Patrimonio isleño

El mantel que volvió a casa 50 años después

La alemana Heenen de Zegarra dona una pieza de calado hecha en la Isla que le regaló su marido por su boda al Museo Iberoamericano de Artesanía

28.12.2015 | 13:20

Después de 50 años, un mantel calado concienzudamente por las manos de las artesanas tinerfeñas del siglo XX vuelve a casa. La pieza de 24 comensales, un auténtico patrimonio, regresa de la mano de su dueña, la alemana Ingrid Heenen de Zegarra, quién ha decidido donarlo al Museo Iberoamericano de Artesanía de Tenerife. Fue el regalo que su marido le entregó el día de su boda. Un recuerdo de los días en los que los dos paseaban por las calles de Santa Cruz, de las tardes en el que las tomateras isleñas, al terminar su jornada laboral, hilaban y calaban hasta el amanecer creando maravillas como las que, años después, se exponen en el museo tinerfeño.

La responsable técnico del museo, ubicado en el municipio de la Orotava, Milagros Amador, asegura que el valor de este mantel reside en que, además de ser un fiel reflejo de la artesanía tinerfeña del siglo XX, tiene detrás una historia entrañable. "Hennen, natural de Baviera, y su marido, un marine valenciano, se conocieron en la Isla. Él paró con su barco y ella estaba de vacaciones", relata Amador. La pareja se instaló en Alemania y, años después, se casaron. "Según nos contó Hennen, su marido le regaló el mantel por su boda", añade la encargada del Museo.

Además de entregarle la pieza, el marido de Hennen le contó la historia de aquellas mujeres que se dedicaban a calar. "Le explicó que eran agricultoras que por la noche cambiaban el campo por los hilos", apunta Amador, quien añade que, "y efectivamente así ocurría". "El calado era un complemento para la economía familiar. Las mujeres solían calar en sus casas después de una larga jornada en la tierra", puntualiza la técnico.

Hace diez años, el marido de Hennen falleció. El mantel, demasiado grande para una sola persona, dejó de utilizarse. "Ella nos dijo que apenas lo usaban y que creía que aquí podía tener un mejor cuidado", detalla Amador. Fue así como la alemana decidió donar la pieza. "Pensaba que en el museo se le iba a dar su verdadero valor. Además, creía que sería bonito que volviera a su tierra", señala la técnico de la exposición.

Hennen voló a la Isla exclusivamente para entregar el mantel. Fue un día emotivo. "Nos entregó la pieza muy emocionada. Entiendo que tendrían un valor muy importante para ella tras el fallecimiento de su marido", añade Amador.

En la entrega estuvo presente también, el vicepresidente económico del Cabildo de Tenerife y consejero insular de Empleo, Comercio, Industria y Desarrollo Económico, Efraín Medina, quien recuerda la historia con mucho cariño. "Mi imaginación voló hacia esas artesanas. Las veía entre hilos, niños y niñas jugando con juguetes antiguos, olor a comida comunitaria y un gran bastidor común", relata Medina.

Para el vicepresidente, esta donación "es un homenaje a las mujeres que siempre han sido muy luchadoras en esta tierra". ""Gracias a Hennen por ese desprendimiento. A buen seguro, este precioso calado será cuidado, mimado y protegido en nuestro museo para el disfrute de todos los habitantes de esta Isla y de todos los que nos visitan. Tenerife tiene ahora más patrimonio etnográfico", destaca Medina.

El mantel, que aún está en cuarentena antes de ser expuesto, tiene unas características especiales. Según explica la técnico del Museo, es un mantel calado galleta, típico de municipios del norte de la Isla como La Orotava o Los Realejos, pero además presenta un dibujo central diferente. "Como si fuera dentado, con líneas horizontales y oblicuas que no es común en este tipo de obras", detalla Amador, quien añade que la pieza "será de 1956 o 1957".

El Museo Iberoamericano de Artesanía de Tenerife está ahora trabajando en el mantel. "Tenemos que estudiarlo, ver si hay posibles roturas y evitar que se contamine con otros agentes. Después ya lo expondremos", explica la técnico. La pieza etnográfica compartirá espacio con el resto de obras artesanales que este museo alberga. "Tenemos una amplia colección de piezas canarias y también de otras que han venido de lugares como México o Bolivia", apunta Amador.

Quizás, el mantel de Hennen no ocupe una vitrina especial dentro de su museo, pero lo que si es seguro es que la historia de esta alemana quedará guardada en la memoria y el corazón de todos aquellos que trabajan en esta instalación tinerfeña.

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