La Victoria | Primera moción de censura en este mandato

Haroldo Martín (CC) arrebata la Alcaldía a Correa con el aval de la secretaria local

El nacionalista recupera el bastón de mando con el apoyo del PP y bajo una lluvia de reproches e insultos

13.02.2016 | 23:07
El nacionalista Haroldo Martín, ayer, al tomar de nuevo el bastón de mando de La Victoria. |
Haroldo Martín (CC) arrebata la Alcaldía a Correa con el aval de la secretaria local

Ocho meses ha sido el tiempo que Haroldo Martín ha tardado en recuperar la Alcaldía de La Victoria. El nacionalista ha llevado las riendas del municipio desde 2011 gracias al apoyo del Partido Popular (PP) y ayer, una vez más, el respaldo de esta fuerza política le devolvió el bastón de mando. Bajo una lluvia de insultos y reproches, el cabeza de lista logró derrocar al ya exregidor Fermín Correa en un pleno en el que no solo se puso de manifiesto la mala relación que existe entre los grupos que han pasado ahora a la oposición y el nuevo Gobierno, sino también las dudas de legalidad con las que los socialistas y el edil no adscrito que ha perdido el sillón han rodeado la moción de censura. Pese a los esfuerzos por suspender la sesión amparándose en esa sospecha, la secretaria del Ayuntamiento no dejó margen de error a la hora de ratificar que se ha cumplido la norma.

La funcionaria de la Corporación local aludió al informe que elaboró ella misma este mes, en el que refleja que el procedimiento para echar a Fermín Correa ha seguido "la formalidad exigible", pero también al que realizó la Viceconsejería de Administraciones Públicas del Gobierno canario, un dictamen que de igual forma establece que la moción de censura ha sido llevada a cabo de acuerdo a los requisitos legales. Por un lado, porque la dación de cuenta al Pleno de la expulsión del PP de Fermín Correa "carece de efectos" en este caso, aparte de que la da por realizada, y, por otro, porque considera que su condición como no adscrito tampoco afecta.

Como el objetivo es forzar su sustitución como alcalde, la propuesta para que este plan salga adelante debe estar respaldada por la mayoría absoluta de los miembros que forman parte de la Corporación, y en esta ocasión ha sido firmada por siete de los 13 concejales que componen el Ayuntamiento –los seis de Coalición Canaria (CC), la fuerza más votada en las elecciones municipales de mayo, y el único popular que queda, Leopoldo García–.

Si el aval de la secretaria municipal era uno de los puntos más relevantes para que prosperara la censura, los miembros de la Mesa de Edad también tenían un papel fundamental al ser los encargados de dar luz verde a la votación de investidura. Tanto los nacionalistas como Leopoldo García lograron derrocar a Fermín Correa con el visto bueno de ambos organismos ya que, si bien la funcionaria dijo que la moción se ajustaba a derecho, también tuvieron la suerte de que tocó que la Mesa estuviera compuesta por dos compañeros de Coalición, al establecer la ley que debe estar formado por el edil de mayor edad (en este caso Francisco Gutiérrez) y el más pequeño de la Corporación (Eduardo Cruz Delgado). Sin embargo, aún falta la pieza decisiva: el pronunciamiento de la Justicia.
Casi una hora duró la celebración de la primera moción de censura de este mandato y uno de los mayores exabruptos de la historia de los derrocamientos en Tenerife.

El destronado

"Mentiroso, caradura y golfo" fueron algunos de los improperios que le lanzó Fermín Correa a Haroldo Martín en su intervención, durante la que además tiró dardos a su excompañero y al presidente insular del PP, Manuel Domínguez, presente en la sala. El exalcalde reprochó a este último su expulsión de la organización por rubricar un gobierno con el Partido Socialista (PSC) y Leopoldo García en contra del que la fuerza conservadora ya había reeditado con CC. Para él, mientras el primero "es un traidor", porque incluso fue el que "cerró el pacto" con el grupo de la rosa roja y aún así sigue en el PP, el segundo "es la mano que mece la cuna".

Con tono de decepción, Fermín Correa giró su flecha hacia el que fuera su compañero de partido para decirle: "Has comido y bebido en los platos y vasos de mi casa y eres cómplice de lo que me han hecho y lo que le han hecho al PSC. Eres un traidor". Precisamente, este es el motivo por el que ni los números dos y tres de la lista local creen que "te merezcas el acta de concejal", dijo.

Leopoldo García formó parte del Gobierno que lideró Fermín Correa junto a los socialistas durante estos últimos ocho meses y, ahora, según el derrocado, rompió esa "tranquilidad" a favor de CC, "que lo que quiere es poder por poder". Ante este respaldo, el edil no adscrito le deseó de forma irónica que le fuera "bien con el señor engominado y con cinco cargos, porque a la cúpula la tengo conmigo", sentenció en alusión a Manuel Domínguez.

El triunfador

Haroldo Martín, si la Justicia no dice lo contrario, será nuevamente el alcalde de La Victoria durante este mandato. Su formación solo necesitaba el apoyo de un concejal más para conseguir la mayoría absoluta y la logró gracias al apoyo de Leopoldo García. En un tono catastrofista, aseguró que en los ocho meses que él no ha estado a la cabeza del Ayuntamiento el municipio quedó en "parálisis total" por "la ambición de poder y nada más" de Fermín Correa, que "arrastró con él" a su excompañero.

Pero el regidor nacionalista también tuvo palabras para el cabeza de lista del PSC, Juan Antonio García, al que le dijo que era "lamentable que haya pasado sin pena ni gloria". Para justificar la moción de censura, afirmó que es "un clamor popular" el regreso de su equipo con el respaldo del PP y defendió la legalidad del procedimiento.
La llave
Leopoldo García fue la llave de esta moción de censura. Primero, justificó su apoyo al gobierno con los socialistas con su "carácter disciplinado", de ahí que archivaran su expediente de expulsión del partido al considerar que hacía lo que le mandaba su superior, Fermín Correa. Si le hubiera seguido sus pasos, "el PP perdería el nombre en el pueblo", defendió. En segundo lugar, aseveró que rubricar la alianza con los nacionalistas para estos cuatro años "era la única solución" y, tras las fuertes críticas por esta decisión, recordó que ha llegado a sufrir amenazas "escritas con tinta roja" e incluso que el edil no adscrito le deseara "públicamente cáncer". "Es como si de la noche a la mañana no reconociera a mi padre", lamentó.

El socio efímero

El PSC solo estuvo en el Ejecutivo durante estos últimos ocho meses y, en este tiempo, el portavoz del grupo, Juan Antonio García, aseguró haber trabajado "duro para sacar adelante el pueblo", como con el pago de "1.600.000 euros en facturas pendientes que dejaron". Mientras, el ahora alcalde tenía un sueldo como asesor en el Gobierno canario "que va a tener que devolver" por ser incompatible el cargo, advirtió él, para luego ser negado por Haroldo Martín. "A Coalición no le importa el pueblo llano y Manuel Domínguez será el alcalde de La Victoria" con esta alianza, "fraguada desde las ansias de poder", sentenció.

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