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Bodas con mucho corazón

Lo que comenzó como una afición se ha convertido en una de las empresas organizadoras de eventos más prometedora

09.11.2015 | 16:37
La afición transformada en profesión.

Rocío Aparicio fundó hace cuatro años Alma Salada

Alma Salada combina la esencia de sus dos creadores. De Rocío Aparicio toma la pasión que emplea en todo lo que hace y de Airam Peraza coge todo su salero y buen humor. Nadie hubiera imaginado hace cuatro años que lo que comenzó como una afición de Aparicio se convertiría en una de las empresas de organización de eventos más prometedoras del Archipiélago. Y es que, como ella misma asegura, lo que Alma Salada hace son "bodas de emociones".

Con solo 26 años, disfruta en la actualidad de un momento empresarial prometedor. A pesar de que comenzó a cursar la carrera de Derecho, a falta de unas pocas asignaturas para licenciarse abandonó los estudios para dedicarse a lo que realmente le apasionaba. Después de realizar algunos cursos sobre la organización de bodas y comenzar a estudiar la carrera de Bellas Artes, fundó Alma Salada junto a su pareja, Airam Peraza.

De eso hace ya cuatro años y desde entonces no ha dejado de formarse para poder ofrecer el mejor producto a un público ansioso por este tipo de oferta. Alma Salada nació como una pequeña empresa que ofrecía pulseras, paquetes antirresaca y diversos productos pensados para hacer la vida algo más divertida. Precisamente las pulseras fueron uno de los productos que más éxito tuvieron en un primer momento. "En la época de Navidad nos fuimos al rastro con una tabla de planchar y una tela bonita ¡y vendimos todas las pulseras!", recuerda la joven santacrucera.

Esta labor la combinaba Aparicio con su trabajo en una tienda de decoración. Fue en esos momentos cuando comenzó a realizar pequeños trabajos para sus amigos y a dar consejos para las celebraciones que organizaban los clientes de este comercio.

"En una ocasión, una cliente me dijo que no quería que le diera solo una idea sino que directamente le organizara el acto", explica la joven chicharrera, quien encaminó entonces su empresa hacia la organización de eventos. "Hace un año y medio viajé a Zaragoza para acudir a una formación intensiva de un fin de semana con los emprendedores que están detrás de Bodas de cuento y entonces me di cuenta de que en Canarias existía un monopolio por parte de unos pocas empresas encargadas de la organización de eventos pero que había un público que reclamaba algo más", relata Rocío Aparicio.

Así, Alma Salada llegó con ideas nuevas a un sector que cada día cuenta con más clientes. "No buscamos realizar eventos temáticos, sino personalizarlos al máximo", sentencia la joven. Tras el éxito de los últimos meses, el socio de Aparicio, Airam Peraza, ha dado paso a una nueva socia, Isabel Hernández-Suárez. Con la llegada de esta última a la empresa, se inicia una nueva etapa para la emprendedora santacrucera, quien también ultima la apertura de un nuevo local de Alma Salada en la calle El Pilar, número 7. Allí, además de recibir a sus clientes, impartirán diferentes talleres, como de caligrafía y arreglos florales, que hasta el momento han tenido mucho éxito.

El volumen de trabajo ha crecido muy rápidamente en Alma Salada, por lo que las dos socias se han convertido en ángeles de la guarda que se ayudan y protegen entre ellas. "Ahora mismo no tenemos horario de ningún tipo pero hacemos los que nos apasiona y cuando vemos los resultados se nos olvida todo el cansancio", resaltan las jóvenes. Es tal el vínculo que ha surgido entre estas dos jóvenes chicharreras que Rocío Aparicio tiene claro que su propia boda estará organizada por Isabel Hernández-Suárez, quien reconoce que ya está tomando nota de todo lo que le gusta a su compañera.

Alma Salada trabaja, en la actualidad, en todas las Islas. Explican que "hemos despuntado porque ofrecemos un servicio muy especializado y con mucha variedad". La relación que Aparicio forja con sus clientes es tan estrecha que, después de más de un año organizando todo tipo de eventos, aún recuerdo el nombre de todos los protagonistas. Sin embargo, reconoce que hasta el momento cuenta con dos bodas que están grabadas a fuego en su memoria.

"La boda de Ariadna y Fran fue muy especial para mí porque en ella lanzamos las letras luminosas, que se han convertido en una de nuestras señas de identidad", explica Rocío Aparicio, quien también recuerda con especial cariño otro enlace más reciente: "La boda de María José y Javi se celebró en verano y, socialmente, fue la bomba".

Ahora, Aparicio y su socia esperan con ansias el enlace que les permita organizar una gran fiesta en lugares como el Parque García Sanabria o en un invernadero con un ambiente muy parisino. Y, sobre todo, buscan continuar sorprendiendo a los clientes que confían en Alma Salada para organizar las fiestas de los grandes momentos de sus vidas.

Alma Salada vive estos días la resaca del éxito de Feboda, celebrada hace dos semanas en el Recinto Ferial de Santa Cruz. "Hasta el momento siempre habíamos participado con otras empresas, pero este es el primer año que tuvimos un puesto para nosotros solos", explica orgullosa Aparicio. La asistencia a este encuentro le ha permitido cerrar muchas más fechas para los próximos meses, aunque reconoce que ya tienen la agenda completa y que septiembre de 2016 va a ser una gran mes para este tipo de celebraciones.

"La gente ya no busca celebrar una boda, un bautizo o una comunión, lo que quiere es una auténtica fiesta", sentencia Rocío Aparicio, quien se han convertido en una verdadera experta en dar forma a recuerdos inolvidables para todos aquellos que tienen la suerte de cruzarse en su camino.

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