Abreu contra todos

Enfrentado con el alcalde, la mitad de los ediles de su grupo y la mayoría de su partido, el socialista dice que hay una "campaña orquestada" contra él

19.03.2016 | 01:49
Reunión de militantes y simpatizantes del PSOE convocada por Abreu en julio del año pasado.

Javier Abreu comenzó este mandato advirtiendo que el pacto de gobierno de su partido con Coalición Canaria en el municipio era una decisión que acataba pero no compartía. Desde aquel caluroso julio de 2015, en el que tomó posesión como primer teniente de alcalde, su incomodidad como socio de José Alberto Díaz no hizo más que crecer como un verode en un tejado lagunero. Luego vendrían las "deslealtades" de las que lo acusan los nacionalistas, su destitución al frente de Aguas y la crisis que dividió al equipo de gobierno y también a su propio grupo municipal. La cúpula del PSOE miró para otro lado y Abreu buscó refugio en la Asamblea Local. Pero las disidencias no tardaron en aflorar hasta dejarlo en una minoría. Ayer, Abreu achacó su aislamiento a "una campaña orquestada" en su contra.

Durante una entrevista concedida ayer a Radio Club Tenerife, Javier Abreu admitió ser consciente de que muchos de sus compañeros de partido ya hablan de él como un "cadáver político". También reconoció que en la Agrupación local se han producido en estos meses más de 90 nuevas afiliaciones. "Hay que renovar muchos cargos en estos meses y algunos piensan en su cargo y no en los intereses de los ciudadanos", se limitó a decir sobre las nuevas incorporaciones al PSOE lagunero y negó haber perdido el control de la organización. "No creo que hay perdido el liderazgo de la Agrupación. Tengo el respaldo de mis compañeros", zanjó.

Sin embargo, fuentes cercanas a Abreu admiten que solo su núcleo duro sigue asistiendo a las asambleas mensuales que organiza en la calle San Antonio. Reconocen que las discrepancias que existen ya no se le ocultan a nadie y que apenas un tercio de la ejecutiva participa en esas reuniones. Ni siquiera asisten María José Castañeda y Mónica Martín, las dos concejales del grupo socialista en La Laguna que desde diciembre trabajan en el Ayuntamiento siguiendo directamente las directrices de la Ejecutiva regional del PSOE.

En el partido no se extrañan del malestar de Abreu con los nuevos militantes. Aseguran que, si bien es habitual antes de los congresos federales haya altas de simpatizantes en las agrupaciones para participar del proceso de primarias, en este caso también obedece a que sus opositores se están rearmando de cara al próximo congreso local.

Si los socialistas celebran su Congreso Federal en mayo, como está previsto, en otoño se celebrarán los regionales e insulares y ya en diciembre tocaría hacer el de La Laguna. Abreu ha sido secretario general durante los últimos cuatro años y como tal fue quien diseñó las listas para las elecciones municipales del 24-M, que por primera vez encabezó tras una amplísima trayectoria política en el municipio.

En sus propias filas hay descontento, aseveran, porque consideran que Abreu no ha cumplido el pacto que acordó asumir con la cúpula del partido y con sus compañeros de La Laguna. En este sentido, le recriminan que escenificara su incumplimiento mandando a dos de sus concejales –Zebenzuí González y Yeray Rodríguez– al baño para dejar en minoría al gobierno en una votación de un pleno.

El nuevo panorama político de fragmentación que dibujaron las pasadas elecciones municipales, con la incorporación de nuevas formaciones y una mayoría progresista en el Consistorio, estuvo a punto de abrirle la puerta a la Alcaldía. Sin embargo, sus decisiones no solo lo han convertido en el único concejal de España con dedicación exclusiva que cobra el paro porque no tiene salario ni dietas, sino que también parece haberlo dejado con demasiados frentes hostiles abiertos.

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