Exposición La Laguna

Testigos de las horas laguneras desde 1529

Una muestra de la Fundación Cicop recupera la historia de los relojes más antiguos del municipio

26.02.2016 | 10:39
Testigos de las horas laguneras desde 1529

Los primeros fueron solares, luego se utilizaron los de agua, llamados clepsidras, que solo daban las medias horas, nada de minutos o segundos. La exposición Medir el tiempo. La mecánica de los relojes, que se inauguró anoche en el antiguo convento de Santo Domingo, repasa la evolución de estos aparatos que a lo largo de 3.500 años historia, en los que se fueron haciendo cada vez más sofisticados y precisos, lo que revolucionó el modo de vida de la humanidad. Dentro de ese contexto global, la muestra rescata del olvido los engranajes más antiguos de La Laguna.

Organiza por la Unidad de Relojes Históricos de la Fundación Cicop, la exposición revela que el primer antecedente de la llegada de un dispositivo mecánico a Canarias data de 1529. Era para la antigua iglesia de Los Remedios, que más tarde se convertiría en la Catedral. De hecho, en este templo se encuentra el reloj más antiguo del municipio. Da la hora desde su torre desde que llegó de Inglaterra, en 1751. Los otros dos más veteranos son el del Cabrera Pinto, adquirido en 1905 y restaurado recientemente por Avelino Moreno, uno de los organizadores de la exposición. El otro es el de la iglesia de San Bartolomé de Tejina, que marca el tiempo desde 1953.

El matemático Luis Balbuena es otro de los miembros del equipo del Cicop, creado con el objetivo de catalogar los relojes mecánicos que hay en Canarias. Según explica, el empeño de los humanos por medir el tiempo comenzó en la más remota antigüedad. Se sabe que 1.500 años antes de Cristo ya se usaban relojes de arena. En Egipto se encontró una clepsidra datada en 1400 A.C. De ambos hay reproducciones en la exposición. También las de hay de los relojes de aceite, de vela y arena. Este último aparece en un cuadro cedido por el convento de Las Claras, que según apunta Balbuena, se añade en la pintura como metáfora del inexorable paso del tiempo.

Los primeros de tipo mecánico comienzan a fabricarse hacia el 1300. Se trata, según destacan los organizadores, de uno de los inventos más importantes de la historia, "no solo por lo que significó para medir el tiempo sino porque sus principios mecánicos son la base del desarrollo industrial".

La muestra reúne una colección de relojes de sobremesa que Avelino Moreno ha ido reuniendo con paciencia a lo largo de los años y que con un golpe de vista muestra cómo el mobiliario de las viviendas fue cambiando. También se exponen el del Cabrera Pinto y varios del convento de Las Claras, del siglo XVIII, restaurados también Moreno.

Una pintura de Luis de la Cruz, cedida por el Museo de Historia de Tenerife, rinde homenaje al oficio de relojero con un retrato de Manuel Rivas, un profesional de Cámara que sostiene un reloj de bolsillo, modelo que fue inventado en Francia a mediados del siglo XV y que era tan costososque solo la clase alta podía permitírselo.

Entre los muchos tipos de aparatos de pared que se exhiben no podía faltar uno de cuco, que llegó a Canarias desde la Selva Negra alemana. Pero, sin duda, los más evocadores son los de pie, tan típicos de las casas de las abuelas. Los paneles informativos de la muestra detallan, entre otra multitud de datos, que sus característicos péndulos fueron ideados por Galileo y puestos en práctica por el holandés Huygens. Este avance fue el que dio precisión a las máquinas. Más tarde, el relojero John Harrison construyó los primeros relojes marinos, que permitieron medir la longitud y la altitud transformando la navegación. Muchos son los tic, tac de la muestra pero, como dijo Marcel Proust, "los días pueden ser iguales para un reloj, pero no para un hombre".

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