El obispo critica la marginación de los mayores en el día de La Morenita

Álvarez lamenta que la sociedad "descarte" a los ancianos

03.02.2016 | 02:06
El obispo critica la marginación de los mayores en el día de La Morenita

"Debemos imitar los pasos de nuestros antepasados, esos que la sociedad ahora margina y descarta, pero que supieron llevar la luz a sus vidas". Con estas palabras lamentó ayer el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, el lugar marginal al que la sociedad actual ha relegado a los mayores durante la celebración de la eucaristía en honor a la Virgen de Candelaria. Álvarez aseguró que aunque los ancianos "no aportan productividad económica, algunos familiares viven de sus pensiones", y destacó que a pesar de la paciencia que se necesita para atenderlos, "esto jamás pagará la deuda que tenemos con ellos".

El obispo puso como ejemplo a los mayores que, así como hizo la propia Virgen, "llevan la luz ante el mal y las tinieblas". "Hay quien está en las tinieblas y se resiste a a ser iluminado como un ladrón por la noche que teme a la luz", apuntó Álvarez durante su homilía en la Basílica de la Villa Mariana, donde animó a los fieles a que luchen contra "el apego al mal".

Dentro, miles de tinerfeños escuchaban las palabras del obispo mientras fuera otros aguardaban ansiosos la salida de La Morenita. El momento no se hizo esperar y tras la celebración religiosa, los voluntarios cargaron a la venerada imagen para sacarla en procesión alrededor de la plaza. "¡Ay mi Virgen!, ¡Guapa, guapa!" o "¡Viva la madre de Dios!" fueron algunos de los vítores que se empezaron a escuchar entre aplausos.
Andando, en coche...

Y es que ayer isleños y turistas acudieron a la casa de la Patrona con un objetivo: ver a La Morenita. Algunos llegaron andando, otros en coche y tras soportar una buena cola y otros, incluso, lo hicieron pedaleando. Este último es el caso de José León y su grupo de amigos que, venidos desde Los Realejos, alcanzaron su meta con ganas de ver a la Patrona y, también, de reponer fuerzas. "Después de todo lo que hemos quemado, ahora nos toca llenar el estómago", comentó León, quien detalló que salieron a las ocho de la mañana. "Después de tres horas de camino, creo que nos lo merecemos".

Estos realejeros ya tienen por costumbre hacer su particular etapa desde el municipio norteño hasta la Villa Mariana cada que vez que hay festividad en honor a La Morenita. "También es tradición pararnos en La Laguna a echarnos un buen dulce", apuntó León entre risas. Ahora, a uno de ellos, el más joven, le tocaba volver hasta el Norte en bicicleta para luego coger la furgoneta y recogerlos a todos en Candelaria. "Es que él es el que está más en forma de todos", bromeaba otro de los norteños.

Mientras, la procesión seguía su recorrido y los feligreses intentaban hacerse con una fotografía de la Virgen. Para María Romero y Lola González, sevillanas de turismo en la Isla, ese era un momento "precioso" . "La Morenita nos ha ayudado mucho con todo lo que pedimos. Yo le resé para que me hija, que estaba en un tratamiento de fertilidad, se quedara embarazada, y ahora trae mellizos", explicó González. Las sevillanas portaban un ramo de flores en sus manos. "Es para ella, para la Virgen. Todo los años le traemos", aclaró Romero, quien añadió que, "solemos visitar Tenerife cada año".

A su lado, una pareja de norteños comentaba cómo han cambiado las tradiciones con el paso del tiempo. "Recuerdo cuando veníamos desde el Norte en camiones que engalanábamos. Nos pegábamos hasta una semana", relató José Manuel. El isleño recordó que era "fundamental" ir a Candelaria cargados de comida que luego repartían entre los devotos que acudían a la Villa. "Unas papas, un poco de mojo... Y cuando eso no habían neveras", añadió José Manuel. Según el norteño, los que no podían ir en peregrinación a Candelaria y se quedaban en el pueblo esperaban la llegada de sus vecinos, "para ver si nos traían algún regalo, como unos turrones o unos higos picos".

Desde algo más al Sur, en el Llano del Moro, partieron Auxiliadora Torres y sus amigas. "Normalmente salimos desde La Matanza que es donde vivimos, pero como ya estamos más viejas y menos en forma acortamos un poco el camino", explicó Torres. La tinerfeña, aún acalorada por el esfuerzo, confesó que su peregrinación se debía a una promesa. "Un tema relacionado con la salud", apuntó Torres.

Pero la celebración del día grande de la Patrona de Canarias empezó mucho antes con la llegada de los primeros peregrinos antes, incluso, de que saliera el sol. Luego le tocó el turno a las eucarísticas de las 8:00 y las 10:00 horas. Un poco más tarde, sobre las 11:30 de la mañana, partió la Procesión Cívica con el traslado del escudo de la Villa hasta la Basílica en la que participaron diversas autoridades como el presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, el vicepresidente, Aurelio Abreu, y otros consejeros insulares. También hubo una amplia representación de alcaldes del Partido Popular como el primer mandatario de Puerto de la Cruz, Lope Afonso, o la alcaldesa de Güímar, Carmen Luisa Castro, quienes acompañaron al equipo de gobierno local capitaneado por la también alcaldesa María Concepción Brito (PSOE).

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