La Laguna

El obispo tendrá vivienda oficial 9 años después del incendio del Palacio Salazar

La Diócesis rehabilita una casa centenaria de 250 metros cuadrados en la calle Tabares de Cala para Álvarez, quien desde 2006 reside en un piso de alquiler

17.11.2015 | 12:17
El obispo tendrá vivienda oficial 9 años después del incendio del Palacio Salazar

El obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, volverá a tener una residencia oficial nueve años después de que un incendio redujera a cenizas el Palacio Salazar, sede del Obispado. La máxima autoridad eclesiástica de la provincia se mudará a una casa ubicada en el número 29 de la calle Tabares de Cala cuando acaben las obras de rehabilitación que financia la Diócesis. El prelado ocupaba unas dependencias de la segunda planta del inmueble de la calle San Agustín junto con su secretario. Después del suceso, que arrasó el edificio el 23 de enero de 2006, se mudó a un piso de alquiler en el casco donde vive solo.

La casona de Tabares de Cala fue adquirida por el Obispado hace años con la idea de ampliar las instalaciones de San Agustín, ya que incluso antes del incendio no había espacio para centralizar en un solo lugar todos los departamentos administrativos de la Diócesis. Sin embargo, los planes cambiaron radicalmente después de que el fuego destruyera el inmueble del siglo XVII de la peatonal lagunera, considerado como uno de los más emblemáticos de Canarias.

Con la reconstrucción del Palacio de Salazar como prioridad, la casona de Tabares de Cala, construida en el año 1900, quedó cerrada a cal y canto. El paso del tiempo hizo que su deterioro fuera cada vez más acusado. El ecónomo del Obispado de Tenerife, Víctor Oliva, asegura que hace años que el interior de esta propiedad de 250 metros cuadrados, que está protegida por el Plan de Protección Especial del Casco Histórico, estaba apuntalado y el mal estado de la cubierta, con multitud de filtraciones, aceleró el proceso hasta que quedó en ruinas. La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de La Laguna dictó un requerimiento meses atrás exigiendo al Obispado que garantizara la estabilidad del inmueble y, sobre todo, que interviniera en la fachada para evitar desprendimientos que pusieran en riesgo a los peatones. Víctor Oliva asegura que "la obra que se debía emprender para arreglar la cubierta y el frente de la casa eran de tal envergadura que convenía invertir un poco más y dejarla operativa".

Así es como se inició hace un mes el proyecto de rehabilitación, que tiene un plazo de ejecución total de 10 meses. Una vez que concluyan los trabajos, el obispo tinerfeño, que es oriundo de La Palma, dejará la vivienda que alquila la Diócesis para él y volverá a tener una residencia oficial. Esta casa forma parte del patrimonio inmobiliario del Obispado en La Laguna, que está compuesto por 92 inmuebles y solares. Según el inventario facilitado por la Diócesis Nivariense, entre sus bienes hay 43 edificios de uso religioso o dedicados a su obra social. También posee un trastero, tres garajes, un parking en el casco, 18 solares, cinco locales y 22 casas. Los espacios comerciales y algunas viviendas están alquilados y contribuyen a financiar las actividades de la Diócesis.

La mayoría de las propiedades han sido donadas. El Obispado ha recibido como donativo un piso en ruinas, afectado por la aluminosis en Las Chumberas y una casa en Barrio Nuevo. Además, ha comprado todo tipo de viviendas, algunas para alojar a sus sacerdotes. En su inventario figuran un piso en Geneto, otro en Los Baldíos, tres en Barrio Nuevo, dos en la Avenida Trinidad y dos en Obispo Rey Redondo. La mayoría de sus casas se concentran en el casco histórico. Entre las de mayor valor destaca la Casa Van Damme, de la calle Anchieta, 21, que fue construida en 1888. Hay otras en la calle Nava y Grimón, en Cabrera Pinto, 10; en Bencomo, 27 y la de Tabares de Cala 29. Fuera del casco están la de Marqués de Celada 37; dos casas en Las Mercedes y

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