La Laguna

Mayer Trujillo realza el calvario de Cristo en su pregón de la Semana Santa

El periodista de la Cadena Cope insta a seguir el mensaje papal y vivir con alegría la fe cristiana pese a la adversidad del día a día

11.03.2016 | 11:06
El periodista Mayer Trujillo en un momento del pregón que leyó anoche en la iglesia de Santo Domingo.

"En la Semana Santa nos asomamos por una ventana al Calvario", apuntó anoche el periodista de la Cadena Cope Mayer Trujillo durante su pregón, con el que se inicia el calendario oficial de la principal fiesta religiosa del municipio. Ante el obispo tinerfeño, Bernardo Álvarez; el presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías de La Laguna, Pedro López; el alcalde lagunero, José Alberto Díaz, otras autoridades civiles y religiosas, y decenas de fieles que se congregaron en la iglesia de Santo Domingo para escucharlo, Trujillo detalló con todo tipo de detalles el "insoportable dolor" que padeció Jesús antes de morir en la cruz.

Citando informes forenses realizados a la Sábana Santa, el pregonero recordó que durante la Pasión Cristo "sudó sangre del miedo que experimentó en el Huerto de los Olivos, recibió golpes que le desfiguraron la cara, contusiones en todo el cuerpo, una flagelación de más de media hora por dos hombres sin piedad alguna, con un látigo llamado la caricia de satanás, un nombre que lo dice todo". "Fue tan duro -prosiguió- que le llevó a perder el conocimiento. Recibió más de 100 golpes brutales a menos de un metro de distancia, con una pérdida de sangre que lo dejó al límite fisiológico".

El periodista continuó su relato señalando que la llamada corona era en realidad un casco de espinas que después golpearon fuertemente con lo que le clavaron las púas de forma profunda. Y luego tuvo que cargar con la cruz, el madero le quemaba en la espalda por cómo había quedado su piel tras la flagelación y por el peso. Cayó en varias ocasiones y eso le destrozó las rodillas. Y, por último, la crucifixión. Clavos de siete milímetros de grosor y de punta cuadrada. Los clavos, cuando entran en las muñecas destrozan el nervio mediano. La destrucción de este nervio genera, según los forenses citados por Trujillo, "un dolor tan insoportable que puede sobrevenir en síncope y morir". "Además, sus pies fueron clavados uno sobre el otro con un clavo que solo de verlo te paraliza", añadió.

"Colgado de las muñecas en la cruz y soportando el peso en los pies, la única forma en la que es posible respirar, dado que el diafragma oprime los pulmones, es hacer un esfuerzo horroroso por tirar hacia arriba e inspirar un poco de aire", abundóel pregonero asegurando que "el crucificado tenía terribles calambres y espasmos tetánicos. En plena lucidez de pensamiento, veía cómo se le escapaba la vida lentamente en cada respiración".

"Es difícil imaginar el terrible sufrimiento no solo físico, sino también moral, de verse abandonado, desnudo e indefenso", apuntó animando a recordar ese sufrimiento en esta Semana Santa "no como un capítulo histórico" sino como un ejemplo de entrega, ya que "lo que sufrió, lo hizo por ti y por mí".

Mayer Trujillo consideró que el sufrimiento que cada uno tiene en su vida "tiene un valor que puede servirnos para algo". En este sentido, hizo un pequeño homenaje al ejemplo de una amiga suya, de 30 años, madre de dos hijos y enferma de cáncer de mama, huesos e hígado, que aseguró que no ha dejado de luchar contra su enfermedad durante los últimos tres años con "espectacular fortaleza" demostrando su "fe indestructible".

El periodista nacido en Los Silos, aunque ha vivido la mayor parte de su vida en La Laguna, también instó a vivir con alegría la fe a pesar de la adversidades. "La sonrisa fue una de las pocas cosas que Adán y Eva lograron sacar del paraíso", indicó para rememorar una experiencia de su infancia, cuando pintó un retrato de Cristo con una sonrisa, que a su abuela le encantó pero que a una amiga de ella le pareció "una irreverencia". "Esa imagen me ha acompañado desde entonces. La tengo en mi pequeño despacho doméstico pero también la tengo en mi mente permanentemente", admitió. Apelando al papa Francisco sostuvo que "un cristiano sin alegría no es cristiano" ya que "los que van por la vida con cara avinagrada tienen algo podrido por dentro".

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