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Un chapuzón contra la norma en el puertito de Güímar y el muelle del Porís

Los vecinos y usuarios de El Puertito de Güímar y el muelle de El Porís continúan bañándose y pescando en la zona a pesar de la prohibición del Ejecutivo regional

05.11.2015 | 12:18
Un chapuzón contra la norma en el puertito de Güímar y el muelle del Porís

"Sin el muelle, El Puertito se muere". Así de tajante se pronunciaba ayer una de las vecinas de este núcleo costero de Güímar, María Candelaria González, sin quitarle la vista a los bañistas que chapoteaban en el muellito. "Llevo 34 años aquí y jamás habían puesto ninguna señal que prohibieran el baño", asegura la güimarera. Unos metros más allá, un pescador lanza la caña al mar. "Aquí nos hemos remojado y hemos pescado toda la vida. Y no vamos a dejar de hacerlo. Es de locos", añade la vecina.

Como González, la mayoría de usuarios y vecinos de El Puertito de Güímar y del muelle de El Porís, en Arico, no han hecho ni caso de los carteles que el Gobierno de Canarias colocó el pasado viernes y que prohibían, entre otras actividades, el baño, la pesca y el submarinismo en los muellitos dependientes del Ejecutivo isleño. Tanto es así, que en estos dos municipios ya no hay ni carteles. Si en Güímar fue la propia alcaldesa, la popular Carmen Luisa Castro, la que retiró el letrero el mismo día de su colocación, en Arico, han sido los vecinos los que han arrebatados los paneles unos días más tarde.

Así, ayer, tanto en uno como en otro muellito parecía reinar la tranquilidad. Los turistas disfrutaban de los rayos del sol, niños y mayores se refrescaban en el mar y los pescadores seguían con su faena cotidiana. Sin embargo, el malestar lo llevaban por dentro. Otra de las usuarias de El Puertito de Güímar, Mari Rodríguez, critica que "nos van a quitar hasta el aire que respiramos". "Aquí viene mucha gente mayor más por terapia que por ocio, ¿ahora a dónde van a ir a bañarse? No tenemos ni piscina", destaca Rodríguez.

A su lado, el camarero que la atiende, Alex Pérez, se suma a la conversación. "Si la gente no puede darse un chapuzón aquí, los restaurantes lo vamos a pasar muy mal", asegura el trabajador. El tinerfeño detalla que los bañistas, sobre todo los fines de semana y los festivos y puentes como el de este 2 de noviembre, "ayudan mucho al negocio".

Pérez sostiene que lo que más ha enfadado a los güimareros es la desinformación. "Colocaron los carteles sin avisar. Ni siquiera el Ayuntamiento lo sabía", critica en el camarero. El güimarero sostiene que nadie tenía ni idea de porqué habían puesto esos paneles. "Y encima, los instalaron de noche como si así no nos fuéramos a enterar", añade con enfado el camarero.

En este sentido, los vecinos de El Puertito de Güímar aplauden la decisión de su alcaldesa de retirar de inmediato las señales de prohibición. Así lo apunta la residente Antonia González, nacida en este núcleo costero. "Me parece muy bien que los quitara. No es justo lo que no están haciendo", señala esta vecina. González relata que lleva toda su vida bañándose en el muellito. "Tengo 63 años y siempre me he bañado aquí. En Güímar no hay otro sitio donde hacerlo", recalca González.

Lo cierto es que existe un gran vínculo entre El Puertito y los güimareros. Algunos como Olga Marín han aprendido a nadar en sus aguas. "Soy colombiana, pero llevo aquí 15 años. No sabía nadar hasta que llegué hasta este muellito ", puntualiza Marín. Esta usuaria reconoce que la noticia ha sentando muy mal entre los vecinos. "Hoy no se ha hablado de otra cosa. Nadie está de acuerdo", afirma joven.

Los residentes y bañistas de El Puertito de Güímar se preguntan cuál es el fin de esta prohibición. "Aquí apenas no hay barcos por lo que no entendemos que sea por una cuestión de seguridad", sostiene Marín. En este sentido, esta vecina propone que se busquen otro tipo de soluciones como, por ejemplo, "balizar y diferencias la zona para barcos de la de los bañistas". Otros usuarios plantean más vigilancia y seguridad. Y hay quienes solo piden "que se cuide un poco más a El Puertito".

Pero los güimareros no han sido los únicos que se han llevado un susto en los últimos días. El Gobierno de Canarias, que empezó a colocar estos carteles el jueves, también ha instalado las señales en el muellito de El Porís y en el de El Médano.

La noticia de la prohibición del baño también ha sentado como una bomba de relojería en Arico. En el muellito de El Porís, el vecino Nelson Amaral, quien intenta atrapar algún medregal con su caña de pescar, señala que "siempre me he bañado aquí y siempre he pescando aquí. No entiendo porque salen ahora con estas". El joven asegura que la decisión del Ejecutivo canario "no ha sentado nada bien en el municipio". "Es un sitio frecuentado por niños, mayores y turistas, y a nadie le ha gustado esta prohibición", aclara el pescador.

De la misma opinión es la residente Juana de la Cruz quien detalla que lo de darse un buen remojón en el muellito del municipio sureño "es algo que hemos hecho toda la vida". No obstante, De la Cruz reconoce que esta actividad puede ser algo "peligrosa". "Los que no conocen la zona pueden tener problemas pero nosotros sabemos cuando podemos bañarnos y cuando no", concluye esta vecina.

La colación de la señales, instaladas por el ente público Puertos Canarios, obedece a un decreto del pasado 22 de mayo, en el que se regulan los usos de este tipo de instalaciones. Entre las principales restricciones, el Gobierno autónomo prohíbe colocar sillas o mesas, efectuar asaderos o comidas, bañarse, hacer submarinismo, pescar desde los muelles o pescar cualquier tipo de arte en las dársenas y aguas portuarias. También se impide estacionar vehículos en zonas no autorizadas.

La responsabilidad y la seguridad es una de las cuestiones en las que se basa la normativa de Puertos Canarios, que, en concreto, prevé la aprobación de un régimen sancionador así como una serie de medidas de "policía portuaria".

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