La Laguna

Una nueva vida para La Atalaya

El club lagunero reabre con la intención de promocionar la hípica entre los tinerfeños

05.11.2015 | 12:15
Una nueva vida para La Atalaya
Club Hípico Nueva Atalaya

En el centro hípico Nueva Atalaya vuelven a pasear los caballos, jinetes y amazonas practican sus saltos y los amantes de este deporte pueden disfrutar de una buena comida con vistas a las pistas en las que se realizan los entrenamientos. Y es que tras dos años cerrado por la crisis, ha sido totalmente remodelado.

Nuevas zonas verdes, pistas limpias, cuadras renovadas y un espacio de restauración en el que lo moderno encaja a la perfección con lo rústico. El centro hípico Nueva Atalaya empezó a recibir en agosto a sus primeros inquilinos y hoy ya cuenta, como antaño, con la celebración de uno de los torneos más importantes de las Islas, el campeonato regional de doma clásica que se celebró este fin de semana. Así, el espacio ha pasado de estar en total abandono, casi cayéndose a cachos, a ser un lugar en el que pasar las horas libres viendo cómo jinetes y amazonas pasean sus caballos.

Los encargados de que el recinto ecuestre vuelva a tener la vida de hace años es la empresa Agroganadera Técnica Canarias S.L. junto a José Rendón y Mireya Moreno. Juntos decidieron alquilar la instalación por 20 años y, desde julio, llevan trabajando en el lugar para dar una nueva vida a la institución.

La idea de los nuevos propietarios era cambiar la imagen de decadencia a la que llegó con la crisis y que el centro hípico resurgiera. Además, la intención, según explica Mireya Moreno, "es que no sea solo un centro hípico sino un club de ocio con alternativas deportivas".
En la actual etapa, la principal novedad es que Nueva Atalaya –nombre renovado pero con el que se quieren mantener los orígenes del centro– dejará de ser un club privado, como fue durante el periodo anterior, y tendrá sus puertas abiertas, ya que la idea es acercar la equitación a toda la ciudadanía. La tarifa para hacerse socio es de 50 euros al mes, de los que 30 euros, según aclara Moreno, se reinvierten en los propios clientes con descuentos en el restaurante o las propias clases. Además de las lecciones, en Nueva Atalaya estará presente Afec (Asociación para el fomento de las terapias ecuestres en Canarias) que utilizan caballos para tratar a niños y mayores con enfermedades como el autismo o el alzhéimer.

Moreno asegura que los antiguos socios y personas que ya conocían el lugar se quedarán sorprendidos del cambio de las instalaciones desde que entren por la puerta, aunque si hay un lugar que ha dado un giro de 180 grados y que aún cambiará más es el restaurante, que se ha remodelado por completo y en el que se incluirá una zona chill out en el jardín para disfrutar de la tarde viendo como los jinetes montan sus caballos. Un restaurante que se ha modernizado y en el que se puede degustar, como explica la propietaria, "platos de alta cocina a un precio asequible". También se incluirá una zona de reservado en la que se podrán hacer comidas privadas, una sala infantil y otro que se podrá alquilar para eventos. Y las instalaciones también incluirán una tienda hípica.

Para Moreno, la hípica es una forma de vida. Y, por ello, quiso darle una nueva oportunidad a este lugar. "Queremos que sea un centro de ocio y que los niños y mayores puedan estar aquí en su tiempo libre, porque los caballos dan otros valores a la vida y hace a los pequeños más responsables", afirmó. A pesar de llevar abiertos desde agosto, este fin de semana han vivido su "primer gran día". Aunque el sábado tuvo que ser suspendido por el mal tiempo, el domingo se celebró el campeonato de doma clásica de Canarias, que aunque lo organiza el Club Hípico La Cordillera, Nueva Atalaya cedió sus instalaciones, de mayores dimensiones. Los ganadores de la jornada fueron: Valentina Rom Astrada, con el caballo Intruso XII, en categoría infantil; Álvaro Perdomo Duque, con Rafaela, se impuso en alevines un mes después de haberse proclamado campeón nacional en su categoría; Karin Huscova, con Farramir, ganó en juveniles; Laura Tribastone, con Lausbub; en jóvenes jinetes; Ingrid Ruiz Willis, con Rigoletto, en juveniles cero; y Carmen Gutiérrez Cruz, con su yegua Gorklintgards Laika, en adultos. En la categoría de Potros 4 años, el ganador fue Samuel Delgado con el caballo Gabber, en Potros 5 años, Iván Díaz con la yegua Gabbana Het; en Potros 6 años, Félix Álvarez con el caballo Sirocco y en Caballos 7, 8 y 9 años, la ganadora fue Cristina Name con su yegua Petit Jazmine.

Precisamente este primer acto ha servido para promocionarse en toda Canarias y que los amantes de este deporte sepan que Nueva Atalaya está disponible para recibir a sus animales y para pasar un día rodeado de naturaleza. En la actualidad, las instalaciones tienen 14 caballos estabulados que son utilizados para las clases de iniciación y salto del centro, a las que se puede acudir desde los seis o siete años. Además, dentro de poco tiempo también se podrán dar paseos por el monte cercano al recinto.

Para llevar a cabo estas y otras actividades, la institución cuenta con tres pistas y cuadras con capacidad para alrededor de un centenar de caballos, y todo ello llevado a cabo con el trabajo de 11 empleados. Así, con todo el esfuerzo realizado por los nuevos empleados, la intención es recuperar sus orígenes pero con un aire nuevo y que La Atalaya cuente, en poco tiempo, con los antiguos campeonatos ecuestres como el Jumping de Navidad o el del Día de Canarias.

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