La Laguna

Absuelto de tres delitos un lagunero al que se le aplicó la ley antiterrorista

Thailo Rodríguez es de los únicos isleños castigados con esa norma por asistir a la marcha contra el Pendón Real de 2003

17.01.2016 | 10:57
Thailo Rodríguez, en el parque Fernández Quesada.

Thailo Rodríguez aseg1ura sentirse "por fin libre" tras 16 años de "una odisea judicial" que asegura haber "marcado" y "condicionado" toda su juventud. Su caso es peculiar ya desde el hecho de que este lagunero de 34 años es uno de los pocos canarios a los que se ha aplicado la ley antiterrorista. Pero toda su historia en conjunto lo convierten en un caso único en Canarias.

El pasado 8 de enero, Thailo recibía la noticia de que la juez del Juzgado de lo Penal número 2 de Santa Cruz de Tenerife le había absuelto tras ser acusado de los delitos de desórdenes públicos, atentado y resistencia a la autoridad y agresión a un policía durante unos incidentes en los alrededores del estadio Heliodoro Rodríguez López antes del partido Tenerife-Sporting de Gijón.

Aquel 10 de mayo de 2008 también fueron detenidos por la Policía otros cuatro jóvenes, que como Thailo han quedado ahora libres. Según los partes policiales de entonces, que fueron la base de la denuncia de la fiscalía, "un grupo de unas 60 personas, integrado en su mayoría por aficionados radicales del Frente Blanquiazul, aparecieron con bengalas, piedras y otros objetos arrojadizos, lo que motivó que se desplegase un dispositivo policial".

Según los relatos policiales, "integrantes de este grupo respondieron con insultos a los agentes y lanzándoles bengalas encendidas y botellas de cerveza". La juez, sin embargo, considera que no hay ninguna prueba que sitúe a los cinco imputados en esos incidentes y llama la atención sobre las contradicciones de las declaraciones de la decena de agentes de las policías Nacional y Local actuantes.

Agravante

La absolución no solo evitaba a Thailo Rodríguez seis años de cárcel, sino también que las medidas antiterroristas que se le seguían aplicando cuando se abrió esta causa, en 2008, hubieran podido suponer un agravante y ampliar incluso una hipotética condena. Pero, sobre todo, la absolución pone fin a siete años y medio de "angustia" ante el riesgo de acabar en prisión.

"Me salvaba la convicción moral de mi inocencia. Pero se pasa muy mal durante unos años en los que no sabes si vas a acabar en la cárcel, si tu vida va a sufrir un duro revés sin haber hecho nada, nada de nada", asegura Thailo. Este lagunero no entiende muchas de las cosas que le han pasado, y han sido demasiadas, pero sobre todo afirma que no comprende que la Justicia tardara "siete años y medio, nada menos que siete años y medio" en celebrar el juicio por unos incidentes que no tuvieron una gran trascendencia.

No era la primera vez que pasaba por lo que él define como "calvario judicial". Asegura que ha sido activista de diferentes causas políticas y sociales y que es "un auténtico disparate" por eso haya sido tratado como "un terrorista". "Me han tratado como si hubiera puesto bombas; es completamente absurdo", señala con rabia.

La apertura de la causa por los incidentes en los alrededores del CD Tenerife, que estuvo a cargo de la juez Ana Carolina Díaz, llegó precisamente cuando Thailo Rodríguez afrontaba la recta final de los sietes años en los que la Justicia le prohibió participar en manifestaciones, expresar opiniones en un medio público o ingresar en alguna asociación. De haberlo hecho, se habría interpretado como quebrantamiento de la condena por terrorismo y hubiese tenido que cumplir el año y medio de cárcel de la sentencia anterior, que no cumplió por carecer de antecedentes penales.

A Thailo se le aplicó la ley antiterrorista tras ser detenido durante la famosa manifestación contra el mal llamado Pendón de la Conquista de La Laguna del 27 de julio de 2003. A este estandarte se le sacaba en procesión como cada año por el aniversario de la fundación de La Laguna (en 2003 se cumplían 507 años) pero aquel día se tuvo que hacer ante las apasionadas protestas de centenares de personas convocadas para la manifestación por organizaciones proindependentistas como la juvenil Azarug, Intersindical Canaria, Alternativa Popular Canaria y Congreso Nacional de Canarias. Consideraban una ofensa para los canarios que se exhibiera este presunto símbolo de la conquista castellana.

El joven lagunero acudió con Azarug. "Yo creo que la gran repercusión mediática que tuvo aquella movilización y la cantidad de adhesiones que generó hicieron de alguna manera que las fuerzas de seguridad interpretaran que había que tener más mano dura de lo normal. Por eso creo que la carga policial fue tan excesiva. Un total de 21 manifestantes presentaron partes de lesiones", apunta.

Asegura que habían pedido permiso para celebrar la concentración y que lo que reivindicaba Azarug, era no volver a sacar ese símbolo a la calle, algo perfectamente discutible y realizable. De hecho, Thailo recuerda que al año siguiente, en 2004, se retiró ese estandarte de las procesiones por acuerdo plenario del Ayuntamiento, sustituyendo el llamado oficialmente Pendón Real por el Escudo de Armas de La Laguna, concedido a la ciudad por la reina Juana La Loca en 1510.

Pero la polémica no quedó ahí ni ha acabado todavía hoy. Una comisión municipal aconsejó devolver el símbolo a las calles porque no simbolizaba la derrota de los guanches, sino que era un estandarte histórico del Reino de Castilla que llegó a la ciudad de La Laguna ocho años después de la conquista de Tenerife (1495) a manos castellanas. El Ayuntamiento así lo hizo en 2006 y 2007 pero en 2008 volvía a retirarlo para evitar más incidentes.

34.000 euros en multas

Desde que tenía 18 años, el lagunero fue multado por presuntos desórdenes por participar en distintas movilizaciones. Asegura que en dos años llegaron a acumulársele sanciones por un valor total de 34.000 euros. "Me llegaban cartas hasta a los sitios en los que trabajaba amenazándome con embargarme la nómina. Ese acoso, que creo totalmente injustificado, hizo que perdiera varios empleos", recuerda.

La denuncia por la manifestación del Pendón fue por la vía penal y el juez decidió aplicarle la ley antiterrorista. Eso conllevaba que debía estar un año y seis meses en libertad vigilada y perder algunos derechos constitucionales durante siete años como los de participar en actos públicos u opinar en medios públicos.

"Yo tenía 21 años y estaba impactado con todo aquello", rememora. "Estuve dos noches en los calabozos en espera de un juez de guardia. Me acuerdo de que cuando se marchó mi abogado, apareció un policía, que se quitó la pistola y la puso sobre la mesa, y empezó a hacerme preguntas: que por qué había golpeado a un agente, que qué decía de la denuncia que me habían puesto, que me iban a caer siete años, que iba a pasar toda mi juventud en la cárcel€ También me preguntaron que quién más estaba metido en Azarug, que les diera nombres, que los llevaban siguiendo desde hacía tiempo€ De repente, hasta me pasaron un dossier con fotos mías acudiendo a encuentros de Azarug. Era todo increíble, exagerado, como si fuéramos delincuentes peligrosos o terroristas, cuando éramos simplemente una asociación juvenil con un determinado parecer ideológico". La Policía Nacional, por el contrario, lo acusó de graves desórdenes, tesis que también apoyó la fiscalía y vio corroborada el juez.

El juicio posterior por los incidentes del partido de fútbol del Tenerife se celebró el pasado mes de noviembre, justo cuando nació su hija. Thailo aseguró en la vista, que tras siete años de espera se resolvió en apenas unas horas, que estaba en una cafetería en la Avenida Reyes Católicos aquel día del encuentro de Segunda División contra el Sporting de Gijón. Cuando la abandonó se topó con mucha gente que iba al estadio y, de repente, con una estampida y una carga policial.

En ese momento del revuelo, el joven asegura que huyó corriendo por temor a que lo detuvieran en medio de la confusión y pudiera tener otro problema con los antidisturbios. Pero no lo evitó. Corrió hacia la Rambla pero fue interceptado en la calle Ramón y Cajal por dos agentes, que iban en un vehículo y le cerraron violentamente el paso.

La juez, en su sentencia absolutoria, hace constar que en un primer atestado policial no figuran los hechos que dan pie a las acusaciones contra Thailo y los otros cuatro jóvenes pero sí aparecen en un segundo atestado. Sin embargo, las apreciaciones de ese segundo informe no se corresponden con las declaraciones de los policías en el juicio. Por ejemplo, un agente del Cuerpo Nacional asegura que no vio a Thailo tirar una bengala, en contra de lo que se apuntaba en el segundo atestado. Asimismo, uno de los policías locales que participaron en su detención niega que se resistiera y los insultara, cuestión que también se le atribuía en el informe.

La magistrada desacredita la versión policial sobre lo ocurrido. "Ante las declaraciones vertidas en el juicio oral, surge la duda, suficiente para evitar la condena, acerca del verdadero desarrollo de los acontecimientos tal como han venido siendo denunciados", precisa en la sentencia.

Thailo no sólo fue denunciado. También fue denunciante y en otro caso muy sonado. Unos años después del episodio del Pendón y antes del ocurrido en el Heliodoro Rodríguez López, denunció a tres falangistas por amenazarle y agredirle con cuchillos y cadenas en la parada de guaguas de la calle Miraflores, en Santa Cruz. Los tres denunciados iban a pegar un cartel de Falange Auténtica cuando Thailo, que estaba con su novia, les pidió que no lo hicieran porque estaba prohibido ponerlo en la parada de un servicio público. Thailo los acusó de acudir a un vehículo, sacar las armas y agredirle con saña. La juez los absolvió del delito de agresión pero condenó a dos de los acusados por amenazas.

"Por fin se me ha hecho justicia y por fin podré opinar, participar en movilizaciones y apuntarme en colectivos sociales. Parece surrealista decirlo pero es así", señala Thailo con la voz entrecortada y lágrimas en los ojos. Se ha hecho vegano, quiere estudiar Ciencias Políticas y ha entrado en la directiva de Cannabis Medicina de Tenerife, una asociación que defiende el uso de la marihuana para fines terapéuticos.

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