Güímar

Plasencia plantea rellenar su cantera con 5 de los 50 millones fijados por la Fiscalía

El expresidente de la patronal tinerfeña de la construcción propone a las administraciones usar el resto del hueco para cultivar olivos o crear una balsa

14.03.2016 | 11:28
Una de las canteras de Güímar explotadas de manera ilegal durante años.

Antonio Plasencia, el expresidente de la patronal tinerfeña de la construcción, propone rellenar con casi cinco millones de euros la cantera de áridos que explotó durante años de manera ilegal en Güímar. Con ese desembolso, que sería utilizado para meter material en el agujero, más la creación de una balsa o la plantación de 2.100 olivos en el hueco restante, el empresario pretende cumplir con su condena por este delito ecológico, que pasa por restaurar el medio natural que destrozó con la actividad. Aunque ese es su plan de rehabilitación, ahora toca a las administraciones competentes (Ayuntamiento, Cabildo de Tenerife y Gobierno de Canarias) decidir si aceptan o no esa propuesta, que por lo pronto está muy por debajo de las cifras fijadas en el informe pericial utilizado por la Fiscalía Provincial. De acuerdo a ese segundo análisis, el dinero necesario para regenerar ese entorno roza los 50 millones.

El ingeniero técnico de Minas César Ramón Delgado determinó en su estudio que para tapar el hoyo de 100 metros de profundidad que dejó Antonio Plasencia en el Barranco de Badajoz son necesarios 5,5 millones de metros cúbicos, mientras que la proposición del constructor pasa por utilizar los 1.739.787,50 metros cúbicos de los que ya dispone, una tercera parte de lo que establece el experto. Se trata de sobrantes que se encuentran en cinco parcelas de su propiedad -en Llano del Moro (Santa Cruz), Las Caletillas y en el Barranco de Candelaria (en Candelaria), en el Puerto de Güímar (Güímar) y en Montaña del Cuevo (La Laguna)- y que permitirían, según detalla en su plan, rellenar la cantera hasta los 260 metros sobre el nivel del mar.

A esta medida, tal y como adelanta Mírame TV, suma otra posibilidad: la construcción de una balsa de agua en el espacio restante. El programa de restauración de Antonio Plasencia recoge que la actuación consistiría en adaptar las paredes para colocar una lámina impermeable y construir allí la infraestructura, con un espesor máximo de 20 metros, hasta alcanzar una cota que no pase de los 280 metros sobre el nivel y un volumen de 1,3 millones de metros cúbicos. Para lograr una mayor estabilidad en los materiales que ha utilizado para cubrir parte del agujero, el programa de rehabilitación del empresario condenado, elaborado por el ingeniero de minas Diego Vega La-Roche, expone la necesidad de sembrar vegetación propia del lugar en los taludes y 2.100 olivos en el fondo de la cantera, de 32.230 metros cuadrados de superficie.

A estas medidas agrega otras de menor relevancia, como la rehabilitación de los servicios e instalaciones anejos a la explotación, que pasa por el desmantelamiento de las estructuras de hormigón que en su momento soportaron los molinos y elementos auxiliares para llevar a cabo la actividad minera, entre otros trabajos.

Como garantía de la correcta ejecución de la restauración de la cantera de Badajoz, Antonio Plasencia informa de que se establecerá un aval bancario ante la Consejería de Industria del Gobierno de Canarias de 4.709.288,82 euros, el coste de la restauración planteada por el constructor que, de ser aceptado por las administraciones competentes, le permitiría ahorrar los casi 45 millones que faltarían para llegar a la cifra tasada por el perito judicial. A esa cantidad, además, habría que añadir los 7.711,66 euros que implican las medidas de seguridad y salud, los 116.785,20 por la acciones a realizar para mitigar la contaminación atmosférica provocada por los trabajos y los 290.027,14 euros que fija como gastos generales. En total, el expresidente de la patronal está dispuesto a poner 5.123.812,82 euros y se trata del primero de los tres condenados por la explotación ilegal de los barrancos de Güímar que presenta un proyecto de rehabilitación.

Tanto él como los areneros Pedro Sicilia y José Enrique Morales asumieron su culpabilidad a principios de año por sacar material de forma desmesurada y sin licencia de sus respectivas canteras y la Sección Segunda de la Audiencia Provincial les impuso una pena a cada uno de un año y tres meses de cárcel, además de que les obligó a arreglar el destrozo causado en el entorno natural. Aunque se libran de la prisión por no tener antecedentes penales, la Sala advierte de que "se ha acordado la suspensión de las penas privativas de libertad por el plazo de dos años", pero siempre y cuando den "cumplimiento de las medidas encaminadas a restaurar el equilibrio ecológico perturbado".

El tribunal, de igual forma, establece la inhabilitación especial de los tres empresarios para profesión u oficio que guarde relación con la actividad minera durante un año y seis meses, pero a esta condena hay que sumar la causa abierta contra estos y el cuarto arenero que aún espera por sentencia, Francisco Javier del Rosario, por su posible responsabilidad civil ante los hechos, por la que el Ayuntamiento pide una indemnización de unos 200 millones de euros como parte afectada. La Fiscalía Provincial y las acusaciones particular y popular, representadas por el abogado Carlos Álvarez, solicitan para este último cinco años de cárcel después de que el procesado se negara a asumir su culpabilidad.

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