El árbol del mes

Un trocito de África en la ciudad

El único ejemplar de la palma de Madagascar florece estos días en la capital - El arbusto posee una imagen singular ya que tiene el tronco repleto de espinas

21.03.2016 | 16:41
Un trocito de África en la ciudad

"Santa Cruz es un jardín". El catedrático de Botánica de la Universidad de La Laguna, Wolfredo Wildpret, podrá estar obsesionado con las plantas que crecen en la capital pero lo cierto es que caminar por sus calles es hacerlo por un auténtico parque botánico. Para algunos hacen de hamacas o son el sitio en el que los pequeños encuentran un lugar para jugar al escondite. Para otros es una simple excusa para hacer un alto en el día a día, admirarlos embelesados y seguir camino. Cada uno de estos seres vegetales que embellecen Santa Cruz de Tenerife merece ser conocido. Este mes le toca el turno a la palma de Madagascar.

Un único ejemplar de palma de Madagascar florece estos días en las calles de Santa Cruz de Tenerife. Puede que se deba a que la planta llega desde un lugar lejano o porque las espinas que presenta el tallo de esta planta asuntan a los amantes de la jardinería, pero lo cierto es que este arbusto -porque no cuenta con la consideración de árbol- no es de los que más presencia tienen en la capital tinerfeña, que algunos consideran un auténtico jardín.

Es una planta de hoja caduca con un tallo rico en espinas. Su nombre procede del griego pachýs, que significa grueso, y podós, que es pie. Y es que la parte inferior del tallo de este vegetal es gruesa y rechoncha. En Santa Cruz de Tenerife existen muy pocos ejemplares de esta planta. De hecho, el experto en Botánica Wolfredo Wildpret solo ha localizado uno de estos arbustos, y es cerca del Centro Comercial Meridiano. Ese vegetal se encuentra estos días en flor, lo que viene acompañado también de un suave y agradable olor.

Su nombre científico es Pachypodium lamerei y es una especie endémica de la isla africana de Madagascar. Es conocida como palma de Madagascar; sin embargo, el botánico tinerfeño Wolfredo Wildpret recuerda que no se trata de una palmera en absoluto.

En su lugar de origen, esta planta puede llegar a alcanzar más de ocho metros de altura. Además, cuenta con un tronco bastante grueso y que es más ancho en la base de la planta, donde puede llegar a medir 90 centímetros de diámetro. Sus hojas también son bastante grandes y presentan unos 40 centímetros de largo.

Estas grandes hojas están situadas en la parte superior de la planta. Mientras tanto, las inferiores van cayendo a medida que el tallo crece y, además, van dejando una pequeña cicatriz por debajo de la areola. De este punto suelen surgir tres largas y fuertes espinas dispuestas triangularmente. Estos grupos espinosos de disponen en líneas diagonales a lo largo de todo el tronco y le otorgan al vegetal una imagen muy particular. Wolfredo Wildpret destaca, de este modo, que es una planta con la que hay que tener cuidado si hay posibilidad de que se le acerquen niños pequeños, quienes pueden terminar clavándose estas púas. Por su parte, las flores de la palma de Madagascar son de un intenso color blanco y surgen del ápice de las ramas. Alcanzan unos ocho centímetros de largo.

En los últimos años, y sobre todo en su lugar de origen, la palma de Madagascar se ha convertido en una de las plantas más conocidas en el cultivo doméstico. Esto se debe a que es relativamente fácil de propagar y crece sin necesidad de grandes cuidados.

El experto Wolfedo Wildpret destaca que "la gran isla de Madagascar posee más de doce mil especies de plantas y cerca del 80% son endémicas", es decir, solo se dan de forma silvestre en este espacio. Así, la palma de Madagascar es solo uno de esos maravillosos tesoros que se esconden en este enclave del Océano Índico.

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