Santa Cruz

La remodelación de la piscina municipal cuesta 1,5 millones

Los trabajos empiezan en marzo y tendrán una duración de cinco meses. Tras los trabajos, el recinto pasará de las ocho duchas que tiene en la actualidad a disponer de 15.

30.11.2015 | 10:48
Piscina Acidalio Lorenzo

Arreglar de manera definitiva la piscina Acidalio Lorenzo supondrá una inversión de más de 1,5 millones de euros. Para acometer la mejora de esta infraestructura deportiva, ubicada en la entrada de la ciudad, el Ayuntamiento de Santa Cruz ya dispone del proyecto de adecuación, elaborado por los técnicos del servicio de Proyectos Urbanos, Infraestructuras y Obras, y del informe favorable del Servicio Canario de la Salud. El siguiente paso que tendrá que dar la Corporación local será llevarlo a la Junta de Gobierno Local para su aprobación, un último trámite que se realizará este lunes.

"Hemos cumplido con el compromiso que habíamos adquirido con los usuarios", aseguró ayer el concejal de Infraestructuras y Obras, el nacionalista José Alberto Díaz-Estébanez, quien anunció que la obra se ejecutará en este ejercicio, concretamente, comenzará el próximo marzo. No obstante, para el inicio de los trabajos, el equipo de Gobierno chicharrero aún habrá que esperar a que entren en vigor los presupuestos del próximo año.

Según las previsiones de Díaz-Estébanez, las cuentas municipales entrarán en vigor a lo largo del próximo febrero, por lo que las obras para mejorar de manera definitiva la piscina Acidalio Lorenzo podrían iniciarse en marzo. A partir de esta fecha, los usuarios de esta instalación deportiva tendrán que esperar unos cinco meses –periodo por el que se han licitado los trabajos de mejora– para poder volver a nadar en ella, es decir, a lo largo del próximo verano.

Durante el mandato pasado, el equipo de Gobierno se tuvo que enfrentar a las quejas de los usuarios de estas piscinas municipales, que llevan más de 50 años abiertas al público, quienes reclamaban que se tomaran medidas para evitar que el agua de la piscina alcanzara temperaturas tan bajas.

Para tratar de paliar esta situación, el Organismo Autónomo de Deportes aseguró que disponía de una seria de mantas térmicas con las que se podría cubrir el vaso e impedir así que el agua se enfriase demasiado. Sin embargo, cuando los operarios de la empresa contratada para realizar estas labores fue a desplegar dichas mantas, se descubrió que estas habían sido objeto de actos vandálicos.

A la imposibilidad de colocar dichas mantas, adquiridas en 2007 por el Consistorio y valoradas en unos 200.000 euros, se sumó la antigüedad de esta instalación deportiva, que ya no cumplía ni con el reglamento sanitario de piscinas de uso colectivo de la Comunidad Autónoma ni con la normativa del Consejo Superior de Deportes del Ministerio de Educación y Ciencia para las piscinas de competición y, además, tenía pérdidas de agua, lo que incrementaba tanto los costes para reponer el líquido como los del posterior tratamiento.

Estas fueron las razones por las que el actual equipo de Gobierno –formado por nacionalistas y populares– decidió acometer la reforma de las piscinas municipales. Una actuación que implicará la demolición del vaso actual para sustituirlo por uno nuevo. Asimismo, se ejecutará un sistema Much en todo el perímetro del vaso, se colocará una nueva instalación hidráulica de retorno del agua así como una nueva instalación hidráulica tanto de impulso como de tomas de barrederas.

Entre las actuaciones que figuran en el proyecto se especifica que, para poder solventar las actuales pérdidas de agua que tiene esta instalación deportiva, se recurrirá a la tecnología RenovAction, de acero inoxidable y homologada por la Federación Internacional de Natación, de uso en todas las piscinas de competición a nivel mundial. Para ello, habrá que renovar de manera íntegra el vaso.

Los trabajos también incluyen la mejora de la iluminación del recinto deportivo para que se puedan organizar competiciones en horario nocturno, la colocación de un nuevo sistema de filtrado de la piscina, la instalación de un nuevo pavimento en la denominada zona de playa así como el montaje de una barandilla que impida el acceso a las piscinas de cualquier persona. Asimismo, se planea colocar una estructura de hormigón, que se decorará con vegetación, para impedir que los transeúntes vean a los usuarios de la piscina en bañador.

Tras los trabajos, el recinto pasará de las ocho duchas que tiene en la actualidad a disponer de 15. También se colocará una grúa que permita a las personas con movilidad reducida acceder al vaso, se colocarán ocho escaleras de acero inoxidable, el vaso ganará un metro de ancho –pasará de los 20 metros actuales a 21– y los usuarios dispondrán de ocho calles de dos metros y medio cada una.

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