'Caso Arona'

Delgado reconoce que desde su época se daban licencias con informes negativos

El alcalde entre 1997 y 2003 admite que había "muchos rumores" sobre supuestas comisiones ilegales pero defiende que no tenía pruebas para abrir un expediente

01.03.2016 | 13:04
Delgado reconoce que desde su época se daban licencias con informes negativos

Conceder licencias urbanísticas con informes desfavorables era algo que se hacía en Arona incluso antes de 1997. Así lo reconoció ayer ante el tribunal de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial el alcalde del municipio entre ese año y 2003, Miguel Delgado. A su paso por la Sala como testigo, el que fuera regidor local admitió que desde esa época los servicios jurídicos del Ayuntamiento advertían de que no se podían dar autorizaciones cuando las unidades de actuación no estaban desarrolladas, mientras que los técnicos decían lo contrario. Cuando eso ocurría, recordó que era la Comisión de Gobierno la que "decidía" y aludió al "interés general" para justificar los otorgamientos.

Este es el mismo alegato que utilizó su sucesor, el acusado José Alberto González Reverón, cuando fue interrogado por las partes al inicio del juicio por el caso Arona, que sienta en el banquillo desde que comenzó en enero a un total de 13 expolíticos, antiguos funcionarios y empresarios por una presunta trama para el cobro de comisiones ilegales.

Al igual que el procesado, el también concejal desde 1983 aseguró que "en ningún momento" recibió "queja o impugnación" desde otras administraciones públicas por conceder licencias con informes negativos y añadió que solo no se daría la autorización si el parecer jurídico y técnico eran desfavorables, mientras que cuando son contradictorios "sopesas", apuntó. Aunque la Fiscalía Provincial aludió a las dos querellas que hubo por este tipo de procedimientos, Miguel Delgado afirmó que ambas fueron archivadas y defendió que "la ley se interpreta", de ahí que haya "diferentes interpretaciones" en un mismo expediente. El otorgamiento de permisos con informes jurídicos negativos, según alegó el alcalde durante siete años (primero por el Movimiento Electoral Independiente y luego por ATI-Coalición Canaria), ya "se hacía desde antes" de que él estuviera en el Ayuntamiento y durante su etapa optó por fiarse de los técnicos porque "saben más que yo de eso". Para las unidades de actuación no gestionadas, se pedía un aval "valorado por la Oficina" y con eso el Gobierno local entendía que la licencia era "legal", explicó el testigo.

Los dos antiguos funcionarios acusados en este causa, Eliseo de la Rosa (arquitecto municipal) y Roberto de Luis (aparejador del Ayuntamiento), se sientan en el banquillo por supuestamente cobrar comisiones ilegales a promotores y arquitectos externos a cambio de emitir puntos de vista favorables para así desbloquear y agilizar sus autorizaciones y, según admitió ayer Miguel Delgado, desde su etapa como mandatario municipal ya existían "muchos rumores" sobre este presunto caso de corrupción. El sobrino del segundo de los procesados, incluso, aseveró ante el tribunal que el propietario de un hotel le regaló al propio exregidor un vehículo, pero el testigo subrayó que "jamás nadie" le ha dado ningún tipo de obsequio "ni nadie" le ha presionado para votar a favor de una licencia.

Aunque escuchó los rumores y conocía las informaciones publicadas por la opinión de tenerife sobre esta presunta trama, manifestó que "el papel aguanta todo lo que le quieras meter" y que, aunque se pueden "oír" muchas cosas, "no había pruebas para armar un expediente". "El único expediente que abrí fue a un ingeniero [que informó a favor de la instalación de una discoteca a pesar de ser ilegal]". La diferencia es que en ese caso "sí tenía pruebas", sentenció el testigo.

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