Santa Cruz

20 años al frente de La Concepción

"Una parroquia es una vida", asegura Mauricio González, que cumple dos décadas como responsable de la iglesia matriz de la capital

21.03.2016 | 02:00
El párroco Mauricio González posa en la iglesia de La Concepción.

El párroco Mauricio González ha convertido Santa Cruz de Tenerife en su segundo hogar. Lleva media vida desarrollando su actividad en la capital y en los últimos 20 años ha estado al frente del templo más importante de la ciudad: La Concepción. "Una parroquia es una vida", sostiene el cura, quien estos días se prepara para vivir la Semana Santa chicharrera, una cita que cada año adquiere mayor importancia.
González es natural de Icod de los Vinos y tiene 83 años. Desde que era muy pequeña su vida estuvo vinculada a la Iglesia. "Vivía en el barrio de Santa Bárbara, muy cerca de la ermita y, aunque el culto era ocasional, siempre que surgía la ocasión ayudaba al párroco en lo que yo pudiera", recuerda el religioso. Tanta era su conexión con la ermita que sus compañeros de colegio empezaron a llamarlo "el cura" cuando era muy pequeño.

El párroco recuerda con especial cariño un día en que acudió a clase y acababa de comprarse un catecismo. "Mis compañeros empezaron a llamarme cura una vez más y el maestro me preguntó si yo realmente deseaba entrar en el Seminario", relata el tinerfeño. Su respuesta fue afirmativa y por eso, a los 12 años, Mauricio González ingresó en esta institución.

El cura forma parte de los primeros años de historia de Cáritas en Tenerife. Fue subdelegado de la institución y trabajó para irla estableciendo en las diferentes parroquias de la Isla. En el año 1959 se convirtió en el primer párroco de Taco. De aquella época siempre habla con mucha modestia pero lo cierto es que llegó al barrio lagunero en un momento muy importante y, como él mismo reconoce, "me tocó hacer todo lo que podía por ellos".

En 1962 pasó a formar parte del equipo de formadores del Seminario y en el año 1968 se convirtió en rector del organismo. El puesto de vicario general lo ocupó en 1984 y después llegó el de decano de la Catedral de La Laguna. De este modo, explica que a lo largo de su vida ha tenido la oportunidad de ver pasar ante sus ojos a diversos obispos de la Diócesis Nivariense.

A la Iglesia Matriz de Nuestra Señora de La Concepción llegó, como párroco, hace ya 20 años. González reconoce que la parroquia ha evolucionado mucho a lo largo de estas dos décadas pero asegura que "yo no llegué con la idea de implantar nada nuevo, sino que el objetivo de ver lo que se estaba haciendo y ayudar en lo que pudiera". Cuando llegó a Santa Cruz, la iglesia de La Concepción abarcaba muchos de los barrios de Santa Cruz, aunque con el paso de los años ha ido perdiendo territorio. "Pero la parroquia sigue siendo la matriz, la madre, de todo el municipio", sentencia.

Mauricio González llegó a La Concepción sabiendo lo emblemático que es esta templo. "Es una parroquia que mucha gente quiere y en la que se guarda gran parte de la historia de Santa Cruz", resalta el cura. A pesar de que el templo sufrió un gran incendio hace muchas décadas, la parroquia cuenta con un importante archivo que, aún hoy, continúa en constante crecimiento.

La llegada de Mauricio González a La Concepción coincidió con la reapertura del edificio después de una importante reforma. De este modo, el templo vivió jornadas de gran afluencia de creyentes. Pero después de eso han venido años complicados también para la iglesia. Y es que el párroco recuerda que en los últimos años han sufrido hasta cuatro inundaciones.

"No me gusta echar culpas a nadie, pero yo creo que parte de la desgracia que hemos vivido en la parroquia se debe a la puesta en marcha del Plan Urban, que provocó que toda el agua de lluvia fuera conducida hasta la iglesia", explica González. En varias ocasiones el agua ha alcanzado una altura alarmante dentro del edificio. "Cuando echo la vista atrás, descubro qué fue lo que sentí realmente en aquellas ocasiones porque, aunque parecía sereno, me asustaba mucho, y me asusta, ver lo que puede llegar a pasar aquí dentro", explica el religioso.

Y es que ha sido numeroso el patrimonio histórico que se ha perdido en la iglesia de La Concepción por culpa del agua de la lluvia. Además, las inundaciones causaron numerosos problemas en el templo, que aún hoy no se han terminado de arreglar. "Es una pena que hoy en día no podamos disponer de locales en los que realizar actividades", lamenta el párroco.

Para tratar de darle vida a la parroquia, Mauricio González promovió hace unos años una separata a cuenta de la parroquia para poder llevar a cabo una serie de mejoras en la edificación. "Ahora el templo se encuentra en un buen estado pero las dependencias siguen quedando pendientes", explica el cura, quien sentencia que "tenemos que buscar un sitio adecuado para poder almacenar todo el patrimonio histórico que tenemos y, lo que es más importante, poder mostrarlo a los vecinos de Santa Cruz".

González no ha podido evitar que, a lo largo de tantos años, se cree un vínculo familiar entre todos los feligreses de la parroquia. La Semana Santa chicharrera, en la que ya se encuentra sumergido, es un claro ejemplo de la bonita relación que se ha tejido alrededor de la iglesia. "Cada vez más gente opta por quedarse en Santa Cruz durante esta semana, en vez de irse de vacaciones, y por eso cada vez notamos que viene más gente a los actos que celebramos", relata Mauricio González.

Dos décadas lleva el tinerfeño al frente de la iglesia más importante de Santa Cruz de Tenerife y eso ha provocado que el párroco acabe amando la ciudad en la que también vive. "Después de tantos años he podido descubrir diferentes rincones agradables", explica el cura, a quien le encanta pasear por el frente litoral en dirección al Parque Marítimo. "De esa zona me gusta lo solitaria que es, pero también me gusta mucho el Mercado de Nuestra Señora de África porque me permite entrar en contacto con mucha gente", comenta.

De Santa Cruz destaca el ambiente familiar que se respira en sus calles. Además, explica que "algo que me fascina de esta ciudad es su actitud de acogida". Existe una gran sensibilidad con los necesitados, tanto en los templos del municipio, como en cada uno de sus rincones. Eso es lo que más le gusta al Mauricio González de la ciudad que lo acogió hace 20 años y que parece que no lo va a dejar ir fácilmente.

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