El agua de la Isla está en manos de 30.000 accionistas de un millar de comunidades

Las participaciones de las galerías y pozos siguen muy repartidas en un sistema privado único en el mundo

27.03.2016 | 19:17

Son los dueños de la mayor parte del agua que se consume en Tenerife, quienes deciden su destino y, también, su precio. El 82% del líquido más preciado de la Isla está en manos de 30.000 accionistas de galerías y pozos pertenecientes a unas 1.000 comunidades de agua repartidas por toda la geografía tinerfeña. Las excavaciones que han realizado sobre todo desde mitad del siglo pasado han hecho que en la actualidad existan 1.443 galerías y pozos, de las que el 56% están secas. Los aguatenientes, como se les ha llamado históricamente, eran en un principio vecinos y familiares. Hoy las comunidades siguen teniendo las acciones muy repartidas y conformando un sistema de explotación privado único en el mundo que poco a poco va saliendo de la opacidad que le ha caracterizado y va modernizándose. En total, puede haber más de un millón de acciones.

Según datos de la Cámara Insular de Aguas, esta es la radiografía del mercado del agua en Tenerife, un sistema privado originado por las dificultades del terreno isleño para obtener este recurso básico. Las galerías empezaron a perforarse a finales del siglo XIX en aquellos puntos en los que era más clara la evidencia de agua subterránea como en el municipio de El Rosario. Luego, las grutas se extendieron por toda la Isla hasta que a mediados de los años 60 ya se habían abierto más del 90% de las galerías que hay hoy. Ahora, los metros excavados de galerías y pozos en Tenerife alcanzan los 2.000 kilómetros, suficientes para unir Canarias con la Península.

En la Isla, estos recursos subterráneos constituyen la principal fuente de suministro de la población y la agricultura y ganadería. El presidente de la Cámara Insular de Aguas, Felipe González, explica que, en su mayoría, el agua se destina al campo, y luego a ayuntamientos y empresas privadas de abasto. "Es el propietario quien decide donde la coloca. Es libre de comercializar su agua como quiera", detalla González.

El presidente recuerda que al principio, los vecinos compraban una participación con la intención de que años después, por ejemplo, cuando unas de sus hijas contrajera matrimonio, pudiera vender la acción y disponer de dinero. "Lo cierto es que hay más gente que perdió dinero con el agua que la que gano, ya que muchos excavaron y se dejaron millones de pesetas sin dar ni con una gota", añade González.
El presidente de la Cámara explica que, aunque el mercado determina el precio del agua, su Institución "se esfuerza para evitar que los precios se disparen". "El agua es un recurso imprescindible. No podemos permitir que se convierta en un mercado abusivo", asegura. En este sentido, el profesional sostiene que en los últimos años el coste no ha subido a más de la mitad del Indice de Precios al Consumidor (IPC) "y ahora se mantiene entre los 0,60 y 0,70 céntimos el metro cúbico".

Por su parte, la transportista del canal de Araya, uno de los más grandes de la Isla, Patricia Pérez, explica que su función es llevar el agua al destinatario que cada propietario le encargue. Para ella, este negocio "no se debería perder". "Yo estoy trabajando para que esto salga adelante y para que el mundo del agua no se pierda. Me gustaría que las futuras generaciones también pudieran vivirlo", concluye Pérez.

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