Barrios

Otro proyecto social del cura de Añaza

Pepe Hernández abre un centro de formación para combatir el desempleo entre los jóvenes

01.02.2016 | 14:49

Añaza no para. Y si se frena, vuelve a coger impulso. La parroquia es una de las responsables de esta situación. Su cura, Pepe Hernández, lleva años luchando para que todos los sectores de población desfavorecidos del barrio salgan adelante. La última idea del párroco ha sido poner en marcha, con la ayuda de las administraciones y con el apoyo de los vecinos y Cáritas, un Centro de Educación Medioambiental con la intención de que los jóvenes se formen. A su vez, se ha habilitado una cocina industrial en la que se especialicen en este sector con la finalidad de conseguir, a corto, medio o largo plazo, el tan ansiado trabajo.

Eli Dumant, una de las estudiantes del proyecto medioambiental, aseguró durante la inauguración oficial de este espacio, que se siente "muy feliz" por haber podido aprender junto a sus compañeros. Además, también ha podido conocer el trabajo que desarrollan los estudiantes de cocina, a los que también felicitó por haber podido "salir adelante".

El caso de Yaiza Raquel González es uno de los más positivos. Después de un año y medio aprendiendo a ser monitora de ocio y tiempo libre en el proyecto medioambiental en el que han habilitado el Barranco Urbano de Añaza como zona de ocio para vecinos y visitantes ha conseguido trabajo. "Es para la época de Carnaval al menos, pero espero que me dejen más tiempo", apuntó. En caso de quedarse parara, tiene claro que seguirá colaborando junto al resto de compañeros porque cree "mucho" en el proyecto que la parroquia ha puesto en marcha. Quienes se acerquen a este espacio podrán disfrutar de un momento de descanso en la cafetería y, reservando con tiempo, disfrutarán de una visita guiada por el barranco que han acondicionado para enseñar la flora autóctona de esta zona del municipio.

Uno de sus compañeros, Luis Alfonso Acosta, también ha realizado el curso de animación de ocio y tiempo libre con la intención "de aprender". "Hay que animar a la gente a que se acerque y enseñarles todo lo que hemos aprendido durante este tiempo", añadió. "En Añaza se pueden hacer muchas cosas", prometió.

Cocina

La formación en materia de hostelería es una de las más demandadas en el barrio de Añaza. Todo comenzó hace un tiempo, habilitando en el parroquia una pequeña cocina para que los jóvenes pudieran formarse. Ahora cuentan con una local debajo de un edificio de viviendas que gestiona el Gobierno de Canarias donde se ha habilitado una cocina industrial que nada tiene que envidiar a las instalaciones de cualquier instituto de formación profesional.

Dario Bello, vecino de Añaza, es cocinero desde hace tiempo pero trabaja como voluntario en la parroquia. "Estoy ayudando en lo que puedo a los chicos", detalló. Cuando el cura le contó sus intenciones pensó "que estaba loco". Sin embargo, con el paso de los meses todo ha ido saliendo, con más o menos esfuerzo. "Es algo bueno para el barrio; yo siempre me he quejado como vecino de aquí de que la zona estaba un poco abandonada por las autoridades y creo que con esto ahora se les da a todos los jóvenes una gran oportunidad", relató.

Uno de los beneficiarios de esta formación es Hermógenes Aguilar. "A mi me parece una iniciativa fenomenal, algo que creo no existe en ningún otro barrio, no al menos como se hace aquí", valoró. En su opinión, este proyecto sirve para ayudar a los jóvenes "que no tienen un futuro limpio, porque les ayuda a aclarar que la vida no es solo juego y diversión, si no que hay que aprender para poder conseguir un trabajo y salir adelante", sentenció.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine