Cultura para los niños

Érase una vez la magia de la música

La Banda Municipal de Santa Cruz ofrece cuatro funciones de sus conciertos didácticos con la asistencia de más de 2.000 alumnos tinerfeños de entre 3 y 15 años en el Teatro Guimerá

19.11.2015 | 02:00
Un momentos de una de las funciones que tuvo lugar ayer en el Teatro Guimerá.

La Banda Municipal de Música de Santa Cruz de Tenerife tuvo ayer un público de excepción en el céntrico Teatro Guimerá. Centenares de niños se dieron cita para presenciar el primero de los conciertos didácticos que protagoniza la agrupación chicharrera durante el presente mes. Y todos ellos les regalaron tantos aplausos y vítores como fueron capaces de generar sus pequeñas manos y gargantas.

El alboroto fue espectacular al comienzo de la función, pero el joven público demostró una gran madurez y sabía perfectamente que, cuando las luces se apagan en el patio de butacas, hay que guardar silencio. Y, así, el teatro chicharrero se convirtió en "una cueva imponente" durante la representación de la obra El duende que enseñó a jugar a los niños, donde los niños aprendieron que los libros son una mágica llave que permite poner en marcha la imaginación de los más pequeños.

Desde el comienzo de la representación quedó claro de qué bando estaban los pequeños espectadores. La bruja no pudo recibir más abucheos durante el transcurso de la obra, que se prolongó durante algo menos de una hora. "¡Fuera, fuera, vete de aquí!", le gritaba el joven público cada vez que el malvado personaje osaba asomar la cabeza por alguno de los rincones del escenario. Por su parte, Duende, el protagonista de la mágica historia, se metió al público en el bolsillo mientras mostraba a los niños que se puede jugar de miles de formas diferentes.

La comba y la pelota fueron solo algunos de los pasatiempos que este pintoresco personaje mostró durante la función. Pero, sin duda, el trompo fue el entretenimiento que más aplausos se llevó por parte del público. Y es que la peonza se ha convertido, en los últimos meses, en el gran amigo de los niños durante los recreos de los colegios de buena parte de Tenerife, tal y como quedó demostrado ayer.

El director de la Banda Municipal de Música de Santa Cruz de Tenerife, Felipe Neri, explicó, minutos antes de que comenzara la primera de las funciones escolares, que estas son únicamente una más de las actividades de continuidad que realiza la agrupación a lo largo de todo el año en el municipio chicharrero. En esta ocasión, la Banda cuenta con la colaboración del Conservatorio de Música de Canarias. Así, se dieron cita tanto profesores como alumnos de esta institución cultural en el escenario del Teatro Guimerá. Estos últimos fueron, precisamente, uno de los más ovacionados cuando finalizó el primero de los pases.

Serán más de 2.000 los alumnos que podrán disfrutar de estas funciones, que aúnan el teatro con la mejor música en directo. Los niños que dan forma a este especial público tienen entre 3 y 15 años y acudirán a los cuatro pases en el Teatro Guimerá que comenzaron ayer y finalizan hoy mismo.

El duende que enseñó a jugar a los niños fue el cuento elegido para protagonizar estas funciones. Felipe Neri explicó que, aunque esta obra ya fue estrenada en el año 2006, ahora vuelve a los escenarios de manera renovada. La historia fue creada por Carmen Desirée González, mientras que la música corre a cargo de su marido, José Manuel Encinoso. "Tratamos de atraer la atención de los niños con músicas que sirvan para diferenciar a cada uno de los personajes que aparecen en el escenario, y que les ayude también a descubrir los instrumentos de la Banda", explicó Neri.

Sentada en una de las butacas del Teatro Guimerá para no perderse detalle de este reestreno, Carmen Desirée González explicó que "con esta obra tratamos de restaurar la idea de los cuentos clásicos, plagados de duendes, princesas y brujas". "Siempre existe algo de nervios cuando ves que una idea tuya se representa sobre un escenario, pero cuando la estrenamos en 2006 tuvo muy buena aceptación, así que estamos algo más tranquilos", comentó.

El CEIP San Fernando fue uno de los colegios que acudió al primer pase de estos conciertos didácticos. Los alumnos de 3.º y 4.º de Primaria son unos auténticos veteranos en este tipo de actividades y su pasión por la música se puede comprobar con solo oírlos hablar. La vicedirectora Elena Fernández, explicó que esta es solo una de las numerosas actividades culturales a las que acuden los alumnos a lo largo del curso. La maestra aseguró que los estudiantes se empapan de cada una de las enseñanzas con las que se encuentran en estas actividades y "luego son capaces de diferenciar las corrientes artísticas o los estilos musicales con solo verlos por la televisión", sentenció antes del comienzo de la obra teatral.

Carla Mendoza tiene solo 7 años pero está deseosa de aprender a tocar la trompeta en los próximos años. Ayer supo diferenciar prácticamente todos los instrumentos que integran la Banda Municipal de Música pero se mostró en contra de la bruja que complicó la vida de Duende. Por su parte, el pequeño Josué Arriaga, de 8 años, se fijó más en los cantantes que en los músicos porque él mismo pertenece al coro del colegio. Sin embargo, esta joven promesa de la canción prefiere el inglés al español y por eso estos días no para de ensayar cada uno de los versos del villancico Merry Christmas.

Los alumnos de Primaria del Colegio Hispano Inglés también acudieron al primer pase de estas funciones celebradas en el Teatro Guimerá. Los estudiantes de este centro chicharrero son auténticos maestros de la música. Mientras algunos se dedican a componer sus propias canciones aunque solo estén cursando 4.º de Primaria, otros aprenden a tocar la batería o la guitarra. Ayer disfrutaron de la función de comienzo a fin y alguno que otro tomó notas de algunas ideas para luego escribir su propia representación escénica.

La obra de teatro se hizo corta para muchos de los escolares, que le dedicaron una amplia ovación a la Banda Municipal, que se encargó a acompañar a los protagonistas de este cuento de hadas en cada una de sus aventuras. Los alumnos tuvieron, además, la oportunidad de hacer magia con solo frotar sus manos, lo que puso el broche de oro a una mañana diferente de colegio. Y, quién sabe, como relató el narrador de El duende que enseñó a jugar a los niños, "quizás todos formemos parte de un cuento y las palabras más mágicas del mundo simplemente sean ´Érase una vez...".

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