La Orotava

418 coches y toda una vida de afición

El orotavense Antonio Cruz exhibe su colección de vehículos en minitura en su bar Canario

17.01.2016 | 10:57
418 coches y toda una vida de afición
Más que un hobby, un estilo de vida

Un Rolls Royce de hace más de veinte años; un Land Rover negro de última generación: un coche de época que aún brilla, o un BMW de carrera que parece rugir con solo mirarlo. Ninguno igual a otro. Así, hasta 418. El orotavense Antonio Cruz lleva a sus espaldas toda una vida de afición a los coches en miniatura. En su establecimiento, el popular bar Canario, localizado en Los Rechazos (La Orotava), exhibe con pasión su singular colección. Y es que los vehículos ya forman parte esencial de Cruz, de su bar y, también, de su clientela.

Todo empezó hace ya más de 20 años, cuando Cruz dejó de fumar. "Me propuse invertir lo que me gastaba en fumar en comprar los coches", explica el propietario del bar mientras enseña un cuadro enmarcado con su última cajetilla de cigarros que guarda detrás de la barra. "Hay que tener mucha voluntad y esta es la muestra de que pude hacerlo", añade Cruz. Fue en 1992, el año en que su hobby se empezaría a convertir en algo más.

El primero de sus coches en miniatura se lo regaló su mujer cuando aún eran novios. "Fue un Roll Roys que aún tengo por aquí, presidiendo la colección", relata el tinerfeño para después buscar el vehículo. "Aquí está. Lo recuerdo con mucho cariño", apunta Cruz. Después del Roll Roys llegaron muchos más. "En cada viaje que hacía me traía uno", destaca el propietario del Canario. Lugares como Francia, Inglaterra o Alemania o otros más cercanos como Madrid, Barcelona o La Gomera son el origen de algunos de sus vehículos. "Antes habían muchas tiendas donde podías adquirirlos", reconoce Cruz.

Los coches, que en un principio Cruz guardaba en su habitación, fueron inundando la casa. "Mi mujer me amenazó con tirarlos a la basura", revela con humor el tinerfeño. Fue entonces cuando a Cruz se le ocurrió exponerlos en su bar. "Teníamos una gran pecera que daba mucho trabajo. Así que pensé que sería una buena idea colocar unas vitrinas donde exhibir la colección", aclara. Desde entonces, el Canario está lleno de coches en escala allá por donde se mire. La última de las adquisiciones vino directa desde Miami. "Es un cliente que trabaja en Estados Unidos y que todos los años viene para aquí", aclara el orotavense.

Cruz reconoce que su hobby no es excesivamente caro. "Suelen costar entre 20 y 30 euros", aclara el dueño del Canario. "Recuerdo que uno de ellos me llegó a costar 15 mil pesetas", relata mientras busca al vehículo del que habla. No obstante, Cruz lamenta que cada vez hayan menos sitios donde conseguir coches que poder sumar a su colección. "Me acuerdo que en Santa Cruz y en Puerto de la Cruz habían varias tiendas de maquetistas que los vendían. Pero todas han cerrado", apunta el tinerfeño.

La muestra de Cruz ha llegado incluso, hasta Inglaterra. "Una día vino un cliente, que es británico pero vive aquí, y me contó que estando de vacaciones en su país había visto un reportaje de mi bar y de la exposición de coches", cuenta sorprendido el dueño del Canario. "No sé como llegó hasta allá esto. Pero lo cierto es que me lo enseñó y eran mis coches", añade Cruz.

La colección de coches en miniatura del bar Canario, abierto desde hace más de 30 años, es una de sus señas de identidad. Así lo apunta uno de los clientes del establecimiento, Pancho Taoro, quien destaca que "sería muy raro entrar aquí y no verlos". Taoro confiesa que Antonio es toda una institución en la zona. "Todo el mundo lo conoce desde joven. Es muy buena persona y muy amante de los coches. Su bar es un punto de encuentro fijo para los que vivimos o trabajamos por aquí", afirma Taoro.

El propio Cruz reconoce que alguna vez ha tenido algún problemilla por tener tantos coches en el bar. "Los niños se echan a llorar porque quieren que sus padres les compren uno", señala el propietario, quien añade que, "hay que explicarles que no están en venta y que no se tocan".

El orotavense es un coleccionista empedernido. Además de los coches, Cruz tiene más de 50 motos en miniatura y otras tantas fotografías antiguas que también muestra en su establecimiento. "Hay imágenes de Santa Cruz, de La Laguna o de Playa de Las Américas", detalla el tinerfeño. Su afición traspasó incluso a la miniatura. "Llegué a tener nueve coches antiguos. Ahora mismo solo me quedan cuatro", asegura Cruz.

Él mismo lo afirma: "soy como un niño pequeño con los coches". Y no va a parar. "No tengo meta. Ni un número exacto de vehículos al que quiera llegar", señala Cruz. Porque Cruz terminará como empezó: coleccionando coches. "Ya soy mayor y no me quedarán muchos años pero ahí tengo un hueco en la vitrina que hay que llenar", concluye el dueño del Canario.

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