Vicente Cabrera: un maratoniano eterno

El portuense de 84 años ha completado en 14 ocasiones el Maratón de Nueva York y en 2017 piensa correr en Londres y Tokio

29.02.2016 | 02:00
Vicente Cabrera suele recorrer de 15 a 17 kilómetros diarios antes de pasar varias horas en el gimnasio Bahía fortaleciendo sus músculos.

Vicente Cabrera (5-1-1932, Santa Cruz de Tenerife) ha encontrado en el deporte una forma de vida. Médico de profesión, una vez retirado se dedicó en cuerpo y alma al running, actividad a la que dedica diariamiante hasta siete horas. "Me suelo levantar a a las 05:00 y poco después ya estoy trotando", cuenta este chicharrero de cuna afincado en Puerto de la Cruz.

A sus 84 años, ha participado en numerosas pruebas internacionales, en Estados Unidos, Portugal y Alemania, pero su cita fetiche es el Maratón de Nueva York, que ha corrido en sus 14 últimas ediciones. Y en todas ellas ha cruzado la meta. Además, ha tomado parte en diversos medios maratones, entre los que destaca el de Miami, en el que ha estado seis veces.

Lo realmente meritorio de Vicente es que casi todos sus logros deportivos los ha obetenido a partir de los 70 años. Y asegura que le queda cuerda para rato. "Cuando empecé a correr le decía a mis amigos que mi objetivo era seguir corriendo hasta aproximadamente los 60 años y ahora me he propuesto que no pararé hasta que cumpla los 95", relata. El que lo conoce, ha tenido ocasión de verlo entrenarse o, simplemente, se lo ha encontrado por la calle y ha podido obeservar su figura habrá podido comprobar que no va de farol. Un cuerpo atlético, perfectamente erguido y proporcionado, puede dar fe de que le faltan aún muchos kilómetros por recorrer.

La base musculosa de su anatomía la esculpió en sus años mozos, cuando practicó el boxeo y se encomendó casi exclusivamente durante un tiempo a las pesas. Sin embargo, un día reflexionó sobre ello y se percató de que "eso no conducía a nada". Desde entonces ha optado por el running y asegura que ya no hay nada que lo logre apartar de una actividad que marca absolutamente su estilo de vida.

No obstante, pese a que está firmemente decidido a seguir corriendo hasta que alguna contraindicación relacionada con su salud se lo impida, reconoce que ha habido momentos en los que se ha planteado arrojar la toalla. Eso sí, asegura que solo le ha ocurrido en "en alguna ocasión justo cuando he terminado el Maratón de Nueva York". "Correr 42 kilómetros es muy duro y francamente se sufre muchísimo. He visto llegar a gente a meta tremendamente mal e incluso hay quienes han perdido la vida. Ahí es cuando he llegado a decir a mi esposa que lo iba a dejar pero luego lo piensas en frío y llegas a la conclusión de que son más cosas positivas las que me aporta", agrega.

Pero es que la capacidad de sufrimiento de Vicente Cabrera es sobrehumana. Forjada a través de sus propias experiencias. "Me tocó vivir una niñez en un momento muy complicado y en mi casa llegamos a pasar habre de verdad", cuenta sin ningún tipo de reparo. Es por ello que tuvo, junto con su familia, que emigrar a Venezuela, donde permaneció cerca de dos décadas para regresar luego con 35 años a Canarias. En las Islas, después de convalidar su título de medicina en Madrid, ejerció como estomatólogo en Lanzarote, durante dos etapas distintas, y en Tenerife.

Su profesión le ha permitido elaborarse sus propias dietas: "Todo lo que como es sano, sobre todo mucha verdura y fruta". Pero su autonomía no se reduce a eso, ya que afirma que él mismo es el que se proporciona sus masajes, al menos en las zonas de su cuerpo a las que pueden acceder sus manos. "Cuando me lesiono acudo por supuesto a un fisioterapeuta", añade al respecto. El mal rato que pasa durante las largas carreras en las que toma parte contrasta, según apunta Vicente, "con la satisfacción que te reporta llevar una vida saludable". También obtiene como recompensa la admiración y reconocimiento de mucha gente, si bien, confiesa (en un tono muy bajo de voz) que "hay quienes muestran cierta envidia" por lo que es capaz de hacer a su edad.

El principal apoyo con el que cuenta Vicente es el de su esposa Aurora Hernández, su cocinera permanente, que también muchas veces le ha asistido como aguadora en determinadas carreras. Lo que no sabe todavía es si podrá acompañarlo en sus dos próximas grandes citas, los maratones de Londres y de Tokio, que piensa correr en 2017.

A Vicente Cabrera le gusta entrenarse solo, dado que, como él indica, "cada uno tiene su propio ritmo". Lo que le concede un mayor mérito a los casi 20 kilómetros que recorre diariamente. Para lo cual no utiliza nada, ni siquiera música, que le haga combatir esa dura soledad del maratoniano. Solo cuando acude al gimnasio Bahía se entrena en compañía de los otros usuarios. Ese es el lugar donde practica el spinning, un ejercicio que le han recomendado, dice, "los entendidos" y que le va "muy bien" para fortalecer sus piernas. Vicente gozó ayer del único día a la semana que descansa, se acostó a las 21:00 horas y tenía previsto levantarse a las 05:00 para empezar a entrenarse. Una rutina que confía en poder repetir durante la próxima década.

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