Quién es quién en Santa Cruz

Una historia de amor legendaria

Gara y Jonay, príncipes aborígenes de La Gomera y Tenerife, tienen una calle dedicada en Las Cabritas - El cuento narra cómo los dos jóvenes prefirieron morir a estar separados

27.11.2015 | 16:36
Una historia de amor legendaria

Lucharon por el municipio, brillaron en sus campos o simplemente fueron vecinos humildes que por su generosidad merecieron el homenaje de Santa Cruz de Tenerife con una calle, plaza o parque con su nombre. Pero, ¿quién es quién en el callejero de la capital? la opinión de tenerife hace un recorrido por el mapa de Santa Cruz para ponerle cara a esos cientos de nombres y apellidos, muchos lamentablemente desconocidos. Hoy le toca el turno a la calle Gara y Jonay , ubicada en el barrio de Las Cabritas. La leyenda de amor entre estos dos príncipes aborígenes ha trascendido a lo largo de los años.

La leyenda de Gara y Jonay es una historia de amor al más puro estilo de Romeo y Julieta pero en versión guanche. Prefirieron morir a estar separados. La narración cuenta cómo un joven príncipe de Tenerife cruzó a nado la distancia que hay entre el sur de la Isla y La Gomera para reunirse con su amada a pesar del impedimento que pusieron sus padres a la relación. Ahora, además de un Parque Nacional, el de Garajonay, en pleno pulmón de la Isla Colombina, Santa Cruz también le rinde homenaje a esta historia y a sus protagonistas con una calle en el municipio. El barrio de Las Cabritas acoge desde hace años una pequeña vía cuyo nombre recuerda esta leyenda. Se trata de una de los cuentos más populares de las Islas.

La leyenda comienza en el municipio de Vallehermoso. De la fuente de Epina, los conocidos como Chorros de Epina, lugar visitado hoy por numerosos turistas, las jóvenes gomeras acudían a beber para conocer su futuro amoroso. Si el agua que se reflejaba era clara, todo les iría bien. Sin embargo, si lo que veían era algo turbio, ya tenían claro que su futuro amoroso no iría demasiado bien. Gara, princesa de Agulo, quiso seguir la tradición y conocer cómo sería su vida desde el punto de vista amoroso. Lo que vio no presagiaba nada bueno aunque prefirió no darle importancia hasta que visitó, por recomendación de sus amigas, al sabio de la Isla, encargado, entre otros asuntos, de atender el ritual de las jóvenes.

El sabio solo pudo recomendarle que se mantuviera alejada del fuego: "La muerte está acechando en las sombras. Como lo de arriba es lo de abajo y lo que fue, será, lo que ha de suceder sucederá. Dentro de cuatro lunas, el amor te llegará por mar pero está hecho de fuego, Gara, y si no te alejas de él, te consumirá". Con miedo, Gara volvió a su pueblo deseando que todo lo que había escuchado fuera fruto de su imaginación.

Destino

Justo al mes siguiente -después de las cuatro lunas que predijo el sabio-, al celebrarse las fiestas de la cosecha, cuenta la leyenda que llegaron hasta la Isla de La Gomera los menceyes, los nobles guanches de Tenerife, para disfrutar de los festejos. El Mencey de Adeje acudió junto a su hijo Jonay con la intención de que este demostrara su valor ante las jóvenes en edad de casarse. La idea era que compitiera con otros príncipes en diferentes pruebas, como el salto del pastor, el esquivo de piedras o la lucha del palo.

Gara se quedó prendada de Jonay y lo mismo le ocurrió a él. Sin embargo, ella, recordando las palabras del sabio, huyó del lugar. Jonay corrió tras ella. Al encontrarse se dieron cuenta de que estaban enamorados por lo que regresaron hasta donde se encontraban sus familias para contarles lo que ocurría. Justo en ese momento en el que tan felices se encontraban, el Teide (Echeyde para los guanches) entró en erupción. El fuego hacía aparición. Sus familias, atemorizadas, les prohibieron volver a verse nunca más. Los menceyes regresaron a Tenerife para continuar con sus vidas después de que la montaña se durmiera.

Separados por obligación, su amor no decayó. Jonay decidió ignorar las indicaciones de su padre y se lanzó al mar para nadar hasta La Gomera en busca de Gara. La historia asegura que empezó su aventura lanzándose al agua desde Punta de Teno y que solo contó con la ayuda de unas pieles de animal que le ayudaban a mantenerse a flote cuando ya no aguantaba más el cansancio. Al llegar a La Gomera recorrió la Isla en busca de Gara y hasta que no la encontró, no desfalleció. Se fundieron en un largo abrazo que solo se vio interrumpido cuando con el amanecer los padres de ella se percataron de su ausencia. Ellos, corriendo para intentar que nadie les impidiera estar juntos, alcanzaron uno de los picos más altos de la Isla, justo en la cima del monte del Cedro.

Contentos por verse a salvo, se tranquilizaron en su escondite pero pronto estuvieron rodeados por quienes les buscaban en nombre de la familia de Gara. Sus manos cogieron una vara de cedro afilada por ambas partes, que colocaron entre ellos apuntando a sus corazones. Mirándose a los ojos se abrazaron, clavándose el palo, y se arrojaron al vacío. Hoy la cumbre más alta de La Gomera es conocida como el Alto del Garajonay en su nombre.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine