Protección Civil crea un reglamento adaptado a sus nuevas necesidades

La agrupación municipal cuenta con más medios y voluntarios

13.02.2016 | 19:48
Protección Civil crea un reglamento adaptado a sus nuevas necesidades

La Agrupación de Voluntarios de Protección Civil tiene nuevo reglamento después de que se creara este cuerpo a finales de la década de los 90 y se establecieran las normas básicas de organización y funcionamiento. Las principales novedades suponen la adaptación de este grupo a sus necesidades y medios actuales, así como al perfil que se necesita para formar parte de este colectivo.

El grupo de Protección Civil está integrado dentro del área de Seguridad, Movilidad y Accesibilidad del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Sus objetivos pasan por vigilar, informar y comunicar de forma preventiva a la ciudadanía en caso de emergencia; realizar visitas a centros docentes y asociaciones ciudadanas para la sensibilización y divulgación sobre las medidas preventivas en materia de protección civil; así como participar, en su caso, y cuando así se estime oportuno por parte del área de Seguridad, en la realización de eventos y espectáculos públicos organizados o autorizados por el Consistorio capitalino, en un intento por evitar daños y proteger a las personas y sus bienes. Su ámbito de actuación es el municipio de Santa Cruz, aunque el mismo Ayuntamiento se reserva el derecho de derivar efectivos a otras localidades si fuera necesario.

Podrá vincularse a la agrupación de voluntarios como miembro activo cualquier persona mayor de 18 años que, teniendo interés de colaborar directamente en las actividades propias de los servicios básicos, supere las pruebas de aptitud físicas y de conocimientos que se establezcan. También deberán superar una formación básica y estar en posesión de la titulación necesaria para formar parte de la unidad a la que se le destine.

Altruista

Esta vinculación es una colaboración siempre voluntaria, sin remuneración alguna y de carácter altruista. En ningún momento se mantendrá una relación laboral, contractual, funcionarial o de cualquier otro tipo. De la misma forma, también podrán incorporarse al cuerpo como orientadores en misiones de cooperación, orientación o asesoramiento, e incluso asistencia técnica y formación, las personas con titulación y experiencia suficiente en alguna actividad concreta que desarrolle la entidad.

En cualquier caso, todo voluntario que lo desee puede desvincularse de la agrupación siempre que lo considere oportuno. Además, estará obligado a separarse del servicio en caso de que sus condiciones físicas le impidan el desarrollo de su labor, si hubiera sido sancionado por alguna falta grave cuando realizaba su actividad, incomparecencia a la agrupación por un tiempo superior a dos meses de forma injustificada o el incumplimiento de los servicios mínimos exigidos cuando no exista una razón.

Además de un grupo de intervención, dividido a su vez en dos o tres equipos, existen diferentes unidades operativas que garantizan un mejor servicio. Se trata de las unidades contra incendios, de rescate especializado, de playas, de asistencia sanitaria, de logística, psicosocial y de perros de salvamento.

También existirán unidades de apoyo que garantizarán la formación de las personas que se vayan uniendo como voluntarios a esta organización. La formación inicial tendrá como finalidad la orientación de los aspirantes. El periodo de prueba será de un mínimo de tres meses y un máximo de seis, durante el cual el futuro voluntario deberá asistir a toda la actividad formativa básica que se programe.

El personal voluntario está obligado a cumplir sus deberes reglamentarios y prestar un mínimo de 240 horas de servicio distribuidas a lo largo del año en al menos 20 horas mensuales con excepción de actos especiales, siempre justificados en tiempo y forma.

Entre sus deberes queda reflejado guardar la confidencialidad de toda la información a la que accedan, actuar de manera diligente y solidaria siempre con el máximo esfuerzo e interés, estar localizado y notificar cualquier cambio de domicilio, no dañar la imagen de la agrupación, usar la uniformidad y emblemas distintivos de este colectivo en todos los actos públicos en los que participe en su nombre, incorporarse de forma rápida al servicio en caso de emergencia y, entre otras, rechazar cualquier tipo de contraprestación económica por el desarrollo de su voluntariado. Todas las faltas, con diferente gravedad, pueden suponer una sanción al voluntario. En algunos casos ese castigo pasa por la retirada del servicio durante un tiempo o, en otros, por ser expulsado de forma permanente de la agrupación.

Entre sus derechos destacan participar en todas las actividades y servicios, recibir la información y el apoyo necesario para realizar el servicio, no ser discriminado por razón de sexo o religión, tener un seguro que le confiera cobertura en caso de accidente mientras desempeña su labor o disponer de un certificado de méritos donde se acrediten sus labores prestadas.

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