El milagro de los Reyes Magos en Santa Cruz de Tenerife

La lluvia se convierte en protagonista durante la recepción de Sus Majestades en el Estadio

07.01.2016 | 14:32
El milagro de los Reyes Magos en Santa Cruz de Tenerife

Se escuchaba a lo lejos, como si fuera un zumbido. El helicóptero que cada año traslada a los Reyes Magos hasta el Estadio Heliodoro Rodríguez López hizo su aparición y, justo en ese momento, se desató la locura. Muchos de los niños que se encontraban disfrutando del espectáculo conocían el procedimiento. Aun así, la ilusión que se veía reflejada en sus sonrisas demostró que el mundo puede pararse si se cree, de verdad, que todo es posible. Sus Majestades consiguieron ayer un auténtico milagro. El mal tiempo comenzaba justo cuando tocaba llegar a la capital tinerfeña para disfrutar de la noche más mágica del año. Al final, con algo de llovizna, nada se paró. La organización decidió acortar el tiempo y en poco más de media hora los de Oriente hicieron su aparición estelar.

El espectáculo El Musical de Los Cuentos que se realizó en el Estadio hizo un recorrido por diferentes personajes infantiles de la actualidad y también de hace décadas. El objetivo se cumplió, incluso a pesar de la lluvia, porque muchos padres se sintieron identificados con lo que estaban viendo, en muchas ocasiones más implicados incluso que los mismos niños. La historia pasada por agua estuvo protagonizada por una niña que relató todos sus sueños y deseos al público. Las 18.000 entradas que puso en venta el Ayuntamiento de Santa Cruz se agotaron en tan solo unas horas, aunque las localidades vacías se dejaron ver en todas las gradas, salvo en Tribuna, donde los espectadores sí pudieron refugiarse de forma cómoda de la lluvia.

La protagonista encontró un baúl mágico justo en el centro del campo para sorpresa de todos los presentes. De él salió un duende que le aseguró que podría concederle tres deseos como enviado de los Reyes Magos que era. Su primera petición fue conocer a los personajes de Barrio Sésamo. Esta parte de la representación estuvo dedicada a los mayores que presenciaban el espectáculo. Epi, Blas, Coco o el Monstruo de las Galletas, cantaron y bailaron acompañados de más de un centenar de menores que participaban en el espectáculo. El segundo deseo de la niña de la historia fue bailar y cantar con las Monster High, por lo que enseguida hicieron aparición en escena Draculaura, Clawdeen Wolf y Frankie Stein. La simulación de la grabación de su último videoclip centró su actuación, en la que muchas de las niñas desde sus asientos no pararon de moverse. Su último deseo fue pasar al menos un rato de su tiempo con los Minions, sus personajes favoritos –y los de muchos presentes también–, con los que tuvo tiempo de cantar y bailar.

Tras el espectáculo de música, donde no faltaron fuegos artificiales, los nervios hicieron aparición. El helicóptero en el que se acercaban Sus Majestades comenzó a sobrevolar el Heliodoro –pasó dos veces por encima del césped– y los gritos ya no pararon ni cuando dejó de escucharse. Entre risas nerviosas, lloros de emoción –de niños, pero sobre todo de sus padres–, de forma mágica los de Oriente aparecieron en el Estadio con sus camellos.

Dieron una vuelta al campo para recoger, junto a sus pajes, las cartas de los pequeños más rezagados. Un momento antes, el alcalde de la ciudad, José Manuel Bermúdez, le entregó a Gaspar la llave mágica de todas las casas de Santa Cruz con la que durante la madrugada pudieron dejar sus regalos acompañado de la concejal de Fiestas, Gladis de León. Melchor, por su parte, dejó claro que su llegada a Tenerife era importante: "Estábamos siguiendo la estrella hacia Belén y decidimos parar como todos los años aquí en Santa Cruz para traer regalos. Todos ustedes están en la lista porque se han portado bien". Además, Melchor recordó a todos la importancia de poner "un poquito de leche para los camellos" y también para ellos para poder tomarse un descanso entre visita y visita.

La emoción fue para todos. Entre los asientos de tribuna se encontraba Pablo Morales. Aunque tiene siete años la de ayer fue su primera vez disfrutando en el Estadio del recibimiento a los Reyes. "Me ha gustado mucho. Lo mejor fue el helicóptero", comentó. Su hermana Andrea, de solo dos años, no entendía demasiado todo lo que estaba pasando a su alrededor. Solo atinó, dentro del desconcierto, a afirmar que le gustaban "mucho" los Reyes y que se había portado "muy bien" este año.

Recorrido

El comienzo de la Cabalgata tardó un poco más de lo previsto aunque se convirtió en la más ágil, según los comentarios de los asistentes, de los últimos años. Quizás la lluvia tuvo algo que ver, que asustó a algunos de los que tenían claro que su plan para la tarde de ayer era guardar sitio para disfrutar del paso de Sus Majestades. Por las calles por las que discurría la comitiva real no cabía ni un alfiler. Las acumulación de espectadores para disfrutar al ver pasar a los Reyes no dejó ver gran cosa a los rezagados que se amontonaban buscando un hueco desde el que poder ver algo. Se repartieron unas 15.000 banderitas con las que se saludaron a los de Oriente que hicieron el paseo hasta la Plaza de La Candelaria en carrozas y no sobre sus camellos. Hay quienes echaron de menos los rebaños de ovejas que otros años formaron parte del espectáculo. Sin embargo, el Ayuntamiento decidió que en esta ocasión no participara ningún animal. Tampoco hubo niños. La intención era garantizar la seguridad de los menores.

Encabezando el desfile fueron agentes de la Policía Local y miembros de Protección Civil, seguidos de la Banda Municipal de Música y personajes de animación. Justo antes de los carteros, fue la carroza que trasladó al grupo Ni un pelo de tonto, que animó con música en directo todo el recorrido. También hubo espacio para los recoge chupas, aunque muchos se negaron a entregarla. "Quizás el próximo año", dijo resignada la madre de Laura Espartero.

La familia Dino, una casita de chocolate, duendes, Bambi o el Castillo Disney con muchos personajes de las películas favoritas de los más pequeños, fueron solo algunos de las alegorías a las que hacían referencia las carrozas que participaron en el desfile. En medio, cuerpos de baile de diferentes comparsas, ataviados con sus mejores galas, demostraron que el Carnaval está muy cerca, a tan solo una semana de comenzar. Melchor, Gaspar y Baltasar fueron sobre sus tronos saludando a todos los presentes desde las carrozas. Caminando, sus pajes y embajadores, eran los encargados de recoger las cartas de los niños que aun no las habían entregado. También fueron ellos los principales responsables de repartir los caramelos entre el público.

Al llegar por la calle Villalba Hervás a la altura de la Alameda, Sus Majestades descendieron de sus tronos. Escoltados por sus pajes y voluntarios de Protección Civil se dirigieron hacia el portal de la Plaza de la Candelaria donde entregaron sus presentes, rodeados de nieve, a la imagen del niño Jesús.

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