La Laguna

El Cabildo otorgará nuevas ayudas para restaurar viviendas en el casco histórico

La Corporación insular reserva una partida de 400.000 euros para subvencionar el arreglo de fachadas y cubiertas

14.03.2016 | 11:28

El Cabildo tinerfeño convocará este año una nueva línea de ayudas dedicadas a la rehabilitación de viviendas en cascos históricos. Así lo anunció la consejera insular de Patrimonio, la socialista Josefa Mesa. Según detalló, la institución ha reservado una partida de 400.000 euros para estas subvenciones, con las que se podrán sufragar obras de mantenimiento de fachadas y cubiertas de los inmuebles.
La consejera explicó que los técnicos del área están en estos momentos redactando los pliegos y adelantó que espera que el Consejo de Gobierno de la institución insular los apruebe en un plazo máximo de dos meses para poder abrir la convocatoria de ayudas a la ciudadanía el próximo verano.

El Plan Especial de Protección (PEP) del casco histórico lagunero protege y cataloga 627 inmuebles por su valor arquitectónico. Esta protección condiciona las reformas de las que son susceptibles estas viviendas y obliga a los propietarios a seguir complejos trámites para obtener una licencia. Josefa Mesa considera que la administración "debe agilizar todo lo que pueda" este tipo de gestiones. "No queremos que la ciudadanía tenga la sensación de que tener una vivienda en el casco es una condena", asegura.

Con ese objetivo, el área de Patrimonio ha decidido dejar de auditar las obras menores que se realicen en el casco en edificios construidos a partir de los años 60. "Ya no hace falta solicitar una licencia previa a la Comisión de Patrimonio. Creemos que el PEP regula perfectamente este tipo de intervenciones menores y debemos simplificar las gestiones para los vecinos", subraya.

El casco histórico experimentó el mayor proceso de rehabilitación que ha tenido jamás entre 2005 y 2010. Este auténtico resurgir de las ruinas fue atribuido en su día por María Luisa Cerrillos, directora del PEP hasta 2014, a "la clarificación de las reglas urbanísticas, que definieron qué reformas se pueden hacer en una propiedad y cuales no, y a la simplificación de todos los trámites administrativos, que hicieron que una expediente de obra menor pasara de demorar tres años a 15 días". "Este era un casco donde todo estaba prohibido", aseguraba la arquitecta.

Simplificación normativa

Además del espaldarazo que supuso la simplificación normativa, que permitió, por ejemplo, subdividir caserones de 300 metros cuadrados en varias viviendas o añadir locales y garajes, el resurgir de la ciudad estuvo impulsado en buena medida por las ayudas públicas. La ciudad Patrimonio de la Humanidad fue declarada Área de Rehabilitación Integral (ARI) y se otorgaron subvenciones con las que los propietarios financiaron hasta el 50% del presupuesto de los arreglos de fachadas y tejados, y de las obras de mejora de la habitabilidad de sus casas (ya sea de instalación eléctrica, fontanería, etc.). Estas ayudas fueron cofinanciadas por el Ayuntamiento de La Laguna, el Gobierno de Canarias y el Ministerio de Vivienda, y contemplaban una aportación máxima de 15.000 euros por expediente. A partir de 2005 hasta 2010 llegaron por esta vía 2.897.387 euros. La ciudad se llenó de andamios, escaleras, bolsas de cemento, ventanas y un trajín de obras inusitado. En tres años se restauraron 380 inmuebles y 26.000 metros cuadrados de espacio urbano con una inversión pública de 19.417.651 euros, según los datos de la Sociedad Municipal de Viviendas, Muvisa.

A las mejoras en las viviendas de la ciudad Patrimonio de la Humanidad se ha sumado un intenso proceso de recuperación de edificios emblemáticos y de transformación del espacio urbano.

Dentro de este primer apartado se incluyen proyectos de restauración como el de los conventos de las Claras y las Catalinas, el Palacio de Nava, la Casa de Ossuna y el ex convento de Santo Domingo.

En relación al espacio público, el casco experimentó un amplio plan de peatonalización de sus calles. Tras el cierre al tráfico de las vías comerciales como Herradores y la Carrera, San Agustín, Viana, Deán Palahí, Ascanio y Nieves, Antonio Zerolo y Ramón García Rojas; se reurbanizó la calle Hermano Marrero y las plazas de la Junta Suprema, Doctor Olivera, La Concepción y la Plaza de la Catedral.

La última fase de peatonalización ha eliminado los vehículos de Rodríguez Moure, desde la calle San Agustín hasta Anchieta. En tanto, un tramo de 200 metros de la calle Juan de Vera, cruce con Anchieta, ha quedado también libre de coches.

Este enorme salto de calidad en el paisaje urbano supuso un desembolso de 12 millones de euros para las arcas municipales, que según cálculos de la Oficina de Gestión del Casco Histórico tuvo un efecto multiplicador de la inversión privada al atraer 150 millones en los últimos 15 años.

Patrimonio de la Humanidad

Las obras de embellecimiento y mejora de la ciudad, el impulso que supuso la declaración de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, las ayudas directas que recibieron los propietarios para arreglar sus casas y la eliminación de las trabas burocráticas propiciaron un resurgir que también hizo que la ciudad se repoblara. En cinco años, el casco lagunero ganó un millar de nuevos residentes, una cifra nada despreciable teniendo en cuenta los problemas que tienen otros centros históricos para no quedar desiertos. En la actualidad, La Laguna ciudad, que incluye el casco y los barrios aledaños, tiene 32.478 habitantes. El esplendor de este rincón de Aguere fue distinguido con premios del Ministerio de Cultura, por "la valentía de la rehabilitación"; del de Comercio, "por la reactivación de la zona".

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