Quién es quién en el callejero

De bibliotecario a gobernador

Miguel Villalba Hervás fue un político, periodista y abogado nacido en La Orotava en 1837 - Jugó un papel importante en el desarrollo de la masonería en el Archipiélago

19.02.2016 | 15:59
La calle Villalba Hervás está dedicada en Santa Cruz desde 1899 a la figura de periodista y político nacido en La Orotava.

Lucharon por el municipio, brillaron en sus campos o simplemente fueron vecinos humildes que por su generosidad merecieron el homenaje de Santa Cruz de Tenerife con una calle, plaza o parque con su nombre. Pero, ¿quién es quién en el callejero de la capital? la opinión de tenerife hace un recorrido por el mapa de Santa Cruz para ponerle cara a esos cientos de nombres y apellidos, muchos lamentablemente desconocidos. Hoy le toca el turno al abogado, periodista y masón Miguel Villalba Hervás, Gobernador Civil de Canarias durante la Primera República.

Muchas de las referencias bibliográficas que se desarrollan sobre la figura del Miguel Villalba Hervás se centran en su aspecto político y su faceta periodística. Sin embargo, también destacó como abogado, historiador e incluso como figura destacada de la masonería en la Isla. Nació en 1837 en el municipio de La Orotava. Desde muy joven ejerció como bibliotecario, siempre pendiente de la lectura como afición y profesión, en la Sociedad de La Esperanza del mismo municipio norteño. Desde muy pronto su faceta como redactor destacó por encima de las demás, gracias a las colaboraciones que llevó a cabo en varios periódicos en Santa Cruz de Tenerife.

Tras pasar a formar parte de la Junta Revolucionaria en septiembre de 1868, en 1871 es elegido miembro de la Diputación Provincial. Durante la Primera República Española ocupó el cargo de Gobernador Civil en Canarias. En 1891 dejó la política de forma activa y se dedicó por completo a la abogacía y al periodismo. Comenzó a escribir en esta época una obra sobre la Historia de España entre el reinado de Isabel II y la guerra de Cuba y Filipinas.

Asimismo, desempeñó un papel primordial en el desarrollo de la masonería en el Archipiélago a finales del siglo XIX, llegando a ser venerable maestro de la logia Teide, la más importante de Tenerife durante esta época. Murió en Madrid en 1899. Entre sus obras destacan Recuerdos de cinco lustros, Una década sangrienta, Ruiz de Padrón y su tiempo y De Alcolea a Sagunto.

Son varios los historiadores que achacan este nombre como homenaje al cañón Tigre que hirió al almirante Horatio Nelson durante la Gesta del 25 de julio de 1797. La mayoría asegura que esta pieza de artillería, que desde su ubicación sobre el Castillo de San Cristóbal (actual Plaza de España) hirió al inglés provocando la amputación de su brazo derecho, estuvo situada en la tronera abierta hacia el mar en la Batería de Santo Domingo, anexa al castillo pocas horas antes del ataque.

Ambos asentamientos de defensa estaban muy cerca de la actual calle Villalba Hervás, vía que en el momento del ataque se denominaba de Nuestro Señor del Huerto y que, supuestamente, después pasaría a denominarse calle El Tigre como homenaje al cañón que ayudó a los chicharreros a evitar la conquista por parte de los ingleses. Más de un siglo después, en el año 1899, según queda reflejado en el libro de actas municipal que se conserva en el archivo, está registrado el acuerdo por el que se la otorga a esta calle su nombre actual como reconocimiento a su carrera.

Durante esta semana, la calle ha sido un punto de encuentro de carnavaleros. En esta zona donde se dan cita cada noche de baile en la calle las mascaritas para disfrutar de la fiesta. Su ubicación junto a la Plaza del Príncipe convierte esta vía en zona de paso imprescindible para disfrutar de la música. El resto del año, las tiendas y bares son la imagen habitual de la calle.

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