Unos jóvenes rescatan a una podenco atropellada en medio de la autopista

La perra, llamada ´Cayuco´, tiene varias fracturas en las patas y la cadera y necesita una operación de 1.200 euros

13.11.2015 | 12:55
Una imagen de la podenco ya en el veterinario.

Se jugaron su propia vida para salvar la de Cayuco. Los tinerfeños Jorge Castañeda y Karen Nuñez, y el barcelonés Ángel Fontesa y su mujer, se convirtieron ayer en los héroes de la jornada tras lograr rescatar a una podenco, llamada Cayuco, atropellada en la autopista del Sur. La perrita, que tenía múltiples facturas en las patas y la cadera, no podía dar ni un paso sin caer al asfalto. Llena de sangre, Cayuco sorteaba los coches, que seguían de largo a toda velocidad, cómo podía. Hasta que Castañeda logró atraparla. "En ese momento no lo dudé, me metí en la autopista y fui tras ella esquivando los coches", relata el joven tinerfeño. Al final, pudo recuperarla. "A veces las historias tienen finales felices", asegura Castañeda.

Este tinerfeño, residente en Candelaria, iba camino de su trabajo, en Fañabé (Adeje), cuando se cruzó con Cayuco. "Eran las nueve y media de la mañana y en la autopista del Sur, a la altura de El Tablero, el tráfico se ralentizó", recuerda Castañeda. Fue entonces cuando vio a un perro corriendo en dirección contraria a los vehículos. Estaba en el carril izquierdo, pegada a la mediana, lo que ponía aún más en peligro su vida. "Solo podía caminar con dos de sus patas por lo que se iba al suelo continuamente", detalla el tinerfeño.

Pero Castañeda no se lo pensó dos veces. "Soy un amante de los animales así que aparqué el coche en el arcén y me lancé a la vía", explica el joven. Solo pasaron unos minutos aunque al tinerfeño le parecieron toda una vida. "El resto de conductores no paraba, seguían su camino, y yo tenía que ir rehuyéndolos", añade Castañeda. Tras varios intentos, la rescató. "Estaba muy débil y tenía el cuerpo lleno de sangre", señala el joven.

Junto a Castañeda, también en el arcén, se encontraba Fontesa y su mujer. Una pareja de catalanes que están de luna de miel en la Isla. Fontesa intentó atrapar a Cayuco antes que Castañeda pero no pudo. "Íbamos a hacer turismo en el Sur de la Isla cuando vimos algo en la carretera. Nunca me imaginé que era un perro", reconoce Fontesa.

Una bonita casualidad hizo que a los pocos minutos pasará por allí un furgón de la Asociación de Defensa y Protección de Animales de Canarias (Adepac) donde Castañeda había adoptado a uno de sus tres perros. Entre el tinerfeño y la pareja de turistas lograron parar a la voluntaria que conducía el vehículo y explicarle la historia de Cayuco. Paloma, la voluntaria de Adepac, y el resto de valientes llevaron a la podenco al veterinario. "Allí nos dijeron que necesitaba una operación de 1.200 euros", destaca Castañeda.

Cayuco llevaba un chip por lo que pudieron localizar a su dueño, que resultó ser un cazador de la zona y cliente habitual de esa veterinaria, de inmediato. La presidente de Adepac, Yahaira Tovar, explica que, aunque en un principio el dueño iba a ceder a la perrita al refugio porque no podía hacerse cargo de las intervenciones del animal, al final "ha decidido quedársela".

Tovar detalla que Cayuco ya ha sido operada pero que "aún así necesitará de más intervenciones". "Se trata de un tratamiento costoso", asegura la presidenta de Adepac. No obstante, el refugio ya se había hecho cargo de la podenco e incluso a Cayuco ya le había salido un nuevo hogar a unos cuantos kilómetros de la Isla. Fontasa y su mujer habían decidido adoptarla. "Desde el momento en el que la vimos quisimos quedárnosla", confiesa el catalán. No obstante, la pareja de turistas sabía que no podía hacerse cargo de las operaciones. "Tendríamos que haber pedido ayuda para costearlas", reconoce el barcelonés.

La historia de Cayuco apareció pronto en las redes sociales a través de una publicación en Facebook en la que aseguraban que un conductor había tirado a un perro a la autopista del Sur de Tenerife. La autora de estas palabras, Karen Nuñez, explica que sobre las nueve y media de la mañana vio como algo volaba desde un vehículo. "Solo estaba ese coche, en la derecha, y yo, en la izquierda. No había nada en la carretera y de repente vi como algo salía disparado", aclara Nuñez.

Primero pensó que era una bolsa grande. Luego se dio cuenta de que lo que había en la autopista era un perro. "Creí que habían lanzado del coche al animal, aunque al reflexionarlo más tarde recaí en que lo más seguro es que lo habían atropellado", puntualiza la tinerfeña. Nuñez quiso pararse al instante pero no pudo. "Todo el mundo tocaba la pita pero nadie paraba y tuve que seguir", detalla la joven.

Nuñez persiguió al vehículo que presuntamente había atropellado a la podenca. "Le eché el coche encima, le piqué las luces y le grité que volviera a recoger al animal", asegura la tinerfeña. Pero lo que recibió fue malos gestos. "Oí algunos insultos y me enfadé aún más", recuerda la joven. Nuñez se dirigió entonces al cuartel de la Guardia Civil donde denunció lo que había presenciado minutos antes. "Fueron ellos los que me dijeron que probablemente no lo habían lanzado sino que había visto al perro salir disparado por la colisión", aclara la joven.

Nuñez no sabía cómo había terminado la historia de Cayuco después de que ella la dejara atrás en la autopista; tampoco conocía a Castañeda ni a Fontesa. Pero las redes sociales hicieron su trabajo y todos los ángeles de la podenca se acabaron conociendo y entablando amistad. "Nuñez se puso en contacto conmigo a través de Facebook y yo le conté como había terminado todo", señala Castañeda. El joven añade que, al final, "la historia tuvo un final feliz y Cayuco podrá volver a tener una nueva vida".

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