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Preparativos de la Semana Santa lagunera

Costaler@s solidari@s

La cuadrilla de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y del Santísimo Cristo Resucitado, ayudada por primera vez por tres mujeres, recorren las calles del casco de La Laguna para recopilar alimentos para los más necesitados

29.02.2016 | 17:22
Costaler@s solidari@s
Las imágenes muestran detalles del ensayo de ayer en las calles del casco.

La Hermandad del Santísimo Rosario, Nuestra Señora de La Soledad y Santísimo Cristo Resucitado protagonizó ayer, por tercer año consecutivo, su ensayo solidario. Lo hicieron, principalmente, para recaudar alimentos para los más necesitados. De paso, sin embargo, dieron ejemplo de renovación con la incorporación de tres féminas a la cuadrilla. Lo hicieron para esta ocasión porque a todas ellas, vinculadas familiarmente a la cuadrilla de costaleros de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y del Santísimo Cristo Resucitado, les apetecía colaborar con tan hermosa causa.

Pese a que la mañana lagunera fue especialmente inestable por la lluvia, las nubes dieron un respiro a los costaleros para que pudieran cumplir con su misión. El paso del Santísimo Cristo Resucitado salió a las calles del casco histórico para recoger comida. Los ayudantes de los costaleros fueron subiendo las bolsas con los donativos al paso. En total, consiguieron reunir 600 kilos de comida. "Estamos muy contentos", festejaron tras hacer el recuento.

El acto solidario comenzó en la iglesia de Santo Domingo, templo al que pertenece la Hermandad y consecuentemente su cuadrilla. "Ya ayer recibimos una donación de una tienda de Pedro Álvarez que nos entregó 216 kilos de comida. No la hemos subido al paso porque eran sobre todo productos perecederos como fruta y verdura", explicó el capataz de la cuadrilla, Pedro Arvelo. A continuación, siguieron su recorrido por la plaza del Adelantado y por la calle La Carrera hasta la plaza de La Concepción. En este espacio hicieron una parada de descanso que sirvió también para que Arvelo explicara el motivo de la celebración. "El primer año nos propusimos alcanzar en alimentos recogidos el mismo peso que el paso montado y logramos unos 700 kilos", detalló. "En la segunda ocasión alcanzamos los 800 kilos de comida. Este año sin embargo no nos hemos marcado ninguna meta en este sentido porque no se puede controlar la cantidad que la gente dona. Sea cual sea la cifra que consigamos lo importante es colaborar", apostilló.

La parihuela iba convenientemente protegida con plástico. La base del paso es de madera y tiene muchos ornamentos en pan de oro que podrían estropearse fácilmente ?con la lluvia. Mientras los costaleros cargaban un paso cada vez más pesado, muchos vecinos y transeúntes se acercaron para interesarse por el recorrido. "Vienen a preguntarnos porque se acaban de enterar de la iniciativa y quieren ir a hacer una pequeña compra para donarla", festejó el capataz.

La novedad de la presencia femenina debajo del paso fue tomada por los organizadores del encuentro como algo natural que no debía empañar el motivo real del ensayo. "Me preguntaron si podían colaborar con nosotros en este acto y decidimos aceptar", explicó el capataz. Debajo del paso, una de ellas explicó que le gustaría entrar en la cuadrilla de forma definitiva. "Me gustaría continuar en la cuadrilla.
Cualquier persona en buen estado de salud puede hacerlo siempre que esté bien dirigido", indicó Davinia Rodríguez. Además de ensayar con sus compañeros, esta joven costalera recibió algunos consejos del resto de la cuadrilla. "Me han recomendado que vaya siempre recta y con la cabeza alta para no hacerme daño", indicó.

Davinia, como sus compañeras Sandra y Yurena, fueron colocadas en la séptima trabajadera. Precisamente por eso, tras una de las paradas que se realizó en la calle Herradores, la cuadrilla dedicó la "levantada" a sus nuevas compañeras. "¡Para la séptima!", gritó el capataz cuando emprendían de nuevo la marcha.

Cuando el paso se acercaba ya a la plaza de la Catedral, las caras de sufrimiento en algunos de los giros eran ya más que evidentes. El capataz explicó al respecto que "los pateros" son los que más sufren en este tipo de maniobras. "Son los que van en cada una de las cuatro esquinas y responsables al fin y al cabo de cualquier rotación de la estructura", aseguró Arvelo.

Al final del recorrido, los miembros de la cuadrilla festejaron los logros alcanzados en la tercera edición de este proyecto solidario que forma parte del programa oficial de la Semana Santa lagunera. Empezaron a ensayar para las procesiones hace ya dos semanas con el objetivo puesto, como siempre, en rendir tributo a las imágenes que veneran y continuar con una tradición que tiene en la fe su verdadero origen.

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