La última obra de César Manrique

El genial artista lanzaroteño diseñó antes de morir el complejo de piscinas y espacios aledaños de Cabo Llanos

26.12.2015 | 01:11
El legado de un genio ecologista. Panorámica del Complejo César Manrique de Santa Cruz, en Cabo Llanos, que diseñó César Manrique antes de morir.
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Sobre estas líneas, Manrique realiza una de sus obras. 

Lucharon por el municipio, brillaron en sus campos o simplemente fueron vecinos humildes que por su generosidad merecieron el homenaje de Santa Cruz de Tenerife con una calle, plaza o parque con su nombre. Pero, ¿quién es quién en el callejero de la capital? LA OPINIÓN DE TENERIFE hace un recorrido por el mapa de Santa Cruz para ponerle cara a esos cientos de nombres y apellidos, muchos lamentablemente desconocidos. Hoy le toca el turno a César Manrique, el artista lanzaroteño que diseñó en la capital tinerfeña el complejo de piscinas y sus alrededores que llevan su nombre.

La playa de Famara fue su mayor inspiración. Nunca lo ocultó. César Manrique recorrió el planeta y muchas de sus obras le acompañaron. Su impronta hoy está repartida por el mundo, con esculturas y arquitectura que se reconocen con tan solo mirarlas. En Santa Cruz, el parque marítimo de la ciudad y todo el complejo aledaño lleva su nombre. Está junto al Auditorio de Tenerife Adán Martín y el Palmétum. La de Cabo Llanos fue una de sus últimas aportaciones antes de fallecer en un accidente en Arrecife en 1992.

Nació en abril de 1919 en la capital de Lanzarote, Isla donde ha dejado la mayor parte de su legado. Cuando terminó la Guerra Civil, en la que luchó en el bando franquista, algo que le marcó para toda la vida, entró en la Universidad de La Laguna para estudiar Arquitectura Técnica, una carrera que abandonó a las dos años tras recibir una beca con la que se trasladó a Madrid para cursar en 1945 en la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Se graduó como profesor de arte y pintor. Al terminar sus estudios expone con relativa frecuencia su pintura tanto dentro como fuera de España. Venecia y La Habana fueron dos de las ciudades donde más destacó en esta etapa hasta que en 1964 se traslada a vivir a Nueva York, donde expuso de forma individual en hasta tres ocasiones.

En el año 1966 regresa de forma definitiva a Lanzarote, momento en el que la Isla comenzó a crecer desde el punto de vista del sector turístico. Su trabajo intentando concienciar a las autoridades de la importancia de velar por el medio ambiente, siempre luchando por salvaguardar el patrimonio natural de la Isla fue decisivo para la declaración de Lanzarote como Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1993. Por su trabajo también obtuvo en 1978 el Premio Mundial de Turismo, por su labor ecológica, y en 1986 fue galardonado con el Premio Europa Nostra.

Aportaciones

Además de sus intervenciones en Lanzarote, ideó muchas propuestas en otras islas, como la Costa Martiánez, en Puerto de la Cruz; el Mirador de El Palmarejo, en La Gomera; el Mirador de La Peña, en El Hierro. Fuera de Canarias diseñó el Parque Marítimo del Mediterráneo, en Ceuta; así como un centro comercial en Madrid. Son intervenciones destacan sobretodo en miradores, parques, jardines o el litoral, con un alto componente lúdico dada su vinculación, casi de forma exclusiva, con el turismo. Siempre respetó el medio en el que se movía, integrando sus creaciones con el entorno y aportando valores modernos para su época.

Manrique entendía la naturaleza como un espacio totalmente creativo, donde el único objetivo era buscar la unión entre los elementos naturales con su versión más artística. Era lo que él mismo denominaba "arte total". Uno de los ejemplos clave de este aspecto dentro de sus creaciones es su obra de Los jameos del agua, también en Lanzarote, el Mirador del Río –desde donde se aprecia la isla de La Graciosa– o el Jardín de Cactus.

César Manrique falleció cuando tenía 73 años en un accidente de tráfico, en septiembre de 1992. El suceso se produjo justo al lado de la Fundación César Manrique, la que fue su casa en Tahiche, muy cerca de Arrecife. Tanto en su Isla como en el resto de ciudades en las aportó una de sus obras su figura estará viva para siempre.

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