La ciudad que vive del mar

La llegada de cuatro cruceros -el Celebrity Eclipse, el Mein Schiff 4, el Britannia y el Oriana- al Puerto de Santa Cruz de Tenerife trae consigo a más de 15.000 turistas

29.10.2015 | 16:33
La ciudad que vive del mar

Alexandro Lovati visitó la ciudad de Santa Cruz de Tenerife por primera vez hace ya 36 años. Mucho ha cambiado la capital desde entonces y, por eso, este italiano y su esposa no se cansan de volver a un lugar que les ofrece nuevas sorpresas cada vez que lo visitan. Lovati y su pareja fueron solo dos de los 15.000 cruceristas que llegaron ayer al Puerto de Santa Cruz.

Esta jornada congregó al mayor número de turistas que se darán cita en este mes de octubre. Los principales enclaves de la capital se vieron colapsados por extranjeros que sacaron fotografías, compraron recuerdos y, sobre todo, llenaron de mapas las terrazas de los principales bares y restaurantes mientras daban buena cuenta de refrescantes helados de todos los sabores. El Celebrity Eclipse, el Mein Schiff 4, el Britannia y el Oriana fueron los cuatro buques encargados de hacer llegar a este gran número de turistas a Tenerife.

Los barcos atracaron a primera hora de la mañana en el Puerto chicharrero. La construcción de la estación de cruceros en la primera alineación del Muelle de Ribera obligó, no obstante, a que el barco Oriana tuviera que recalar en la tercera línea. En concreto, el Celebrity Eclipse, procedente de Las Palmas, trajo 2.800 cruceristas, en su mayoría británicos y norteamericanos, y mil tripulantes; el Britannia llegó con 3.800 cruceristas, en su mayor parte británicos, y 1.200 tripulantes; el Mein Schiff 4 y el Oriana arribaron con 2.500 y 1.800 cruceristas respectivamente, componiendo sus tripulaciones 950 y 850 personas.

Alexandro Lovati fue uno de los muchos turistas que visitaron tiendas tan emblemáticas en el centro de Santa Cruz de Tenerife como Islenio. Después de adquirir un pequeño cactus, aseguró que aunque ayer visitara la capital por tercera vez, esta no sería la última vez que haría turismo por Tenerife. "Ahora hay más tráfico y más turistas que cuando vine la primera vez, y todo es mucho más moderno, pero me sigue encantando", aseguró.

Precisamente la tienda Islenio, ubicada en la Plaza de la Candelaria, recibió a la mayoría de los turistas que decidieron quedarse a conocer la capital. Los imanes, las postales y los sellos son los tres productos que mayor éxito tienen entre estos recién llegados. Eladio García es uno de los empleados de este comercio y ayer explicó que, mientras los ingleses y alemanes son los que más entran a su tienda, son los italianos y franceses los que más dinero gastan. García reconoció que "nuestros ingresos no están directamente relacionados con la cantidad de cruceristas que lleguen en un solo día, sino con el tipo de barco que atraque". De este modo, aunque ayer fueron muchos los turistas que llegaron, "la mayoría son personas mayores y ellos gastan menos", explicó entre venta y venta.

La familia McGarvie llegó ayer a bordo del Mein Shiff 4. Alex, Margaret y Elizabeth McGarvie son de Escocia y ya son unos viejos conocidos de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife porque ya han estado en la capital tres veces. A pesar de que repetían en este destino, reconocieron que quedaron sorprendidos por el calor que se vive estos días en la ciudad. Y es que precisamente el buen tiempo de las Islas es una de las cosas que más llama la atención de esta familia escocesa para pasar sus vacaciones en el Archipiélago. Una de las primeras paradas que realizaron ayer fue el Mercado Nuestra Señora de África, donde disfrutaron, al igual que muchos otros, de las coloridas imágenes de las frutas de temporada.

Precisamente, los empleados de la Frutería Los Chicos notaron ayer un aumento de los posibles clientes. Sin embargo, los empleados reconocieron que son pocos los que se animan a comprar algún producto. "Muchos vienen con las palabras necesarias aprendidas en español", comentó una de las trabajadoras. Y, así, ayer fue posible oír a los turistas solicitando frutas como el plátano y los mangos, que son las que más curiosidad despiertan entre los recién llegados.

Ramón Medina es otro de los trabajadores que cada mañana monta su puesto en el mercado santacrucero. Él se encarga de vender productos realizados por él mismo con cuero, como cinturones, pulseras o sandalias. El artesano reconoció que en días como los de ayer se nota un aumento de las ventas.

Por su parte, Ana María Pérez, quien cuenta con un puesto de flores a la entrada de la recova chicharrera, sentenció que la llegada de miles de turistas no suele reflejarse en el aumento de las ventas, al menos en su puesto. "Hasta las botellas de agua las traen del propio barco", explicó ayer. A pesar de ello, aseguró que lo más que vende cuando llegan los turistas son las semillas de esterlicia y de drago.

En cambio, el vino parece que sí tiene más éxito entre los recién llegados a Tenerife. María Beatriz Higueras es la encargada del puesto Canary Wine en el mercado de Santa Cruz y explicó que los turistas llegan a su establecimiento en busca de los caldos que ya han probado antes en restaurantes de la zona. "Tenemos suerte de que algunos de los turistas sean verdaderos entendidos en el tema y se llevan botellas realmente buenas", comentó Higueras cuando ya estaba finalizando la jornada de venta.

Así pues, cualquier producto parece idóneo para los turistas y, por eso, los comercios santacruceros incluso ofrecen maletas de viaje para estos visitantes. La tienda Emporium cuenta estos días con suculentos descuentos que provocaron que la tienda se llenara incluso en las horas centrales del día, cuando muchos tendrían que estar almorzando.

Marisol Tabejas y su hermana son dominicanas, pero llevan algunos años viviendo en la ciudad alemana de Frankfurt. Precisamente de ese punto zarpó el Mein Schiff 4, a bordo del que llegó esta familia a Santa Cruz. A pesar de que ya había visitado la Isla con anterioridad, es la primera vez que lo hacen gracias a un crucero de estas características. Ayer, reconocieron que es poco el tiempo que les deja este tipo de viajes para conocer las ciudades a la que llegan y por eso, únicamente dieron un paseo por el centro y compraron algunos regalos.

Pero no todos los turistas que paseaban ayer por las calles de Santa Cruz llegaron a bordo de los cuatro cruceros que atracaron en el Puerto chicharrero. Algunos como Beni Arregui y su mujer aterrizaron hace algunos días y lo hicieron a bordo de un avión. Ayer visitaron el Mercado Nuestra Señora de África y quedaron sorprendidos por la diferencia de temperatura que existe entre el sur y el norte de la Isla. Al igual que muchos otros turistas que llegan cada día a la Isla, esta pareja de San Sebastián dedica solo unas pocas horas a visitar la capital. Estos turistas, por ejemplo, aprovecharon la jornada para conocer la capital así como el municipio de Candelaria.

Además de todos aquellos turistas que se quedaron en las calles del centro de Santa Cruz, otros muchos se decantaron por conocer otros puntos de Tenerife. Un total de 99 guaguas se encargaron de sacar de excursión a más de dos millares de cruceristas, en concreto a 2.176. Todos ellos pudieron disfrutar durante la jornada de enclaves como el Loro Parque, el Teide, Puerto de La Cruz, La Laguna, diferentes campos de golf e incluso varios parajes de Anaga. Esta última salida se realizó, así, gracias a ocho vehículos 4x4 contratados para tal actividad.

Pero la llegada de turistas continuará el domingo. Durante esa jornada de apertura comercial se darán cita en el Puerto de Santa Cruz los buques Black Watch, con 750 turistas y 350 tripulantes; el Celebrity Equinox, con 2.800 cruceristas y 1.000 tripulantes; y el Mein Schiff 3, con 2.500 turistas y 950 tripulantes. En total, se congregarán 8.350 personas llegadas por mar.

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