Santa Cruz

Barraquito de despedida al Numancia

La clientela más fiel acude al histórico kiosco para decirle "hasta pronto", pues cierra varios meses

22.02.2016 | 02:01
los miembros del club de automovilismo de la Isla, clientes habituales desde hace más de 40 años.

El kiosco Numancia es una de las pocas cafeterías que quedan en la que camareros y clientes se llaman por el nombre. Son una gran familia que entre barraquitos ha compartido media vida. Juan Rodríguez Santos, Juanito, como lo llaman todos, lleva 42 trabajando allí. Entró con 15 y ahora es el encargado. Ayer repartió abrazos y diestra y siniestra entre las mesas. Estaba emocionado por las demostraciones de los clientes que fueron a tomar el último cortado de esta etapa, ya que el Ayuntamiento lo cierra a partir de hoy para reformarlo y sacar a concurso nuevamente su gestión. El trabajador no dejó de repetir que la despedida es solo temporal. "Es un hasta luego".

El Numancia abrió en 1931. Juan Rodríguez es el jefe de un equipo de siete empleados. Afirma que tras el bache que tuvo el negocio cuando se cerró el parque para rehabilitarlo, "en el que el jefe hizo el esfuerzo de mantener a toda la plantilla", la cafetería cada vez factura más. "Cada vez va mejor. Y más ahora. Desde que se supo que cerrábamos no hemos parado", reconoció risueño.

Al hablar de sus recuerdos aseveró que los Carnavales son "la bomba" en el Numancia. "Aquí la gente viene de amanecida y se queda hasta las tres de la tarde", admitió. También recordó con orgullo que ni la riada del 31 de marzo de 2002 ni la tormenta Delta, de 2005, pudieron con el techo de la terraza. Ahora, el encargado y sus compañeros esperan que su empresa renueve la concesión. "Si no es así hemos pedido que se subrogue el personal. Es lo justo", subrayó.

Entre los clientes que poblaban ayer la terraza estaba Juan Farizo, uno de los muchos aficionados al automovilismo que tienen este rincón como punto de encuentro desde hace más de 40 años. Juntos han formado una plataforma llamada Salvemos al Numancia. Según explicó, entienden que se haga "una mínima adaptación" de la cafetería para mejorar sus instalaciones pero reivindican que "el kiosco se preserve como parte del patrimonio histórico del barrio de los hoteles". "Estamos intranquilos con esta medida. Esperamos que se reabra muy pronto y que el canon de la concesión sea asequible y demuestre que el Ayuntamiento cuida el esparcimiento de la ciudadanía y no un afán recaudatorio", señaló Farizo.

Como él, Bernardo Díaz lleva 50 con el ritual de tomar el cortado y hablar de coches en este rincón "entrañable" de la capital. "Lo ideal sería que le hagan un lavado de cara y que lo mantengan igual", apuntó mientras Miguel Duque asentía. Antonio Dib recordó que para los amantes del automovilismo como él y sus amigos, "este ha sido siempre el lugar para pasearse con el nuevo y dar envidia".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine