Tenerife| 2030

El Cabildo reactivará la producción de energía solar tras cinco años de parón

Invertirá unos 9,7 millones el próximo año

10.11.2015 | 14:04
Placas fotovoltaicas del ITER, en Granadilla de Abona.

El Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) trabaja en la actualidad en el desarrollo de diversos proyectos que supondrán la reactivación de la energía fotovoltaica en la Isla. El director de este organismo dependiente del Cabildo de Tenerife, Manuel Cendagorta, informó ayer de que la puesta en marcha de estas actuaciones será posible gracias a la inyección económica que ha planificado la Corporación insular de cara al próximo ejercicio, de unos 9,7 millones de euros. Para él, la financiación por parte de la Corporación insular es una muestra "clara" de su apoyo al uso de las renovables, pero lo que es más importante, es "una punta de lanza para ver si conseguimos arrancar" en este ámbito. El responsable de la entidad mostró así su entusiasmo por este compromiso, no solo porque permitirá ejecutar nuevas ideas, sino porque pondrá fin al "parón de cinco años" que sufre esta fuente natural.

Según detalló el responsable de la entidad, si el montaje de parques eólicos está estacando desde hace casi 15 años en Canarias, la última vez que el ITER instaló placas solares fue en 2010. En ese año, encima, se trataron de "pequeñas cositas" que quedaron pendientes de iniciativas que no se concluyeron en 2008, el último ejercicio en el que verdaderamente se colocaron grandes plantas.

El fomento de esta fuente ha estado estancado en la Isla desde entonces, pero Cendagorta está convencido de que la inversión del Cabildo para el año que viene permitirá "retomar" la puesta en marcha de estas infraestructuras aprovechando que "han caído tanto de precio", aunque afirma que su importancia va incluso más allá, porque el reto que el director del Instituto ha marcado a su equipo es conseguir que las instalaciones de este tipo sean rentables.

No le queda "más remedio" que ir al mercado nacional, lo que significa retribuir el kilovatio por hora por debajo de los cinco céntimos. Ese pago tan bajo por la energía "dificulta" las inversiones en este ámbito, ya que hace que no se pueda ganar el dinero que se gastó en la puesta en marcha de la planta. "A pesar de eso, el Cabildo va a aportar fondos suficientes para, aún con una rentabilidad" limitada, permitir "hacer una inversión en fotovoltaicas de unos cinco megavatios o seis y, luego, pequeñas plantas en el rango de los kilovatios distribuidas por la Isla, fundamentalmente en edificios de la Corporación insular", detalló.

Por partes, especificó los proyectos que el ITER ejecutará con esos más de nueve millones de euros, para los que el organismo primero debe desarrollar los proyectos con el fin de que puedan ser aprobados por la Institución tinerfeña y así poder realizarlos en 2016.
Por un lado está la colocación de placas por el territorio. La mayor de estas infraestructuras será de seis megavatios y la intención es que esté ubicada en Arico. La instalación se usaría para introducir la producción en el mercado y disminuir así la dependencia de la Isla a los carburantes fósiles. "Es un reto muy importante, porque estamos en el límite de conseguir la rentabilidad de la fotovoltaica yendo a mercado", resaltó Cendagorta.

Según apuntó, como el mercado paga a menos de cinco céntimos el kilovatio por hora, lograr una rentabilidad mínima para poder pagar el desarrollo e instalación de la infraestructura es muy difícil. Lo que el Instituto pretende es, con la ayuda del Cabildo, "hacer el esfuerzo de conseguir que esa planta sea rentable, y si lo lográramos, abriríamos la posibilidad de colocar más plantas solamente con el mercado". ¿Y cómo hacer que la inversión realizada sea al menos compensada con los beneficios obtenidos? A base de "reducir costes como locos por todos los sitios".

Según sus cálculos, harán falta unos cinco o seis millones, de los casi 10 que pondrá la Corporación, para poner en marcha la planta de Arico. Ocupará una superficie de unos 5.000 metros cuadrados y estará ubicada en suelo rústico, porque el urbanizable "no se puede pagar y no hay forma de que salgan las cuentas", especificó. Pese a contar con los fondos necesarios, el fin, por tanto, es lograr recuperar esa inversión con la energía que generará durante los 25 años que tiene de vida a pesar de que el mercado lo paga a cinco céntimos. Con ese precio y ante la bajada de precio de los paneles, "hay que rehacer la estructuras de la instalación" y el ITER se encuentra en estos momentos en el proceso de rebajar costes de producción "por todos los sitios para intentar que encajen los números"; intentar pagar la infraestructura en "aproximadamente 10,12 o 13 años". Si el Instituto logra su rentabilidad, podría pedir un préstamo a una entidad financiera y lo podría pagar "en los próximos 10 años". Que sea rentable, al fin y al cabo, "hace que se abra una posibilidad a una financiación externa y a crecer mucho", destacó Cendagorta.

Aparte de este proyecto, el director del organismo indicó que otra de las actuaciones es colocar plantas en edificios públicos de la Corporación insular para el autoconsumo, aunque aún debe identificarse los inmuebles adecuados en los que poder llevar a cabo los trabajos. "Ahí propugnamos una integración arquitectónica razonable y bonita, no ponerlas de cualquier forma, sino que queden bien; eso va a ser un trabajo largo", puntualizó. Con esa inversión, además, se contempla un sistema de acumulación por baterías y otro de reducción de consumo de aires acondicionados en el ITER mediante pozos de intercambio térmico de agua de mar, que tiene "una eficiencia mejor a la hora de conseguir frío", así como un estudio previo de prospección geotérmica.

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