Los agricultores piden al Cabildo que congele el precio del agua de las balsas

Asaga asegura que las altas temperaturas y la sequía están afectando a los cultivos de cereales y las viñas

30.01.2016 | 02:00

La sequía y las altas temperaturas que se están registrando este invierno están afectando a los cultivos de cereales y a las viñas de La Laguna. Así lo confirmó ayer el secretario general de la Asociación de Agricultores y Ganaderos (Asaga) de Canarias, Hernán Tejera, quien solicitó al Cabildo que mantenga congelados los precios del agua de las balsas. "Todavía no están en peligro pero habrá que estar muy pendientes de lo que suceda en las próximas semanas", aclaró teniendo en cuenta que hay previsiones del servicio meteorológico de que puedan producirse pequeños chubascos en los próximos días, lo que daría un respiro a los agricultores.

En concreto, la falta de lluvia está causando "preocupación" por las plantaciones de cereales, en especial de trigo, que se extienden por la zona de Los Rodeos. En el caso de las viñas, lo que está resultado más perjudicial es el calor, que está obligando a los viticultores a adelantar la poda, y más tarde podría ocasionar anomalías en la cosecha. "Todavía es muy pronto para afirmar que eso vaya a suceder, pero estamos alerta y pendientes de lo que suceda y hemos comenzado a buscar alternativas para evitar que se pierdan cultivos", destacó el secretario general de Asaga.

Además de los cereales y la viña, la falta de lluvia también está causando problemas con las papas, aunque Tejera matiza que en La Laguna su cultivo se hace mayoritariamente por regadío, lo que la exime de este problema. También están sufriendo los frutales porque la lluvia, detalla el experto, realiza una labor de lavado de los suelos que "es importante para arrastrar las sales que se van acumulando en las capas más profundas del suelo y eso hace que mejoren las condiciones agronómicas de la tierra".

Según explicó, en la costa Nordeste es donde menos se están sintiendo los efectos de este cambio climático. La Laguna tiene dos balsas de agua para regadío gestionadas por la empresa pública Balten. Una está en El Boquerón y según la última medición, realizada el 11 de enero, está al 77% de su capacidad. En tanto, la de Presas Ocampo está al 47%. Tejera afirma que estos parámetros "están dentro de la normalidad". Pero reconoce que si la sequía y el calor se prolongan "las reservas pueden bajar con rapidez".

Si eso sucede, como pasó con la gran sequía que se registró en la Isla en 2011, la solución pasaría de forma inmediata por dos opciones, según Asaga. Por un lado, se le solicitaría formalmente al municipio de Santa Cruz que aumente al máximo la producción de la desaladora para liberar recursos hídricos que vienen a la capital desde pozos y galerías del norte de la Isla. La otra medida pasaría por poner en explotación pozos que normalmente no se utilizan por su alta salinidad. "Este sería un último recurso", aclara Tejera, puesto que se sabe que el agua salada es perjudicial para los cultivos, pero "evidentemente que sería mejor que no disponer de nada de agua", admite.
Otras medidas que Asaga cree que el Cabildo tinerfeño debe tomar pasan por mantener los precios congelados del agua de regadío de Balten e impulsar las obras de la depuradora de Valle de Guerra para obtener agua regenerada.

"Se debe aprovechar al máximo el agua regenerada de las depuradoras que ya existen porque de esa manera se libera agua de pozos y galerías que puede ser desviada por los canales a cualquier parte de la Isla. También es importante culminar las desaladoras de Granadilla y Fonsalía (en Guía de Isora)", puntualizó.

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