Patrimonio submarino

Una joya 'anclada' bajo el mar tinerfeño

Un buceador encuentra un ancla de 1850 en la costa de Alcalá - Pesa 450 kilos y mide dos metros

20.01.2016 | 13:54
Una joya 'anclada' bajo el mar tinerfeño

Tenerife tiene una nueva joya bajo sus aguas. Un tesoro de más de 200 años, casi 500 kilos y dos metros de largo. Se trata de un ancla de un buque o goleta comercial de 1850 que el buceador Günther encontró hace unos meses a un kilómetro de la costa de Alcalá. El submarinista, que había sido testigo del robo de otro ancla en esa zona, decidió avisar al Gobierno de Canarias. Ahora, esta pieza del patrimonio submarino isleño se encuentra a escasos metros del muelle de la localidad, cerca de los buzos, turistas y tinerfeños que quieran admirar su belleza y, también, evitar que desaparezca.

Todo comenzó hace un año, cuando Günther -que regenta un club de buceo en la zona- se topó con un ancla mientras realizaba una limpieza en los fondos de Alcalá. "Sacamos varias fotografías y las subimos a las redes sociales", relata el buceador. La sorpresa vino unas semanas después. "Una compañera escuchó en una tienda que vendían un ancla", recuerda Günther, quien añade que, "enseñaron unas fotos y era el mismo ancla que yo había visto". Aún si poder creerse que alguien hubiera podido robar esta joya submarina, el profesional se volvió a sumergir en el mar, justo en la zona donde había encontrado al ancla por primera vez. "Era cierto. Ya no estaba", revela Günther.

El buceador sabía que por la zona habían más anclas. Ya las había visto años atrás. Pero no fue hasta el pasado diciembre, cuando Günther hizo su segundo descubrimiento. "Ahí estaba el otro ancla. Y era mucho más grande que el primero", detalla el experto. A una profundidad de aproximadamente 15 metros, cerca de la playa Méndez, en Alcalá, se escondía esta antigüedad. "No quería que ocurriera lo mismo que con la primera, así que avisé al Gobierno canario para que tuviera constancia del hallazgo", añade Günther.

Así, este sábado, la Unidad de Buceo de Canarias, perteneciente a la Armada Española, desplegó un operativo frente a la costa de Alcalá con el fin de reubicar el ancla en una situación más adecuada para su visibilidad y protección. "Los objetivos eran tres: por un lado, ofrecer un atractivo turístico tanto para buceadores profesionales como para bañistas, por otro, tener el ancla controlado y, por último, catalogarlo como Patrimonio Arqueológico Subacuático", explica Günther.

Durante la operación, el equipo de la Armada supervisó el traslado que el equipo de buzos locales de Günther realizó. Junto a él, también estaba Juan Ramón Domínguez, otro buceador experto y propietario del centro Espíritu de Buceo, en Puerto Santiago. Domínguez detalla que para la reubicación "se utilizaron cuatros globos elevadores de 200 kilos, cuerdas y material de palanca". "Costó un poco, ya que el ancla estaba soldado a la roca", añade el profesional.

En el operativo, que duró algo más de una hora, participaron once buzos. "Fue complicado pero la satisfacción tras haberlo logrado fue increíble", reconoce Domínguez. Y es que el buceador asegura que este nuevo descubrimiento "es una preciosidad". "Solo existen dos anclas como esta en la Isla, una está en Playa Paraíso y ahora, esta que tenemos en Alcalá", destaca el experto.

Domínguez está convencido de que este tesoro se convertirá en todo un reclamo turístico. "Será un atractivo para turistas, buzos y residentes pues para verlo no hace falta ser un profesional ya que con un simple tubo y unas gafas se puede disfrutar", apunta Domínguez. "Por ese punto de la costa pasan miles de personas que podrán admirar no solo la naturaleza y los animales sino también una antigüedad como esta", resalta el buceador. Y es que el experto afirma que se trata de "un objeto muy valioso".

Por ello, Domínguez ya está preparando excursiones submarinas que visiten el nuevo ancla. "Es una suerte que la tengamos tan cerca así que tenemos que aprovecharlo y preparar rutas por la zona", añade el profesional. Ahora, el tesoro está más cerca de la tierra. "Se encuentra en el lado izquierda del muelle, en una zona de rocas", detalla Domínguez. Eso si, mantiene más o menos la misma profundidad que en su localización inicial. "Está unos doce metros de profundidad", apunta el instructor de buceo tinerfeño.

Tanto Günther como Domínguez esperan que, gracias a la operación de sus buzos y de la intervención de la Armada Española, este tesoro submarino quede anclado, por lo menos, 200 años más bajo el mar tinerfeño y que no corra la misma suerte que la primera de la joyas encontradas en el fondo isleño.

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