Estreno del 2016

El 'glamour' se pierde con el sol

Los efectivos de limpieza se afanaron en retirar, desde primera hora de la mañana, los kilos de basura que cubrían las principales calles de la ciudad tras las fiestas de la madrugada

02.01.2016 | 11:02
El 'glamour' se pierde con el sol
El 'glamour' se pierde con el sol

Las calles más céntricas de la capital tinerfeña amanecieron ayer, como cada 1 de enero, con el reflejo de lo que para muchos fue la noche más importante del año. A primeras horas de la mañana aún quedaban cientos de personas que buscaban un transporte público para llegar a sus casas o hacían cola en la puerta de las principales churrerías para disfrutar de los tradicionales churros con chocolate que tan bien sientan tras una larga noche de fiesta.

Y es que la del 31 de diciembre es la noche para celebrar por excelencia, para brindar por todo lo bueno que ha pasado durante el año pero, sobre todo, por todo los sueños que se esperan cumplir en el año entrante. Por ello, como marca el protocolo y también la tradición, la Nochevieja es sinónimo de glamour, de esmoquin y lentejuelas y donde el color negro arrasa en la vestimenta de quienes deciden acudir a fiestas públicas o privadas. Sin embargo, con la salida del sol el glamour se va perdiendo poco a poco.

En las calles de Santa Cruz, a primeras horas del día, muchas jóvenes ya no aguantaban los tacones, por lo que las más previsoras ya llevaban un par de cholas en el bolso para resistir hasta al desayuno o, en el peor de los casos, andaban descalzas sobre la suciedad que cubría las principales zonas de botellón: el entorno de la calle de La Noria y el Mercado Nuestra Señora de África.

Y en el lado opuesto de quienes pasaron la noche disfrutando se encontraban los que tuvieron que comenzar el año 2016 trabajando. Para que las calles luzcan hoy su mejor cara, el Ayuntamiento de Santa Cruz organizó un despliegue especial de limpieza con 11 conductores, 23 peones, siete mecánicos, tres mandos, tres recolectores, cuatro barredoras, un lava-aceras, cuatro cisternas de baldeo, un vehículo taller móvil y tres vehículos de inspección. Las primeras zonas en las que operaron fueron la plaza de La Candelaria y el entorno del Cabildo, para continuar por el resto de la ciudad. Así, desde las 09:00 horas, los esfuerzos de los empleados hicieron que la calle del Castillo y la plaza de España y La Candelaria estuvieran relucientes; mientras que aún quedaba un gran trabajo por hacer, sobre todo, en el entorno del Intercambiador y el Parque Marítimo, donde se concentraron tres de las principales fiestas de Fin de Año de la capital.

Precisamente en los locales donde se organizan eventos también pasan la última noche del año trabajando, aunque esto también tiene su recompensa, ya que los negocios viven una de sus mejores fiestas. En Kizomba Café, por ejemplo, los empleados terminaron de recoger horas después de cerrar el local. En este caso, se podía acceder tanto por fiesta privada con todo incluido, como con la tarifa normal. Al estar tan cerca de la plaza Candelaria, al terminar la fiesta pública muchos decidieron continuar en este negocio. Su propietario, Vicente Padilla, asegura que a partir de ese momento "se notó el aumento de clientes en el local", pero lo más importante de todo es que "fue una noche muy animada y con mucho ambiente".

Aunque si hay negocios que hace su particular agosto el primer día del año son las churrerías. En el Mercado Nuestra Señora de África se encuentra la churrería Presidente, donde en cada celebración importante que haya en la capital se concentran miles de personas en su puerta para hacer cola para desayunar.

Este local abrió ayer desde las 05:00 horas hasta las 13:00 horas y en ese periodo, la previsión de los empleados era atender alrededor de unas 2.000 personas. Y es que a las ocho de la mañana ya habían hecho 10 calderos de chocolate. En total, los cálculos que manejaban los trabajadores era vender a lo largo de la mañana unos 200 litros de chocolate y emplear media tonelada de harina para los churros. Sin duda, según explicaron los trabajadores de la churrería Presidente, el primer día del año junto con la noche de Reyes, son los más importantes para el negocio, porque desayunar chocolate con churros tras una buena fiesta ya es toda una tradición.

Ahora solo hay que dejar pasar los próximos 364 días para que por las calles de la capital chicharrera vuelva a pasear el glamour. Pero no habrá que esperar tanto para que se llenen de gente porque el martes, con la llegada de los Reyes, Santa Cruz vivirá otra noche mágica.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine