Los apicultores de la Isla temen una producción catastrófica por la sequía

La Casa de la Miel y Apiten muestran su gran preocupación por si no llueve

08.02.2016 | 13:27
Algunos de los apicultores que tienen colmenas en el Parque Nacional del Teide.

Este año podría ser catastrófico para la miel de Tenerife. Así lo aseguraron algunos de los representantes del sector después de pasar una última campaña "mediocre", en la que el oro líquido descendió respecto a 2014. Si ya los agricultores isleños han mostrado su preocupación por los efectos de la sequía, las consecuencias para los apicultores serían devastadoras si no se registran precipitaciones de aquí a marzo. El problema, según especificaron, es que mientras los primeros tienen la posibilidad de regar los campos con agua aunque no llueva, los segundos no disponen de ninguna medida de emergencia.

El presidente de la Asociación de Apicultores de Tenerife (Apiten), Roberto Marrero, explica que lo que ha ocurrido en este periodo es que se ha adelantado la primavera debido a las altas temperaturas y, por lo tanto, las flores han nacido "fuera de temporada". Esta situación ha hecho que las abejas estén "un poco locas" porque ya han salido a pecorear, pero se han encontrado con que no hay néctar, ya que su generación depende en gran medida de que haya agua. Como no ha llovido, "no hay nada en la flor, y entonces ahora tenemos a todo el ganado sin producir prácticamente nada durante el año".

El responsable de esta organización, que representa a la mayoría del sector de la Isla al estar constituida por 662 personas, apunta que entre mayo y octubre es cuando tiene lugar la producción de miel, mientras que "en condiciones normales" las flores empiezan a salir a finales de este mes y marzo. Este año, sin embargo, hay zonas de Tenerife en las que incluso los tajinastes ya se han llenado de color cuando deberían hacerlo en mayo, y la cuestión es que "se ha adelantado todo" sin que implique néctar.

Ante estas circunstancias, teniendo en cuenta la fecha actual y la ausencia de precipitaciones hasta el momento, Roberto Marrero advierte de que la sequía podría hacer que el rendimiento caiga este año a la mitad, un dato que calificó de "catastrófico" al tener en cuenta que esta reducción del 50% sería respecto a la cosecha de 2015, cuando ya se produjo una disminución del oro líquido. Este pronóstico se haría realidad si las temperaturas altas continúan y no cae ni gota, pero el presidente de Apiten mantiene la esperanza de que esta situación pueda revertirse al recordar que aún quedan plantas que pueden florecer.

En contra de su optimismo, es consciente de que la flor "ya está avanzada". Respecto al Parque Nacional del Teide, donde se produce una de las mieles más destacadas de las Islas gracias a las retamas del espacio natural, precisa que la sequía también es "total" allí y prueba de ello es que los brotes de esta mata ya están de color amarillo, "así que lo tenemos crudo este año", puntualiza.

El director de la Casa de la Miel, Antonio Bentabol, resalta de hecho que los consumidores ya se quedaron el pasado periodo sin miel de retama precisamente porque en esa ocasión también floreció sin néctar. Fue una edición "de tipo mediocre", pero "no catastrófica", al detectarse "un 30% menos de un año medio". En esa campaña, el sector envasó un total de 30.000 kilos con Denominación de Origen Protegida (DOP) Tenerife, que representa solo el 25-30% de la producción de la Isla pero que permite hacer una idea de la evolución de la producción. Esos datos, comparados con los de 2014, suponen una reducción del 23% al contabilizarse 39.000 kilos. "Llevamos una racha muy mala" y, aunque es "muy prematuro decir" lo que sucederá en esta ocasión, para él sí es "anormal" lo que ha ocurrido en lo que va de temporada. "Si llueve de aquí a marzo se puede arreglar", pero por el momento hay una "gran preocupación" por parte del sector, agrega Bentabol.

La misma opinión tiene el representante de Apiten, quien califica la situación de "desastre" porque, en caso de que no haya precipitaciones, no hay ninguna medida que ayude a elaborar miel. Sí existen posibilidades para mantener las colmenas, ya que los productores pueden hacer alimento para las abejas a través del agua y el azúcar o adquirir artículos "que vienen de fuera". Con estas acciones, sin embargo, "se nos encarecería un montón" la cosecha y tampoco se podría generar oro líquido, por lo que aún así caerían los kilos de este alimento. "Todavía los agricultores, si tienen un aguacatero y no llueve, le ponen agua y sale, pero si nosotros les ponemos alimento no sale miel, o saldría algo que ni siquiera se puede vender porque sería una miel adulterada", advierte Roberto Marrero.

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