Santa Cruz

José Rafael Díaz Hernández: "Hay que respetar las alertas; por eso la obra del dique de San Andrés se ha retrasado"

"Es una idea innovadora porque hemos podido trabajar con medios terrestres en mitad del mar", asegura el director de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife

06.03.2016 | 11:42
El director de la Autoridad Portuaria, José Rafael Hernández.

Tras varios meses de retraso, el director de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, José Rafael Díaz, asegura que el dique semisumergido de San Andrés, encargado de proteger el pueblo pesquero de las mareas, estará finalizado en el mes de mayo. Son 6.800 los bloques de hormigón, de siete toneladas cada uno, los que han hecho falta para dar forma a este rompeolas. Ahora solo faltan alrededor de mil por colocar. Con una base de entre 25 y 30 metros de ancho, Díaz recuerda que, "una vez terminado el dique, lo único que habrá que hacer es retirar parte del contradique, que está realizado con materiales naturales –en este caso de basalto–, para no interrumpir la dinámica natural de la costa".

"Ahora mismo nos encontramos en una fase en la que todo funciona como un reloj porque se lleva tanto tiempo trabajando que ya todo es muy mecánico y está coordinado", comenta el director. A todos aquellos que criticaron el impacto visual que tendría este dique, José Rafael Díez les recuerda que la construcción se irá a asentando en el fondo marino a lo largo de los años y nunca sobresaldrá por encima del nivel del mar más de un metro y medio, que es la altura con la que se finalizará el proyecto.

¿En qué punto se encuentra la obra en estos momentos?

Los trabajos se encuentran en la fase de retroceso, concretamente en el punto métrico 115 sobre 330, que es lo que tiene el dique en total. Así que ya están terminados dos tercios de la obra. Esta intervención se ha realizado desde tierra, y no con medios marítimos, y lo que se ha hecho es ir rellenando desde tierra el fondo marino con un tipo de piedra, el pedraplén, hasta llegar al punto final del dique. A continuación se han colocado los bloques de hormigón, que son los encargados de romper la energía de la ola. Lo que pasa es que, para poder avanzar con la grúa y los camiones, el dique debe tener una anchura mínima y ese ancho no es el mismo que el del dique real. El dique mide ahora doce metros de ancho, pero la obra finalizada solo contempla tres metros. Por eso, ahora estamos retirando ese material que pusimos para poder acceder. Esa es la idea innovadora de esta obra, que permite trabajar con medios terrestres en mitad del mar.

¿Entonces no se ha hecho ningún trabajo desde el mar?

No hemos utilizado maquinaria dentro del mar pero sí han hecho falta buzos. Se hacen inspecciones de la parte que no se ve, la que está bajo el agua para comprobar que los bloques se han colocado en un lugar adecuado y asegurar que el dique queda completamente protegido. También se hace un trabajo de comprobación a bordo de un barco con una sonda que va comprobando que el talud sumergido está correctamente ejecutado. Así que todo se ha hecho desde tierra, técnicamente hablando.

Los bloques de hormigón son la parte visible del dique pero ¿cuáles son los materiales que hay debajo?

Las obras marítimas se caracterizan por la colocación de diversos materiales considerados de filtro y que van de más grueso en la parte exterior a más fino en el interior. Así, hay pedraplén en el núcleo, luego hay una escollera más gruesa y luego están los bloques grandes y pesados que lo protegen todo.

¿Por qué se ha retrasado la finalización de la obra?

Al principio hubo algunos problemas por temas administrativos, que provocaron que se retrasara el comienzo. Pero también ha habido malas condiciones de la mar y, por seguridad, ha habido que retirar la grúa de esa zona. Cuando ocurre algo así hay que paralizar la obra durante unos dos o tres días porque las alertas están para respetarlas y cuando se dan hay que enviar toda la maquinaria a tierra. Además, cuando se comenzaba a trabajar de nuevo era necesario realizar inspecciones para comprobar que los materiales continuaban en el lugar en el que debían. Eso ha pasado solo en una ocasión.

¿Y ya se están observando los resultados del dique, aunque no esté finalizado?

En la primera fase de construcción, cuando solo se había aplicado el pedraplén, hay imágenes en las que se ven olas rompiendo. Mientras, el agua que está abrigada, al otro lado del dique, está completamente en calma. Además, los propios vecinos manifiestan su tranquilidad.

¿Cuántas personas han estado trabajando en la construcción del dique?

Hay que diferenciar entre las personas que han estado presentes en la construcción de los 6.800 bloques de hormigón, que no son pocos, y las que han estado en San Andrés. Unas 25 personas han estado en la zona del dique, mientras que unas 20 estaban presentes en la construcción de los bloques.

¿Por qué se decidió poner en práctica esta forma de construcción en particular?

Para construir el dique se estudiaron hasta 14 soluciones diferentes, buscando la mejor para San Andrés. Se hizo un modelo físico en laboratorio, con una maqueta dentro de una piscina enorme que se sometió al oleaje. Se reprodujo de manera idéntica las condiciones del mar de Tenerife y, fruto de ese estudio, se concluyó cuál era la mejor conclusión, cuál era en proporción resistencia, precio, la que menos impacto visual tenía...

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