Santa Cruz

Piedras y cal para señalizar Las Teresitas

La promoción de guardias de 1974, la mayor de la historia de la Policía Local, se reúne en La Esperanza

20.03.2016 | 02:00

Aún eran muy jóvenes cuando por sus vidas se cruzó la oportunidad de acceder a la Policía Municipal de Santa Cruz, en un momento político y social decisivo en España. Este mes se cumplen 42 años desde que los llamados guardias de la promoción de 1974 empezaron a prestar servicio en la capital. Fueron 67 agentes, por lo que ellos formaron la mayor promoción de la historia de la Policía chicharrera. De estos, 13 ya han fallecido y hace unos días se jubiló el último agente de los de 1974 que aún prestaba servicio en la ciudad. El pasado viernes, una comida en La Esperanza convocada por la Asociación de Veteranos de la Policía Local para recordar anécdotas y para volver a verse las caras logró reunir a 30 de ellos.

En aquel entonces, además de estar sometidos a las normas del régimen franquista, que ya se encontraba en su recta final, recuerdan que tenían que "soportar" cada jornada el pase de revista matutino y durante sus días libres debían acudir a la sede policial para limpiar las motos y los vehículos. Cuentan que tenían que señalizar con piedras y cal, utilizando el mocho de una escoba, los estacionamientos del terraplén que era entonces el aparcamiento de la Playa de Las Teresitas; vigilar el propio vertedero de basura y la zona de Cueva Roja, y recoger con camiones militares los residuos de la ciudad durante las huelgas de los trabajadores del servicio de limpieza. Asimismo, aseguran que se producían arrestos disciplinarios por cualquier motivo.

Lo que cobraban en aquella época también protagonizó algunas de las conversaciones mantenidas durante el almuerzo del pasado viernes. El sueldo de los guardias de 1974 era de 60.000 pesetas al año (360 euros). A esta cantidad se sumaba una indemnización de residencia, de 18.000 pesetas (108 euros), y pagas extraordinarias por un valor de 10.000 pesetas (60 euros).

Guillén, Barroso, Juan Pedro, José Luis y Rafael son algunos de aquellos guardias que asistieron al almuerzo del viernes. "Echaremos en falta a los 13 compañeros que ya no están entre nosotros pero creemos que es un motivo de celebración y de recuerdo haber llegado todos juntos hasta este momento", señala Juan Pedro. Una de las singularidades de este colectivo radica en que fueron protagonistas de una transición paralela a la que se desarrolló en España tras el final del régimen franquista. "Cuando entramos estábamos en el final de la dictadura y vivimos cambios muy importantes en las funciones y consideración del trabajo que hacían los guardias municipales, como se llamaban entonces", dice José Luis.

El alcalde de aquel ya lejano 1974 era Ernesto Rumeu de Armas, mandatario que estuvo al frente del Ayuntamiento capitalino entre los años 1972 y 1975, a quien se deben importantes obras en la ciudad y a quien se recuerda por poner "de una tacada" nombre a 108 vías y plazas del callejero municipal. En el documento de toma de posesión firmado por Rumeu para aquellos agentes aparecen los sueldos citados anteriormente y la concesión del título de "Guardia Municipal". "Mucho han cambiado las cosas desde entonces y, sin menospreciar a nadie, habría que recordar a los actuales integrantes del cuerpo que las mejoras que hoy disfrutamos tuvimos que ganárnosla en la calle y en las negociaciones sindicales", explica Guillén.

La Policía Municipal de entonces tenía como principal cometido la regulación del tráfico en la capital. "Había servicio de guardias en casi todas las esquinas de las calles principales de la ciudad", matiza Rafael. Aquella Policía disponía incluso de un servicio de ambulancia para el traslado de heridos y enfermos, además de la popular "Chivata" para los detenidos. "Convivíamos en las calles con la vieja Policía Armada que se encargaba de determinados servicios señalados", comenta José Luis.

Estos agentes recuerdan "las frases ocurrentes del suboficial Palmiro, que decía que la mejor universidad para un policía era trabajar en la calle durante dos años seguidos", o "las cosas del concejal Francisco Ramos, que iba por los pueblos de Tenerife buscando a chicos que quisieran ser policías". Hoy rememoran historias, "para que no se pierdan", de aquel viejo Santa Cruz "que era una ciudad mucho más chica y en la que zonas como Los Gladiolos todavía estaban en construcción", apunta Rafael.

Fue esta promoción del 74, "gracias también al compañerismo, solidaridad y apoyo de los guardias más viejos, la que comenzó a luchar por los derechos de los policías", resalta Juan Pedro. En 1974 la organización sindical era inexistente e ilegal en la policía, por eso en 1976 un grupo de guardias creó una asociación profesional de la Policía Municipal. "No podíamos hacer huelgas ni actos sustitutorios y nos enfrentamos en numerosas ocasiones a los políticos reclamando nuestros derechos, lo que nos costó muchos arrestos o suspensiones de empleo y sueldo", explica Guillén.

Curioso resultaba el hecho de que un jefe de la Policía tuviera en su despacho las fotos de los casi 300 agentes para diferenciarlos por su ideología. "A los rojos les costaba más que les respetaran las vacaciones", cuentan.

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