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Mascotas

Unos Reyes Magos cargados de adopciones

La Navidad es una época de esperanza para que los perros y gatos abandonados del Albergue Comarcal Valle Colino encuentren un hogar

03.01.2016 | 11:05
Juan Antonio y su nuevo perro Ruso que acaba de adoptar.

Lo de Juan y Ruso fue un auténtico flechazo. "Ya elegí. Bueno, él me acaba de elegir a mi. Creo que se ha enamorado", confiesa con humor Juan Antonio. Este lagunero acudió al Albergue Cormarcal Valle Colino dispuesto a adoptar a una perrita que había visto a través de las redes sociales pero al llegar y preguntar por ella se enteró de que ya tenía dueño. El lagunero, decepcionado, estaba a punto de marcharse. Pero entonces, sucedió la magia. "Se me enganchó al dedo y no me soltaba", revela José Antonio, quien añade enseguida, "no me lo pienso. Me lo llevo".

Ruso no puede contener la emoción. Camina nervioso de aquí para allá, muerde los barrotes de su chelin y no para de mover la cola. "Es muy listo. Parece que lo presiente", apunta Juan Antonio sin apartar la vista de su nueva mascota. Uno de los voluntarios del refugio, Iván Méndez, saca a Ruso de su estancia para que se encuentre con su propietario. "Tiene cinco años y llegó al albergue después de que su dueño lo abandonara", le explica Méndez a Juan Antonio. "¿Ya le ha puesto nombre?", añade el joven. Juan Antonio asiente con la cabeza. "Creo que se llamará Ruso. Es muy fortachón así que le pega", contesta el lagunero.

La historia de Juan y Ruso es un reflejo de lo que ocurre a diario en este albergue tinerfeño, sobre todo durante la época navideña. La portavoz del refugio y de la Federación Canaria de Animales y Plantas (Fecapap), Miriam Mendoza, asegura que cada día "salen entre dos y tres opciones". "Recuerdo, incluso, un día en el que los chicos estaban contentísimos porque habíamos conseguido que once animales tuvieran nuevo hogar", añade Mendoza. La portavoz reconoce que sería "ideal" que estos Reyes Magos vinieran cargados de adopciones, pero puntualiza que "precisamente en estas fechas hay que tener especial cuidado".

En este sentido, Mendoza explica que en estos días "les da pánico las adopciones de cachorros". "Intentamos no hacerlas porque sabemos que se pueden convertir en un regalo que se devuelva al albergue en un par de meses", detalla la portavoz. Y es que Mendoza alerta de que La Navidad convierte a los animales "en juguetes rotos". "En marzo y abril empiezan a incrementarse los abandono. Sí, se trata de las mascotas regaladas por Papá Noel o Los Reyes", recalca la portavoz.

La desatención, la dejadez o, simplemente, el aburrimiento, llega a su punto máximo en verano. "Los perros ya empiezan a crecer, quizás sus dueños no habían pensando en las responsabilidades que conllevaban y, encima, se van de vacaciones", explica Mendoza. Un cóctel explosivo que tiene como resultado el abandono. Y las cifras no dejan de crecer. "Cada vez ocurre más y con mayor frecuencia. Antes solo pasaba con los perros mestizos pero ahora es con todos", destaca la miembro de Fecapap, quien añade que, "encima la crisis lo ha acentuado". "Es normal que si una familia no tiene ni para comer no guarde pienso para sus animales", reconoce Mendoza.

Por esta razón, el albergue acaba de realizar una recogida de pienso en la que ha colaborado Cruz Roja. Además, proponen que los centros veterinarios bajen los precios en casos excepcionales. Según la portavoz del refugio, una buena idea sería, por ejemplo, un mes solidario, "en el que hayan descuentos para las familias sin recursos".

En albergue Valle Colino hay historias con final feliz y otras que, simplemente, no han llegado a su final. De las primeras es el caso de Gara y Simba dos perros mestizos, entre pitbull y stanford, que, a pesar de estar considerados como una raza potencialmente peligrosa, ya tienen un nuevo hogar. "Son dos cachorros de cuatro meses que ya están adoptados. Les estamos tramitando la licencia a sus nuevos dueños", afirma Mendoza mientras observa a los dos juguetones corriendo detrás de la pelota. "A pesar de lo que se comenta, a estos perros los acogen muy rápido", revela la activista.

Albín, un pequeño perrito albino y Gringo, un mestizo juguetón y activo, no han corrido la misma suerte. El voluntario del refugio señala que "son de los más veteranos". "Llevan aquí más o menos un año. Fueron recogidos en la calle", añade Méndez.

Pero puede que su destino cambie. Mirándolos con especial atención y cariño está Amanda Padrón, una niña lagunera que visita el refugio con su padre. "Quiero un perro para Navidades", asegura la pequeña, quien parece estar concienciada de las responsabilidades de este juguete. "Me gustan mucho los animales y en casa tenemos más", revela Padrón.

El problema es que ahora no sabe por cual decidirse. "Me gustó aquel canelito pequeño y también ese blanquito de ahí", confiesa la pequeña mientras va señalando a las mascotas. "Tiene que ser pequeño porque también tengo un gato y se tienen que llevar bien", añade Padrón.

Como Padrón, cualquier persona puede ser el perfecto adoptante aunque el refugio prefiere estudiar cada caso e informar a los nuevos dueños. Así, Mendoza detalla que para una familia, "siempre es mejor un animal de pequeño o mediano tamaño". Por su parte, los potencialmente peligrosos son recomendados para personas con experiencia. "Nosotros le hacemos una visita por albergue pero hay que ser intuitivos y reconocer que historias pueden encajar bien", recalca Mendoza. Además, el refugio refuerza que salgan primero los animales de mayor edad. "Intentamos que sean ellos los que se adopten para que tengan más posibilidades", añade la portavoz.

Una vez ha ocurrido el flechazo, hasta que dueño y mascota se encuentran pasan, como mínimo, 21 días. Durante esas semanas, el albergue realiza todo el papeleo necesario y prepara a los animales. "Salen de aquí vacunados, esterilizados, con el chip, despararasitados y con un contrato legal", destaca Mendoza. Normalmente, los nuevos propietarios y el refugio siguen manteniendo contacto. "A veces nos visitan o suben las fotografías de las mascotas a las redes sociales", señala la miembro de Fecapap.

Un caso especial es el de lo gatos, en palabras de Mendoza, "los grandes olvidados". "Tenemos muchísimos gatos a los que no se le encuentra hogar tan fácil como a los perros. Son los grandes desconocidos", acentúa la portavoz del refugio. Mendoza señala que este es uno de los animales más "maltratados". "Normalmente traen enfermedades bacterianas, problemas respiratorios e infecciones", destaca la activista.

Mendoza detalla que hay dos tipos de gatos, los callejeros y los de casas. "Siempre recomendamos que para los salvajes, lo mejor es llevarlos a una finca donde ellos tenga su hogar y su comida pero que también vivan libres", apunta. Los más caseros, por su parte, son los que más sufren. "Están acostumbrados al calor de una persona y cuando llegan aquí se deprimen y se estresan", detalla la portavoz de Valle Colino. Pero los felinos, como los perros, también protagonizan algunas historias felices. Es el caso de Torso, un gato atropellado que salió adelante. "Uno de los veterinarios que estuvo presente en su operación se lo quedó", concluye Mendoza.

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