Las agricultoras tinerfeñas reclaman tener voz en el sector

Las conclusiones del estudio "Así hablan ellas" promovido por el Cabildo indican que las mujeres que trabajan en el campo se sienten invisibles para la sociedad

27.01.2016 | 13:39

Las mujeres que trabajan en el campo en Tenerife están orgullosas de su actividad pero se sienten invisibles para la sociedad, están agotadas, no tienen ni tiempo ni energía para ellas mismas y reclaman espacios para relacionarse y que se las tenga en cuenta en las políticas del sector.

Estas son parte de las conclusiones del estudio "Así hablan ellas" promovido por el Cabildo de Tenerife para conocer la percepción que tienen las mujeres agricultoras y ganaderas de la isla sobre su situación, y que desarrolló el Servicio Técnico de Agricultura y Desarrollo Rural en el proyecto "Mujeres rurales".

La investigación comenzó en octubre de 2014 dentro del sexto encuentro insular de agricultoras y ganaderas y se entrevistó a 50 de sus participantes, labor que continuó posteriormente con la formación de tres grupos de discusión en los mercados del agricultor de Tegueste, La Orotava y Granadilla de Abonal.

Asimismo se realizaron 30 entrevistas en profundidad a mujeres profesionales con distintas orientaciones productivas sobre asuntos relacionados con la conciencia de género y la existencia de posibles desigualdades y discriminación sexista en el sector agrario, su percepción sobre su actividad, tendencias y oportunidades futuras y la utilización de las prestaciones del Servicio Técnico de Agricultura.

Todo ello implica que se ha empezado a incorporar la perspectiva de género en el sector y hacer visible el papel de las mujeres agricultoras y ganaderas, afirmó en rueda de prensa la coordinadora del estudio, Estefanía Daswani.

La directora técnica, Patricia G. Ojeda, señaló que la sensación común de las entrevistadas es que hay muchas mujeres en el sector pero son "muy poco visibles" y destacó que pese a que hay en ellas una escasa conciencia de las dificultades inherentes a la condición femenina, paradójicamente su discurso "está plagado de ejemplos de desigualdad sexista".

Como ejemplo hay frases en el estudio en el que las entrevistadas indican que si van al banco el director les pregunta si el marido está de acuerdo con lo que ellas dicen, que en las reuniones de una cooperativa de papas "no te escuchan" o una técnico agrícola que lamenta que cuando habla con hombres no siente que respetan su opinión.

Aunque no todas consideren imprescindible hacer cursos de formación o actividades exclusivas para mujeres, sí se muestran más proclives a usar la innovación tecnológica que facilite las tareas, pero con el matiz de que son los varones quienes exigen usar la maquinaria agrícola.

"Les falta asertividad y les sobra vergüenza", puntualizó Ojeda, quien señaló además que las entrevistadas lamentan los estereotipos de que las mujeres del campo son "incultas, brutas y no tienen oportunidades laborales" cuando por el contrario se muestran orgullosas de su labor pese a la dureza de trabajar en jornadas de sol a sol, a la intemperie, y luego continuar con las labores domésticas mientras sus parejas descansan.

El consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca, Jesús Morales, afirmó que hay una doble invisibilidad en este ámbito, el de ser mujeres y el de trabajar en el sector primario, consideró que se calcula que hay un 30 por ciento de agricultoras y ganaderas y detalló que el estudio sirve de base para seguir avanzando.

Las mujeres del campo "son las guardianas de la biodiversidad", comentó Morales, quien subrayó que parte de las líneas de trabajo del Cabildo son las de potenciar el relevo generacional en el sector, también con un aumento de la participación femenina en estas labores.

Estefanía Castro, consejera de Igualdad de la corporación insular, se refirió a la importancia del estudio en cuanto que las protagonistas son las mujeres, que se convierten en "portavoces" de su situación.

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