La Laguna

Vueling bautiza un avión con el nombre del indigente que halló techo por unas vecinas

La aerolínea premia la historia solidaria que salvó a Klaus, un anciano alemán que dejó la calle gracias a la ayuda de las empleadas de una cafetería del Cuadrilátero

08.12.2015 | 02:00
Klaus rodeado de Claudia González (i), Carolina (2i) y Luz María, en la cafetería de la calle Barcelona.

Uno de los nuevos aviones de la flota de Vueling llevará el nombre de Klaus, el anciano alemán que pasó cinco años en la indigencia en las calles de La Laguna hasta que las empleadas de una cafetería del Cuadrilátero lo rescataron, haciendo los trámites para que recibiera una pensión de su país y pudiera alquilar un apartamento. La aerolínea española ha contactado con las jóvenes para comunicarles que esta historia ejemplar de solidaridad, que dio a conocer la opinión de tenerife el pasado 15 de noviembre, fue enviada a la compañía y sus directivos decidieron que fuera la ganadora del concurso Historias que merecen un avión, un certamen mediante el que buscan "héroes anónimos cuyos gestos nos hagan recuperar la fe en el ser humano".

Klaus nació en Alemania hace 67 años y pasó cinco viviendo en la calle. Los últimos dos años durmió acurrucado entre cartones en un banco de la plaza de la calle de La Milagrosa. En aquel rincón céntrico recibió la ayuda de muchos vecinos que le daban comida y mantas para combatir el frío pero también sufrió agresiones, robos y vejaciones. Esos malos recuerdos ya forman parte del pasado gracias a tres jóvenes que gestionan la cafetería Café Latte de la calle Barcelona, en el Cuadrilátero. Conmovidas al ver cada día a este hombre grandote y con cara de bonachón, al que le costaba respirar porque el frío lagunero le había calado hasta los huesos y tenía tocados los pulmones, decidieron tenderle la mano.

Claudia Rodríguez fue la artífice del plan junto a su hermana y su cuñada. Comenzaron por un tímido acercamiento, convidándole a un plato de sopa caliente, primero, y luego invitándole a desayunar todos los días en la cafetería. Klaus nunca mendigó y aunque hubiera querido no podía hacerlo porque no habla castellano. El alemán básico que maneja Claudia le permitió empezar a comunicarse con él. Así descubrió que Klaus había llegado a Tenerife para pasar unas vacaciones. Durante su estancia lo asaltaron y lo dejaron con lo puesto. Sin dinero ni documentos, se sintió acorralado y acabó quedándose en la calle. En Alemania tampoco lo esperaba nadie. Su única familia era una hermana con la que tampoco tenía una buena relación.

Las jóvenes se involucraron hasta tal punto para mejorar la vida de este hombre desvalido que decidieron pagarle una habitación en una pensión de El Coromoto de sus propios sueldos. Lo hicieron durante un año con la ayuda de las propinas de sus clientes. En ese tiempo aprovecharon para realizar infinidad de trámites para que el anciano pudiera jubilarse en Alemania hasta que finalmente lo consiguieron. Ahora, Klaus es un jubilado más y sus ángeles de la guarda le han encontrado un piso de alquiler cerca de su cafetería donde, dicen, "ha vuelto a ser feliz".
La aerolínea española de bajo coste incorporará el año que viene a su flota 13 nuevos aviones, que llevarán el nombre, entre otros, del lagunero de adopción Klaus y de la Fundación Juegaterapia, que recoge consolas que la gente ya no usa y las dona a hospitales que disponen de áreas de oncología infantil.

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