie emblemática de Santa Cruz, su captura se produce sobre todo en zonas del sur de la Isla. En Europa, la media de capturas de ejemplares que pertenecen a la misma especie del chicharro, y que en otros lugares se conoce también con el nombre de jurel, por ejemplo, ha bajado. En el periodo comprendido entre los años 2000 y 2015 se sitúa en 167.000 toneladas, lo que supone un 46% menos que en los años noventa del pasado siglo.

Los chicharros suelen vivir una media de seis años. Alba Jurado explica que estos peces se pueden pescar desde que alcanzan los 15 centímetros de largo, lo que equivale a un año de vida. "Pero esta especie no se reproduce hasta que alcanza los 23 centímetros", explica la experta. Así, una de las conclusiones que arroja esta trabajo es que es necesario revisar las tallas de pesca.

Durante su investigación, muchos de los pescadores con los que entró en contacto comentaron que los chicharros son cada vez más pequeños. No obstante, ella sostiene que "yo creo que los ejemplares más grandes se encuentran en montes submarinos situados entre las Islas, a donde los pescadores no llegan. No es que los peces sean cada vez más pequeños, sino que no se sabe dónde están los mayores".

Su tesis doctoral se centra, pues, en la obtención y reconstrucción de las capturas del chicharro, así como en el esfuerzo pesquero relacionado con esta especie. Del mismo modo, se encargó de analizar los parámetros biológicos de estos peces, como la talla con la que se reproducen y la edad del pez, que puede calcular a través de los otolitos, un pequeño hueso que se encuentra en el oído interno de los animales y que sirve para calcular su edad del mismo modo que las marcas de un árbol permiten estimar cuán viejo es.

"Se trata de un tema histórico y a mí me parece muy bonito el cariño que se le tiene a un símbolo como este en Santa Cruz", explica Alba Jurado, quien ha tenido la oportunidad de entrar en contacto con numerosas personas del sector, entre las que se encuentran las vendedoras de pescado. "Son mujeres fuertes, que van a recibir a sus maridos al puerto cuando llegan con la pesca, la recogen y pasean por las calles vendiéndolo. Todo eso combinado con el gran trabajo que realizan en sus casas", comenta la catalana admirada, quien añade que, en su tesis, ha tenido la oportunidad de "unir el mundo científico con el real".

Asimismo, Jurado destaca lo cerca que ha podido estar de los profesionales de la pesca isleña. "Son contactos que ya nunca voy a perder y estoy muy contenta de haber podido conocerlos a todos", destaca. Además, añade que, tras los diez años en los que ha trabajado en su tesis doctoral, "he comprendido que se trata de un sector que, con la llegada de la crisis económica, ha sufrido un cambio y en el que cada vez hay más jóvenes trabajando, puesto que se trata de personas que han perdido sus trabajos y retornan a la tradición familiar, al trabajo en el mar". "Es bonito ver que se trata de un trabajo que no se va a perder tan fácilmente", aclara Jurado.

Alba Jurado explica ahora que le gustaría estudiar la relación que existe entre los diferentes ejemplares que nadan en las aguas de Canarias. Y es que parece que la bióloga marina no ha tenido suficiente con los más de 5.000 peces que ha tenido que muestrear a lo largo de estos años para dar forma a su tesis.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine