La Laguna

La Justicia desahucia al Mercado de San Pablo y devuelve la casona a los Borrella

La empresa gestora de la recova ´gourmet´ acumuló una deuda de 300.000 por el impago del alquiler

05.11.2015 | 13:11
Santiago Borrella, propietario del inmueble, entrando en el negocio junto a las funcionarias judiciales.

La luz sigue cortada por impago. Las plantas que decoraban los pasillos se secaron. La estructura de los puestos y el mobiliario siguen ahí pero están cubiertos de polvo. En los fregaderos todavía quedan platos y vasos sucios junto a jarrones llenos de corchos. Incluso los huesos pelados de lo que fue una pata de jamón siguen colgados del techo en un stand. El silencio que inunda los vestigios del que fue el proyecto de inversión privada más prometedor del casco lagunero es atronador. Así se encontraron el Mercado de San Pablo las funcionarias del Juzgado Número 5 de La Laguna cuando, pasadas las 9:30 horas, abrieron la puerta. Cumplían la orden dictada el pasado 17 de septiembre por la magistrada María Mercedes Santana, de desahucio de la empresa Inversiones Turísticas Bezanilla, creada por Pablo Montesinos para gestionar la recova gourmet, después de que el empresario acumulara una deuda de 300.000 euros por el impago del alquiler. La medida devuelve la casona del número 59 de la calle Herradores a sus propietarios, la familia Borrella, al rescindir el contrato de arrendamiento.

El Mercado de San Pablo fue clausurado por la Gerencia de Urbanismo el 6 de abril. Los técnicos municipales hicieron una visita para comprobar que respetaba los requisitos de la licencia y advirtieron que, cinco meses después de su inauguración, sus instalaciones tenían más de una docena de deficiencias. Santiago Borrella espera que los antiguos socios de Montesinos y los operadores de los puestos lleguen a un acuerdo, ya sea montando una cooperativa o con cualquier otra fórmula, para que el Mercado de San Pablo reabra pronto y puedan recuperar el dinero que invirtieron. "Haremos todo lo posible para retomen su actividad pronto", avanzó descartando que su familia vaya a participar del negocio. "Nosotros lo único que queremos es alquilar la casa. Y esta vez vamos a pedir suficientes garantías para que esto no nos vuelva a pasar", advirtió.

Tras la clausura, el gigante de la industria textil española, Inditex, hizo una oferta a la familia Borrella para quedarse con la casa. El empresario lagunero la rechazó, aunque económicamente fuera muy beneficiosa para él, porque considera que debe cumplir la promesa que le hizo a las 40 familias que alquilaron los puestos de la recova. "Hay gente que ha hipotecado la casa de sus padres o que dejaron sus trabajos para apostar por este proyecto y quiero que cumplan sus expectativas y este negocio sea su medio de vida", destacó el empresario.

En un último gesto desesperado Montesinos intentó frenar el desahucio de ayer alegando que carecía de liquidez económica para hacer frente a los pagos de las mensualidades pendientes del alquiler. Intentó justificar esa insolvencia asegurando que se había producido por el impago de las contraprestaciones periódicas de los operadores y que había tenido que pagar los recibos de luz y agua del Mercado de San Pablo, algo que Borrella desmintió ayer al aseverar que fue él quien tuvo que abonar las facturas durante meses porque Montesinos nunca traspasó estos servicios a su nombre. Asimismo, Montesinos argumentó ante la Justicia que toda esta situación obligó a su empresa, Inversiones Turísticas Bezanilla SL, a entrar en concurso de acreedores, pero el proceso lo inició de forma voluntaria solo un día antes de la celebración del juicio por la demanda de los Borrella. La juez entendió que ese concurso de acreedores no estaba resuelto y, por lo tanto, lo dejó al margen de esta causa judicial.

"Hasta el último momento intentó poner trabas para que esto no acabara", se quejaba ayer Borrella. Según apuntó, con la entrada en concurso de acreedores Montesinos "solo buscaba dilatar todo". "Por suerte, no le salió como él esperaba porque si no este proceso se podría haber retrasado y la casa hubiera seguido cerrada dos años más por lo menos", aclaró el casero.

En una de sus últimas entrevistas concedidas a los medios, Pablo Montesinos culpó a Borrella de ser uno de los responsables del hundimiento de su negocio por el alto coste del alquiler de la casa. "Esta casa tiene 2.000 metros cuadrados repartidos en tres plantas. Le aseguro que no encontrará ningún local de estas dimensiones más barato que este en toda la ciudad. Y aunque solo tenga en cuenta la superficie de la planta baja, le garantizo que, en las peatonales del casco, no hay ninguno más barato", remarcó su propietario.
La rutina de Herradores fue interrumpida ayer por el despliegue de unidades móviles de distintas televisiones, fotógrafos y una custodia policial compuesta por cinco agentes locales. Finalmente, Montesinos no se presentó. "Me alegro de que todo haya transcurrido con tranquilidad y que no hiciera falta que intervenga la policía", admitió Borrella visiblemente nervioso y "cansado", según comentó, después de varios días sin dormir.

La de ayer era la segunda orden de desahucio contra el gestor del Mercado de San Pablo. La anterior data del 15 de julio del año pasado. El empresario logró evitarla solo un día antes de que se ejecutara al conseguir la inversión suficiente vendiendo acciones de su empresa para saldar las deudas acumuladas en aquel entonces y alcanzar un acuerdo con Borrella.

La etapa de Montesinos como gestor concluyó ayer. Comienza ahora otra en la que tendrá que hacer frente a más de una docena de causas judiciales, algunas por presunta estafa, como consecuencia de las deudas que acumula su empresa. Entre los demandantes se encuentran operadores de los puestos y los proveedores que trabajaron en el diseño del local y que proporcionaron el equipamiento de su interior. Otros reconocen que han optado por no invertir en una causa judicial porque Inversiones Turísticas Bezanilla SL es insolvente. Sus socios han presentado una querella penal por presunta estafa, administración fraudulenta y desleal, apropiación indebida y falsedad documental por supuestamente amañar la contabilidad. La querella se tramita en el Juzgado de Instrucción Número 1 de La Laguna y el empresario se enfrenta a una pena total de 15 años en prisión.

Los antiguos socios de Bezanilla calculan que los números rojos que acumuló Montesinos con el Mercado de San Pablo rondan los 2.000.000 de euros. Aún cuando en la escritura de constitución de la empresa Bezanilla el único patrimonio que tiene para hacer frente a las deudas desde la puesta en marcha del proyecto, hace ahora dos años, son un iPhone y una todoterreno Montero valorados en 3.000 euros, la magistrada María Mercedes Santana condenó a Montesinos a devolver todas las cantidades adeudadas, más los intereses y pagar las costas judiciales.

"El tiempo nos ha enseñado que las cosas buenas nunca vienen solas" se lee en el stand de cerveza Dorada de la recova lagunera. La frase no podría haber tenido en este caso un sentido más premonitorio.

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