La Navidad llega a las clínicas

Los Reyes Magos viajan en camión

Un grupo de profesionales del Consorcio de Bomberos de Tenerife visita a los menores ingresados en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria para compartir una mañana llena de regalos y demostraciones

30.12.2015 | 13:34
Los Reyes Magos viajan en camión
Los bomberos tinerfeños enseñan a los menores su indumentaria de trabajo y los vehículos que utilizan.

Las sirenas de los camiones de bomberos resonaron ayer en el exterior del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria de Santa Cruz de Tenerife. Pero no hubo ningún accidente que hiciera necesaria la presencia del Consorcio de Tenerife, que únicamente se desplazó hasta el centro hospitalario para realizar su tradicional visita a los pacientes que se encuentran ingresados en la planta de Pediatría.
La jornada comenzó con la llegada de la caravana de hasta cinco vehículos en los que se desplazó el grupo de 20 bomberos que protagonizó esta divertida actividad. Los menores se congregaron rápidamente en la puerta del hospital mientras los profesionales cubrían la entrada de espuma ayudados por mangueras. Vicente Cámara es el coordinador de la campaña de Navidad del Consorcio de Bomberos de Tenerife y ayer explicó que este grupo de profesionales ha convertido en una querida tradición esta visita al Hospital La Candelaria.

"Se trata de una campaña que ya tiene unos ocho años de vida y prácticamente todos los que formamos parte del Consorcio nos pasamos por este hospital ,o por el Universitario de Canarias, al que también acudimos", aseguró Cámara. Los niños disfrutaron porque para muchos era la primera vez que veían a un bombero tan de cerca. Y, a pesar de que los médicos y enfermeros que contemplan esta visita cada año se han acostumbrado, ayer no pudieron evitar retratarse junto a los profesionales, y se mostraron sorprendidos con cada una de las actividades desarrolladas. Antonio Domínguez es adjunto de Pediatría y tras 15 años en el hospital "sigo disfrutando como el primer día al ver la sonrisa de los niños cuando ven llegar a los bomberos".

Tras el baño de espuma, una pareja de bomberos se subió a una de las cestas de los camiones, a más de diez metros de altura, y comenzó a deslizarse mediante cuerdas. La pequeña Elena no era capaz de decir otra cosa más allá de "¡Hala, se van a matar!", mientras veía cómo los visitantes volaban por los aires y le insistió a su padre para que grabara con el teléfono móvil dicha proeza y, así, poder mostrársela a sus compañeros de la planta de Pediatría que no pudieron bajar a recibir a los bomberos.

El pequeño Brian, de solo 5 años de edad, fue, sin duda, uno de los protagonistas de la jornada, gracias a su desparpajo entre los valientes bomberos. El menor explicó entre sonrisas que tenía muchas ganas de que se produjera la visita del Consorcio puesto que "yo de mayor quiero ser como Sam, el bombero", aseguró Brian en referencia a la serie de dibujos animados. Pero el pequeño no tuvo demasiado tiempo para explicar qué le estaba pareciendo la jornada ya que los bomberos no tardaron en llevárselo en volandas para que pudiera subirse a uno de los camiones que ayer trasladaron hasta el Hospital La Candelaria.

Así, a pesar de carecer de carnet de conducir, los pequeños se pusieron al volante de los inmensos vehículos y se coloran los cascos para afrontar cualquier emergencia que surgiera durante la mañana. La joven Samara, de cinco años, se hizo muy rápido con su propio sitio en la parte trasera del camión de bomberos, aunque, reconoció, ella lo que quiere ser de mayor es bailarina o modelo.

Tras las diferentes demostraciones realizadas en el exterior del hospital, los bomberos visitaron algunas habitaciones de Pediatría para entregar regalos a los pequeños pacientes. La joven Sara fue una de las que primero disfrutó de estos presentes que consistieron en un carnet de socio honorífico del Consorcio de Bomberos, un libro y una caja de lápices de colores, un peluche, una diadema en forma de orejas de reno y un calcetín para guardar los juguetes. Fue precisamente este último objeto al que no le encontró mucho uso el carismático Brian porque, como él mismo le explicó al bombero, "yo no tengo chimenea en mi casa, así que no sé cómo me van a poder poner los regalos dentro del calcetín". Lucía, de ocho años, fue una de las últimas niñas que recibió la visita de los bomberos tinerfeños en el hospital.
La dulce mirada de esta niña enamoró a los profesionales, que no pudieron evitar echarle algún que otro piropo mientras abría sus regalos.

Un año más, los niños pudieron disfrutar de un divertido adelanto del Día de Reyes gracias a la labor del Consorcio de Bomberos de Tenerife. Pero esta no será la única visita de la que disfruten los menores, puesto que también se acercarán al centro hospitalario la Policía Nacional, que desde el año pasado celebra con los pacientes de La Candelaria estas fiestas. Además, la iniciativa puesta en marcha por el colectivo Se busca a Robin Hood llegará muy pronto a la clínica con una jornada cargada de juegos. Y, como no podía de ser de otra forma, la Navidad se despedirá de La Candelaria el 5 de enero con la visita de Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente?, que seguro que harán pasar otra nueva jornada inolvidable a los pequeños pacientes del hospital chicharrero.

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