Sin luz ni agua y con una niña que cuidar

Carmen y César tuvieron que ocupar una casa pues no cobran nada y tienen que sacar adelante a su hija

09.11.2015 | 14:21
Sin luz ni agua y con una niña que cuidar

Ocupar una vivienda no es una decisión fácil pero cuando una familia tiene menores a cargo, acabar en la calle no es una opción. En esa situación se encontraron a finales de julio Carmen Rosa Sosa y César Javier Ruiz, quienes después de vivir de alquiler durante años en un piso de La Cuesta vieron que no podían continuar pagando el alquiler porque no tenían ingresos y decidieron ocupar una vivienda en el mismo barrio.

"Según nos dijeron, esta casa estaba sin habitar desde hace unos ocho años y su dueño está fuera de la Isla", cuenta Ruiz. Por ello, decidieron ocuparla. Sin embargo, antes que ellos la había ocupado otra familia y fue con ellos con quienes trataron para evitar acabar viviendo en la calle. "Nuestra intención era encontrar al dueño para llegar a un acuerdo con él", aseguran, ya que si algo tiene claro esta pareja es que nunca entrarían a vivir en una casa para ocasionar problemas a nadie.

La pareja lleva seis años sin un trabajo, casi desde que Carmen Rosa se quedó embarazada. Desde entonces, han enlazado las ayudas del paro, maternidad y familia, y pequeños trabajos temporales hasta que hace un año y medio comenzaron a cobrar la Prestación Canaria de Inserción (PCI). Sin embargo, en la actualidad no cuentan con ningún ingreso, ya que siguen a la espera de que les paguen los últimos seis meses de prestación. Con esta ayuda, de 580 euros al mes, apenas podían pagar los gastos de luz y agua, por lo que desde hace tiempo que la pareja tiene que ingeniárselas para llevar algo de comida a casa. Para ello, reciben ayudas de familiares y amigos, así como vecinos de La Cuesta que colaboran con ellos siempre que pueden. Además, cada 15 días reciben un paquete de comida de la iglesia.

Carmen y César, dependienta y albañil de profesión, solo buscan un trabajo para poder sacar adelante a su hija, una niña que no pierde la sonrisa aunque tenga que utilizar una linterna para hacer la tarea, y de la que sacan las fuerzas para salir adelante día a día. De hecho, Carmen Sosa afirma que "si hubiéramos tenido otra opción nunca habríamos entrado en una casa que no es nuestra". Por ello, insisten en que "lo que queremos es un trabajo para poder irnos de aquí y pagar un alquiler que podamos permitirnos". Además, hace seis años tramitaron los papeles para acceder a una vivienda de protección oficial, lo que les ayudaría a sacar adelante a su familia.

"Nunca pensamos que podríamos llegar a esta situación. Antes trabajábamos los dos y vivíamos bien. Luego, nos adaptamos a vivir con los ingresos de las ayudas, pero ahora tenemos que sobrevivir sin ingresos", añade.

La casa en la que han entrado a vivir no cuenta con las condiciones básicas necesarias, al no disponer de agua ni luz. Sin embargo, si hay algo que no les falta es el techo. Y, por ello, y gracias a las ayudas, han aprendido a pasar el día a día con garrafas de agua que le traen familiares y amigos, y obteniendo la luz de las linternas. Una de ellas está siempre en manos de la más pequeña de la casa, ya que no le gusta estar a oscuras, aunque César y Carmen han enseñado a la niña diversos trucos y juegos para pasar el día como cualquier otro pequeño de su edad, sin sentir que pasen más necesidades de lo normal y, sobre todo, sin que pierda su alegría.

A pesar de ello, Carmen Sosa reconoce que "vivimos con el miedo de que un día pueda venir el dueño y nos tengamos que ir de aquí". En caso de que ello ocurra, aseguran que intentarían llegar a un acuerdo con él y le explicarían los motivos que los han llevado a esta situación y, si no llegan a un entendimiento, "nos iríamos a otro sitio porque nunca me veré en la calle con mi hija", manifiesta Sosa.

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