Santa Cruz

El propósito de vender mucho

El Rastro abre con más de 800 puestos en una jornada especial desde las siete de la mañana y hasta la madrugada

06.01.2016 | 02:12
Instante de la jornada de apertura del Rastro de Santa Cruz de Tenerife, que abrió ayer sus puertas desde las siete de la mañana.

La noche en la que los Reyes Magos visitan las casas de cada uno de los niños de Santa Cruz para dejarles los regalos siempre es fría para los comerciantes que tienen sus puestos en el Rastro chicharrero. Las horas se hacen eternas aunque la actividad sea frenética y las compras se sucedan sin que haya tiempo para asimilarlas, pero la lluvia que hizo acto de presencia ayer en la capital provocó que la jornada se hiciera más larga para los vendedores de los más de 800 puestos que ayer se instalaron en las calles cercanas al Mercado de Nuestra Señora de África.

Elisa y David venden su bisutería de cuero en el Rastro desde que en 1991 los puestos se trasladaron a la avenida José Manuel Guimerá. Siempre aprovechan estos días de Navidad para realizar algunos descuentos en la mercancía a la que ellos mismos dan forma y, por eso, ayer las pulseras se podían comprar por cinco euros, en vez de los siete que cuestan habitualmente. "Nuestro propósito de Navidad es vender todos los productos que podamos", comentó Elisa a primera hora de la mañana.

Este tipo de bisutería es la que más se vende durante la noche del 5 de enero y por eso muchos puestos presentaban ayer este tipo de mercancía. Lionel Rodríguez acude a vender al Rastro desde que era muy pequeño puesto que sus padres se ganaron la vida con esta actividad durante mucho tiempo. "Esperamos que hoy sea un gran día pero es cierto que esta campaña está siendo complicada en todos los rastros de la Isla a los que yo acudo", comentó ayer este joven comerciante chicharrero.

Los santacruceros más hambrientos pudieron realizar sus compras en el Rastro con una hamburguesa en la mano gracias a Autobar Chiqui. Este establecimiento lleva más de 30 años viviendo la noche de Reyes junto a los santacruceros que pasean por las calles de la capital. Reconoce que la actividad comienza a ser frenética a partir de las seis de la tarde, pero aseguró que los paseantes se retiran un poco antes a sus hogares cada año para preparar la llegada de los Reyes Magos.

Carlos Arellano es otro de los veteranos del Rastro de Santa Cruz y ayer se encontraba sentado en la entrada del Mercado Nuestra Señora de África desde las nueve de la mañana. Lleva doce años acudiendo a vender todo tipo de productos en su puesto pero reconoce que ha cambiado mucho el ambiente en los últimos años y que la afluencia del público es cada vez menor.

La presidenta del Rastro de Santa Cruz, Carmen Tejera, explicó ayer que la jornada estaba siendo bastante tranquila y las ventas no eran demasiado numerosas debido, en parte, a la lluvia que cayó sobre Santa Cruz a partir de las tres de la tarde. Tejera lamentó la gran cantidad de dinero que habían invertido muchos de los comerciantes que tienen un puesto en este mercadillo y que durante la tarde se mostraron preocupados porque no sabían si podrían recuperar las cantidades empleadas.

En general, comentó la presidenta del Rastro, "la campaña de Navidad ha sido complicada". El primer domingo del año fue en el que acudieron más clientes a este mercadillo y ni siquiera en ese momento se alcanzaron las ventas de años anteriores. A pesar de todo ello, los comerciantes permanecieron ayer en sus puestos hasta altas horas de la madrugada.

Muchos de ellos llegaron antes de que el reloj marcara las siete de la mañana para descargar sus mercancías y no comenzaron a recoger hasta pasadas las tres de la madrugada, puesto que a esas horas aún queda algún rezagado que quiere comprar el último detalle con el que sorprender a sus seres queridos durante el día de hoy.

A pesar de que las compras no protagonizaron la noche más mágica del año en el Rastro de Santa Cruz, la afluencia de personas a esta cita anual, provocó que la capital chicharrera se colapsara durante horas. Los que visitaron la ciudad con su propio vehículo tuvieron que soportar largas colas en las principales vías que, además, se empaparon con la primera lluvia del año 2016.

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