'Caso Arona'

El sobrino del aparejador acusa a Sierra de cobrar y repartir dinero ilegal entre ediles

El testigo asevera que el exedil de Urbanismo recibió parte de las supuestas comisiones que su tío y el arquitecto pedían a promotores a cambio de licencias

05.02.2016 | 10:52
El concejal de Urbanismo entre 1999 y 2003, Félix Sierra.

Los 13 políticos, empresarios y funcionarios que se sientan en el banquillo por el caso Arona vivieron ayer la sesión más intensa que hasta el momento ha acogido la Audiencia Provincial. José Antonio Molina Luis, el sobrino del aparejador municipal procesado, prefirió ocultarse detrás de un biombo para contar, durante casi tres horas, có- mo funcionaba la presunta trama de corrupción que encabezaron su tío, Roberto de Luis, el exarquitecto del Ayuntamiento, Eliseo de la Rosa, y el antiguo concejal de Urbanismo Félix Sierra. Aunque la Fiscalía pide para estos tres las mayores penas de prisión por el supuesto cobro de comisiones ilegales a cambio de agilizar y aprobar licencias a los promotores que pagaran, este testigo aludió por primera vez al papel fundamental que jugaron otros ediles en esa supuesta telaraña clientelar de la que, según él, también ellos se beneficiaron. Siempre bajo su alegato, miembros de la Junta de Gobierno recibieron parte de esas mordidas a través de Félix Sierra, el "encargado de repartir".

Molina Luis afirmó ante el tribunal de la Sección Sexta que el exaparejador municipal tenía "tres o cuatro concejales en nómina" y que el secretario del Consistorio entre la década de los 90 y el año 2000, ya fallecido, era "una pieza fundamental" en esa red, ya que redactaba "dictámenes favorables" pese a que los permisos urbanísticos solicitados contaban con "informes jurídicos negativos".

Si el sobrino de Roberto de Luis reconoció no haber aportado pruebas al respecto, subrayó que por esa época mantenía con su tío una relación de confianza y que le "acompañaba a algunas gestiones". Fue durante esas diligencias cuando "vio las cosas que denunció" en prensa en el año 2000, aunque cabe recordar que los hechos investigados se centran en el periodo 2003-2007, cuando la Junta de Gobierno, órgano encargado de dar luz verde a las licencias, estaba formada por los siete políticos que hoy se sientan en el banquillo. De acuerdo a su manifestación, este presunta trama, por tanto, data de mucho antes, porque desde la década de los 90 hasta que él se fue de Arona, en el 2000, tiene constancia de su supuesta existencia.

Molina Luis especificó que esa presunta red estaba formada por tres grupos: uno encabezado por el aparejador, otro por el arquitecto y el tercero por políticos, sirviendo como intermediario entre los miembros del Ayuntamiento y los promotores el empresario Arsenio Zamora. El Consistorio "era una banda porque todos sabían" sobre el cobro de dinero "a cambio de licencias ilegales" y "nadie hacía nada", aseveró el testigo en la duodé- cima sesión del juicio. Según él, mientras que Eliseo de la Rosa tenía a sus clientes, Roberto de Luis también colaboraba con tres arquitectos (los acusados Zenón Rodríguez, Jorge Menéndez y Antonio Luis González Tolosa), los cuales pagaban al funcionario a cambio de "extorsionar" a promotores para que los contrataran.

Mordidas de hasta el 25%

En una ocasión, su cuñado, que trabajaba con Zenón Rodríguez, le comentó que estaban en la "ruina" y le pidió que organizara una reunión entre su tío y el profesional. En ella, de acuerdo a su narración, ambos pactaron que este último daría al técnico el 17% de comisión por proyecto que le consiguiera, unos pagos que según él se hacían a través de cheques bancarios, mientras que los abogados de estos dos procesados defienden que esos abonos de manera nominativa responden a los trabajos que le hizo el funcionario como aparejador fuera del municipio.

Pero ese porcentaje, prosiguió el testigo, llegó a alcanzar el 25% y el arquitecto pasó de tener "un piso de alquiler a un palacete y a contar con terrenos para promover y un local más grande". Medina Luis afirmó que lo mismo pasó con su tío, quien de igual forma vivía de "alquiler" y terminó teniendo varios pisos, uno de ellos en Madrid, locales y varios vehículos de alta gama para él y su familia. Y es que según aseguró, las supuestas comisiones ilegales no solo eran dinero. El propietario de un hotel, de hecho, "le regaló un Porsche, al secretario un Mercedes y al alcalde [Miguel Delgado] otro".

El sobrino del acusado también aludió a las obras de arte que adquirió el aparejador municipal, valoradas cada una de ellas en torno a los 3.000 euros, y los viajes de los que supuestamente disfrutó pagados por promotores. Uno de sus pisos, además, "fue regalo de Gomasper", una entidad a la que Zenón Rodríguez y el cuñado del testigo le hicieron "muchos de los proyectos" antes de que ambos rompieran la relación "por avaricia", según supone él. Roberto de Luis, de hecho, decía que Pedro Suárez, el representante de esta empresa, era "su principal cliente", agregó el testigo.

Intermediarios

Todo lo que contó ayer el citado estuvo basado "en comentarios" que le hizo el aparejador municipal antes de que también cortaran la relación. De acuerdo a lo que le explicaba durante esa etapa, una vez que supuestamente el procesado conseguía ese dinero tanto por parte de arquitectos como de promotores, utilizando a Arsenio Zamora como "intermediario", daba parte de esas cuantías a "varios ediles" de la Junta de Gobierno. Si bien no reveló sus nombres, sí apuntó que "hablaba de Félix Sierra, el encargado de repartir y el interlocutor principal", aunque "otras veces pagaba él [Roberto de Luis] directamente".

¿El testaferro?

¿Pero cómo Molina Luis conoce tantos detalles de esa presunta trama? Aunque el abogado de su tío, Rafael Vasco, le recordó que durante una de sus declaraciones reconoció haber sido el "testaferro", él negó servir de intermediario y defendió que "en la vida" ha recibido "ningún regalo". La realidad, sin embargo, es que dio todo lujo de detalles sobre esa supuesta red y, de hecho, montó una inmobiliaria con su primo, por la que iba "mucho" Arsenio Zamora, después de tener una tienda de informática, con la que prestó servicios a Zenón Rodríguez, Gomasper y González Tolosa.

El testigo, no obstante, manifestó que en solo una ocasión hizo una gestión para el exaparejador del Ayuntamiento, que supuestamente le mandó a recoger una caja con dinero de un empresario y a darle un millón de pesetas a dos concejales, aunque aseguró no recordar el nombre del promotor que le dio esa comisión ilegal, algo que tampoco mencionó en sus declaraciones de 2008 y 2009 durante la fase de instrucción, tal y como se ocupó de puntualizarle la letrada de los siete políticos procesados, Olga López

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