La Esclavitud del Cristo expulsará a los que no paguen el euro mensual de cuota

Solo un tercio de sus 1.100 miembros están al día

20.12.2015 | 02:00

Dos tercios de los miembros de la Esclavitud del Cristo de La Laguna son morosos. Este problema lastra desde hace años a esta organización religiosa, la más numerosa, con 1.100 miembros censados, y una de las más antiguas del municipio. Para intentar solventarlo, la última asamblea, celebrada el pasado domingo, ha aprobado inicialmente el primer reglamento interno de la hermandad, en el que se establece que quienes no paguen el euro mensual que cuesta la cuota serán expulsados.

El esclavo mayor del Cristo, Jorge Melón, lamenta haber llegado a un punto en el que "no paga casi nadie" y considera que "esta situación no se puede mantener porque esa gente genera unos gastos de correos, al tener que enviarles todos los comunicados, que al final tenemos que asumir utilizando los donativos que recibimos o los beneficios de la tienda".

Según el borrador del reglamento, que ha sido remitido al Obispado de Tenerife para que dé su consentimiento y luego deberá ser ratificado definitivamente por la asamblea, los esclavos perderán su condición cuando "dejen de satisfacer las cuotas anuales reglamentarias en un número mínimo de tres, incluyendo las derramas que se hayan aprobado en Junta General". No obstante, también se establece que cuando un esclavo tenga problemas económicos que no le permitan afrontar este gasto deberá comunicarselo al tesorero, "que si estima justificada la causa alegada, y con el visto bueno del Esclavo Mayor, podrá dispensarlo del pago de cuotas".

Jorge Melón considera que esta medida servirá también para actualizar el censo de esclavos. "Tenemos 1.100 contabilizados pero en activo hay muchos menos. Seguro que hay algunos que ya fallecieron y otros que se mudaron, que ni siquiera están recibiendo nuestras cartas", lamenta. Un 80% de los esclavos laguneros residen en Tenerife. El 20% restante se reparte entre las otras islas del Archipiélago y la Península.

El reglamento apunta que solo podrán ingresar a esta hermandad "caballeros" y establece un conjunto de obligaciones para sus miembros, entre las que destaca la de "guardar silencio respecto de las cuestiones internas de la Esclavitud". Entre los derechos, se enumera que los esclavos pueden participar de todos los actos de culto, utilizar siempre que quieran la insignia-medalla, aunque para llevarla puesta deben lucir traje, corbata, guantes y calcetines negros y camisa blanca. También tendrán derecho a que se enciendan seis cirios ante la venerada imagen del Cristo y al sufragio de una misa en su santuario por su fallecimiento.

El documento aprobado inicialmente por la asamblea también establece un conjunto de sanciones para quienes no cumplan con las normas de la Esclavitud. Están organizadas en tres categorías: leves, graves y muy graves. Las primeras se refieren al incumplimiento de alguna norma. Las graves tienen que ver con proferir injurias o calumnias públicamente sobre culquier esclavo, maltratar o romper algún bien o desobecer las normas de comportamiento en las procesiones. Las faltas muy graves son las de abuso de la autoridad, violación de secretos, el hurto de fondos de la Esclavitud y la conducta pública habitual contraria a la moral cristiana. Las sanciones van desde la privación de participar en las procesiones de Semana Santa a la suspensión de seis meses a cinco años o la expulsión. Melón asevera que la redacción del reglamento fue recomendada por la Junta de Hermandades y Cofradías (JHC) y la Esclavitud es una de las últimas de La Laguna en aprobar el suyo.

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