Santa Cruz

Razones para sentirse chicharrero

La diferencia entre ser vecino del municipio y sentir la ciudad como el hogar se pone de manifiesto al evocar los lugares preferidos por los santacruceros

11.12.2015 | 13:44
Cualquier vecino de Santa Cruz tiene su propia lista de lugares de interés en el municipio.

¿Qué es ser chicharrero? En el término estricto se puede entender como el gentilicio de los habitantes de Santa Cruz de Tenerife. Sin embargo, sentirse chicharrero, ser parte de la ciudad, es otra historia diferente. ¿Cómo se mide esa vinculación? Es una emoción, de esas que no se suelen explicar con una verborrea interminable, sino las que se traducen en una reacción inmediata. La piel de gallina al escuchar el Santa Cruz en Carnaval, una lágrima que asoma en los ojos al evocar el antiguo Balneario, la canción tarareada sin querer cuando se rememora un concierto en la Plaza de Toros o la sonrisa que emana al recordar las tardes frente junto al Reloj de Flores disfrutando de los Gorgoritos.

Son recuerdos, símbolos de una ciudad que van más allá de una simple escultura o un edificio, que también los hay. Son pasajes de historia de un pueblo que se derivan en el mayor de los orgullos para los ciudadanos. Ese chicharrerismo sale a relucir en muchas ocasiones, desde el grito de los birrias cuando marca el Tete, a las carcajadas de los mayores recordando las vigilancias en Casa La Húngara.

No existe un recorrido oficial ya que cada habitante tiene el suyo propio, un paseo con vivencias que se va forjando conforme pasa el tiempo. Si existiera, seguro que tendría alguna de estas paradas:

Parque García Sanabria. Tener una foto junto al Reloj de Flores del Parque García Sanabria es todo un clásico en cualquier casa. Disfrutar junto a los niños –y como niños– de Los Gorgoritos es una cita imprescindible para cualquier chicharrero.

Carnaval. Si algo distingue a cualquier santacrucero son sus ganas de fiesta y de disfrutar del Carnaval. Hay quien vive el mes de febrero poniéndose su mejor disfraz, con tan solo una mascarita como lo hacían los abuelos hace décadas o presenciando todos y cada uno de los actos del evento más internacional y con mayor proyección de la Isla. El Chicharrero de corazón se ha convertido en un himno improvisado, casi como muchos de los pasacalles de las murgas que cada año, con ironía y humor, llenan de música y crítica el corazón de miles de vecinos. Don Enrique, Tom Carby, Manolo Monzón, o personajes como Peggy o Charlot se han convertido en imagen del Carnaval santacrucero.

Gastronomía. Un bocadillo de tortilla en La Garriga, uno de pollo en El Imperial, un buen plato de pescado en El Puntero o una horchata en la Flor de Alicante que acaba de cerrar sus puertas. Las opciones para comer en Santa Cruz son muchas y variadas, como también lo es poder tomarse un café o un refresco. El Café del Atlántico y sus famosos paragüítas, el Quiosco de La Paz o el de la esquina de la calle Numancia se han convertido, con el paso de los años, en puntos de encuentro habituales de muchos vecinos y visitantes.
Y si el centro de la ciudad es un lugar privilegiado para muchos, por su zona de compras o simplemente para pasear, los barrios no se quedan atrás. Es fácil que cualquier santacrucero haya comido un plato de churros de pescado en San Andrés o una hamburguesa en el Popy´s de Ofra.

Grandes eventos. Muchos fueron los que bailaron con la orquesta Billos Caracas Boys en la Plaza de España o formaron parte del récord Guinnes que consiguió Celia Cruz durante el Carnaval de 1987. El concierto de Michael Jackson en 1993 también supuso un antes y un después en la organización de eventos en la capital.

El Mercado. El Mercado Nuestra Señora de África es otro punto clave que cualquier residente en el municipio ha pisado alguna vez en su vida. La imagen que proyecta su torre con el reloj vista desde la calle Castillo es fotografiada cada día por decenas de turistas. Comer churros con chocolate después de una noche de fiesta tras partir el año o de amanecida tras una corta madrugada, después de estar bailando en el centro de la ciudad en Carnaval, es todo un clásico para cualquier chicharrero.

Lo que ya no está. Muchos son los habitantes del municipio que recuerdan con nostalgia sus baños en el Balneario, ahora en un estado de abandono absoluto. Pero esta situación no es única. Se repite en otros inmuebles como la Plaza de Toros, donde se celebraron después de prohibirse las corridas decenas de conciertos, desde Alejandro Sanz a Camela, pasando por muchos concursos de Carnaval, que se celebraron en un escenario montado sobre el tendido.

El cine Rex, los Óscar o los Greco fueron lugar de encuentro de muchos jóvenes –y mayores– hasta hace muy pocos años, justo antes de que desaparecieran. Ir al cine con una moneda de 500 pesetas pasó de ser habitual en el pasado, a ser impensable en el presente.
Lugares de interés. Muchos santacruceros, a pesar de las calles empinadas, agradecen tener espacio para pasear y caminar. Las zonas verdes tanto en el centro como en los barrios son cuantiosas, pese a las críticas de algunos vecinos que exigen más. La Rambla; la Avenida Anaga; los puentes Galcerán, Serrador o Asuncionistas; la Plaza de Los Patos, la de España, El Príncipe o la Weyler, son lugares de interés por el que cualquier vecino ha paseado alguna vez en su vida.

Disfrutar en cualquier época de la Playa de Las Teresitas, con el mamotreto al lado, o del Parque Marítimo César Manrique, es una actividad común para cualquier santacrucero. Pero las playas de Santa Cruz van mucho más allá: Benijo, Almáciga, Roque de Las Bodegas o Antequera, entre otras, forman parte del Parque Rural de Anaga, ahora Reserva de la Biosfera por la Unesco, con decenas de senderos que hacen que turistas y residentes tengan una joya de la naturaleza a muy pocos minutos del centro.

Deportes. Al Heliodoro Rodríguez López no solo se va a recibir a sus Majestades los Reyes Magos de Oriente. En este lugar también juega el Club Deportivo Tenerife. El resultado cinco a tres contra el Lazio en un partido de la Copa de la Uefa en el 96 no dejó a ninguno de los 21.000 espectadores, que presenciaron el encuentro, indiferente.

Recordar al boxeador Juan Albornoz Sombrita, al luchador Pancho Camurria o a la gimnasta Ana Bautista es evocar figuras del deporte que pasearon por todo el mundo el nombre de la Isla y del municipio capitalino.

El Yumbo, como primer centro comercial; el Cine Víctor que hoy continúa abierto y ofreciendo espectáculo a todos; la escultura del Chicharro junto a la calle San José; las tiendas de hindúes repartidas por la zona centro; el cañón Tigre que el Cuartel de Almeyda reclama al Ayuntamiento; el Hotel Mencey, de blanco tras una reforma en la que estuvo varios años cerrados; la Casa la Húngara como lugar de encuentro; el colegio de La Salle, un centro en el que han estudiado centenares de santacruceros; el barrio de El Toscal, en peso, con sus problemas y su idiosincracia; o el rodaje de Bourne, como aportación más reciente a la historia del municipio. La lista se convierte en interminable si se trata de destacar un aspecto, lugar o recuerdo. Al final, solo es cuestión de preguntarse. ¿Cuál es el rincón favorito de Santa Cruz? La cantidad de respuestas es igual al número de experiencias.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Noticias relacionadas

Enlaces recomendados: Premios Cine